Pescadores locales rescataron cientos de teléfonos móviles y perfumes de las aguas del Golfo Pérsico. Los artículos flotaban tras el hundimiento del buque comercial GFS Pride en el estrecho de Ormuz. La embarcación transportaba dos mil 500 contenedores con mercancía diversa.
Impacto de mina y naufragio
Una mina submarina impactó la estructura del barco mercante. La explosión provocó un incendio incontrolable. Las llamas consumieron la nave hasta causar su hundimiento total.
La Armada de la Guardia Revolucionaria Islámica emitió un reporte sobre el incidente. Las autoridades iraníes afirmaron que el navío navegaba por una ruta no autorizada y peligrosa. Los oficiales pidieron a los pescadores extremar precauciones al navegar entre los contenedores flotantes.
Aumento de tensión en la región
Este suceso ocurre en medio de una escalada de ataques contra embarcaciones comerciales. El GFS Pride representa el segundo buque hundido en un lapso de 24 horas. Un día antes, otro ataque destruyó la nave Cape Dao de Antigua y Barbuda.
Decenas de navíos reportan agresiones desde finales de febrero. Sin embargo, los hundimientos totales representan casos excepcionales. Las imágenes posteriores al naufragio muestran una enorme magnitud de carga esparcida por toda la costa.
Condiciones para reabrir el paso
El gobierno de Irán condicionó la reapertura del estrecho de Ormuz. El general de brigada Mohammad Akraminia exigió la retirada de las fuerzas estadounidenses. El vocero militar responsabilizó a Estados Unidos por la inseguridad en la zona oriental.
"Si Estados Unidos abandona la región, abriremos el estrecho de Ormuz", declaró el mando militar. Akraminia prometió expulsar a las tropas extranjeras si rechazan salir de forma voluntaria. El ejército iraní recomendó a los armadores utilizar un corredor marítimo exclusivo para navegar a salvo.
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