Caracas.- Doce días después del doble terremoto de magnitud 7.2 y 7.5 que sacudió el estado costero de La Guaira el pasado 24 de junio, el panorama es de una lenta y dolorosa transición. Mientras las operaciones de rescate de sobrevivientes disminuyen, las calles se llenan de maquinaria pesada para la remoción de escombros y largas filas de ciudadanos que buscan suministros básicos.
Hasta el momento, las autoridades reportan un saldo trágico de 3 mil 342 fallecidos y 16 mil 740 heridos, consolidando a La Guaira como la región más golpeada por el desastre natural.
Crisis humanitaria y servicios suspendidos
La cotidianidad en el estado permanece fracturada. La mayoría de los comercios no han abierto sus puertas, lo que ha obligado a cientos de personas a concentrarse en centros de acopio gestionados por el Ministerio de Minas y la Policía Nacional Bolivariana (PNB) para recibir raciones básicas de arroz, atún y agua.
Un funcionario gubernamental informó que, solo en la mañana de este lunes, atendieron a unas 400 personas, tras haber asistido a mil 400 el domingo anterior. A esta escasez se suma la suspensión de clases y persistentes fallas en la conectividad de telecomunicaciones en toda la región.
El fin de la fase de rescate internacional
La esperanza de encontrar sobrevivientes se desvanece con el paso de las horas. La última persona rescatada con vida fue localizada el 2 de julio. Ante esta situación, los más de 3 mil rescatistas internacionales coordinados por la ONU iniciaron su retirada durante el fin de semana.
Sin embargo, equipos especializados como el grupo Search and Rescue de México han decidido permanecer en la zona cero, específicamente en el conjunto residencial OPPE, para colaborar en la recuperación de cadáveres.
Froylan Robles, presidente del grupo de rescate mexicano, envió un mensaje de aliento a la población local:
Yo lo que le digo a nuestros hermanos venezolanos es de que no perdamos la fe, por parte de nosotros estamos aplicando todo el esfuerzo necesario".
Este equipo, que ya ha recuperado 30 cuerpos, continúa trabajando estrechamente con el Ejército venezolano sin una fecha definida para su retorno a México.
De la búsqueda a la remoción de escombros
El enfoque de las operaciones ha girado hacia la estabilización de las áreas afectadas. Desde el pasado viernes, las autoridades locales asumieron el control total de las operaciones. Actualmente, el despliegue de maquinaria pesada es coordinado por trabajadores de la Corporación Venezolana de Guayana (CVG) y el Ministerio de Obras Públicas, con apoyo de la Fuerza Armada Nacional (FANB).
En zonas críticas como Caraballeda, las excavadoras trabajan sin descanso retirando los restos de edificios colapsados. Mientras tanto, en los alrededores de los edificios destruidos, el drama humano persiste: familias acampan a la espera de noticias de sus parientes atrapados o intentan, entre las ruinas, recuperar algunas pertenencias de lo que alguna vez fueron sus hogares.
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