El terremoto que sacudió Venezuela sorprendió a miles de personas que participaban en las celebraciones del Día de San Juan Bautista, una de las festividades más importantes del país. Entre ellas se encontraba Kyria Hernández, una mexicana que se hospedaba en Choroní, una localidad costera del estado de Aragua, quien relató a este medio cómo vivió los minutos de incertidumbre y las horas posteriores al movimiento telúrico.
"Estaba en el malecón. Eran como las seis de la tarde. Empecé a notar que la tierra se movía; al principio pensé que era el mar porque el movimiento comenzó muy leve, pero después la gente empezó a gritar. Ahí entendimos que era un terremoto", recordó.
La entrevistada explicó que el ambiente cambió en cuestión de segundos.
"Toda la gente corría. Reinó la histeria porque muchos pensaban que iba a repetirse el sismo o que vendría un tsunami."
Aunque inicialmente creyó que el movimiento había durado cerca de dos minutos, posteriormente supo que en realidad se registraron dos sismos consecutivos.
Carretera bloqueada y viviendas dañadas
Tras el terremoto, Hernández observó afectaciones importantes en la infraestructura del poblado.
La única carretera que comunica a Choroní con el resto del estado quedó parcialmente bloqueada por la caída de rocas, complicando el acceso a la zona.
Además, señaló que la iglesia del pueblo sufrió daños severos, al igual que la imagen utilizada en la tradicional procesión de San Juan Bautista. También reportó el colapso de varias viviendas, principalmente aquellas construidas con barro y otros materiales ligeros.
"La gente durmió en la calle"
La mexicana aseguró que el temor continuó durante toda la noche.
"No es común vivir sismos en Venezuela como ocurre en México o Chile. Muchas personas, sobre todo adultos mayores, decían que no recordaban un terremoto desde hace décadas", comentó.
El miedo a nuevas réplicas y a un posible tsunami llevó a numerosas familias a permanecer fuera de sus viviendas.
"La gente durmió en la calle. Nadie quería entrar a su casa. Muchos incluso querían subir hacia las montañas pensando que el mar podía entrar al pueblo."
Durante varias horas también hubo interrupciones en el suministro eléctrico, lo que dificultó la comunicación.
"Nos quedamos sin luz hasta la madrugada. Mientras no había electricidad, la gente intentaba alumbrarse como podía."
Poca presencia de autoridades
Respecto a la atención de la emergencia, Hernández afirmó que durante las primeras horas únicamente observó personal de Protección Civil.
"Como a los veinte minutos la misma gente del pueblo ya estaba viendo qué había pasado. Yo solamente vi a Protección Civil; no vi militares."
No obstante, dos días después del terremoto consideró que la presencia institucional seguía siendo limitada.
"Me sorprendió que había casas parcialmente destruidas y la gente seguía viviendo en ellas. No vi que estuvieran clausuradas ni acordonadas."
Añadió que, debido a que se trata de una comunidad de difícil acceso, la ayuda tardó en llegar.
Solidaridad entre los habitantes
A pesar de las dificultades, la entrevistada destacó la solidaridad de los habitantes de Choroní.
"La señora del hospedaje nunca me dejó sola. Todos los negocios estaban cerrados y ella me preparó una arepa porque acababa de llegar de Caracas y no tenía comida."
También aseguró que, aunque la situación sigue siendo complicada, hasta el momento no ha observado un desabasto generalizado de alimentos.
Hernández consideró que uno de los principales problemas tras el terremoto ha sido la difusión de información falsa en redes sociales.
"Había mucha gente hablando de un tsunami cuando realmente no había información confirmada", comentó.
En contraste, destacó la creación de plataformas ciudadanas para localizar personas desaparecidas y la difusión de boletines elaborados por voluntarios e influencers locales.
Una imagen distinta de Venezuela
La mexicana también dijo que su experiencia cambió la percepción que tenía del país.
"Yo nací en el año 2000 y siempre había escuchado que Venezuela era un lugar muy inseguro. Pero desde que llegué la gente me dio comida, internet y me ayudó. Me encontré con personas muy solidarias, tanto con venezolanos como con extranjeros", afirmó.
Finalmente, señaló que algunos amigos en México le preguntaron cómo podían ayudar a los damnificados y consideró que las donaciones dirigidas a organizaciones que atienden a niñas y niños que quedaron sin familia podrían ser una de las formas más útiles de apoyo.
La entrevista fue realizada el viernes 26 de junio, poco después de ocurrido el terremoto. Las cifras de personas fallecidas superan los dos millares, mientras que todavía no hay datos oficiales de desaparecidos.
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