Ciudad del Vaticano.- La imagen de dos jóvenes asistiendo al papa León XIV durante la misa dominical en la parroquia de Ostia se ha vuelto viral, generando un intenso debate sobre el papel de la mujer en la liturgia católica.
Aunque no es la primera vez que un pontífice cuenta con el apoyo de mujeres en el altar, el hecho sigue siendo noticia y refleja los "cambios pequeños, pero significativos" que vive la Iglesia actual.
El respaldo legal: El Código de Derecho Canónico de 1994
A pesar de la sorpresa que ha causado en sectores tradicionales, la participación femenina en el servicio del altar tiene un respaldo legal de tres décadas. Desde 1994, el Código de Derecho Canónico permite que el obispo diocesano autorice a mujeres y niñas a desempeñar funciones de servicio en el altar.
Este permiso ha permitido ver situaciones similares en el pasado, como cuando Juan Pablo II visitó Alemania en 1980 o en diversas visitas a parroquias romanas. Sin embargo, la visibilidad actual bajo el pontificado de León XIV ha cobrado una relevancia mediática renovada.
"Pequeños cambios significativos": Reacciones al gesto del Papa
Diversas figuras dentro de la Iglesia han celebrado este evento como un paso hacia una mayor apertura. Vicente Durán Casas, jesuita y rector de la Universidad Pontificia Javeriana en Cali, destacó en redes sociales:
"Creo que es la primera vez que veo a un papa acompañado por acólitas en una celebración litúrgica. Cambios pequeños pero significativos".
Por su parte, el jesuita estadounidense James Martin señaló que, aunque el uso de monaguillas es controvertido en algunas diócesis de Estados Unidos, parece no ser un problema en la Diócesis de Roma ni para su obispo.
Incluso hubo espacio para notas de modernidad: el político Christopher Hale y el jesuita Hernán Quezada celebraron el detalle de que una de las jóvenes vistiera zapatillas Adidas, un símbolo de la cercanía de la Iglesia con la juventud actual.
Los desafíos: La "difícil vida" de las monaguillas
No todo es aceptación. El suplemento femenino de 'L'Osservatore Romano' denunció en mayo de 2024 que todavía existe rechazo en muchas parroquias hacia la participación de niñas en el altar o en los coros.
En el artículo "La difícil vida de las monaguillas", la religiosa Elena Massimi lamenta que algunos párrocos prefieran exclusivamente a niños y jóvenes.
Massimi advierte sobre las consecuencias de esta exclusión:
"Nos preguntamos qué experiencia de Iglesia tienen estas niñas, las potenciales adultas cristianas del futuro. ¿Y los niños? ¿No corren el riesgo de sentirse privilegiados en comparación con sus pares?".
Hacia una Iglesia más inclusiva
El debate va más allá de un simple servicio litúrgico. La relación entre la mujer y la Iglesia está en crisis. En algunas comunidades, se relega a las niñas a roles "complementarios" —como repartir libretos o presentar ofrendas—, reservando el altar para los niños bajo la excusa de un "discernimiento vocacional" hacia el sacerdocio.
La inclusión de las niñas desde pequeñas en todos los ámbitos de la Iglesia se presenta como una medida vital para fortalecer su sentido de pertenencia y futuro dentro de la institución.
Añadir Diario De México como fuente preferida de Google de forma gratuita.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.