Nueva York.- Un presunto caso de violación grupal ocurrido en la Universidad de Cornell en octubre de 2024 ha vuelto al centro del debate judicial y público en Estados Unidos.
La fiscalía del condado de Tompkins (Nueva York) anunció que reabrirá la investigación penal sobre la agresión sufrida por una exestudiante, identificada bajo el seudónimo de Jane Doe, quien interpuso una demanda civil alegando haber sido drogada y abusada por miembros de la fraternidad Chi Phi.
Las claves de la demanda: Uso de ketamina y mensajes en Snapchat
Según el expediente judicial de 100 páginas, los hechos se registraron entre la noche del 19 y la madrugada del 20 de octubre de 2024 dentro de la sede de la fraternidad Chi Phi en el campus de Ithaca.
La demandante, identificada como Jane Doe, que en ese momento tenía 20 años, señala que se encontraba intoxicada y que fue inducida a consumir alcohol de alta graduación, marihuana y ketamina.
La denuncia describe que varios de los imputados colocaron líneas de ketamina sobre su cuerpo mientras se encontraba incapacitada para dar su consentimiento.
Asimismo, la demanda incluye capturas de pantalla de un chat grupal de Snapchat titulado "Chi Phi Actives". En dicho grupo, a la 1:42 a.m., uno de los integrantes envió un mensaje con términos explícitos e invitó a otros miembros a participar en los abusos que se prolongaron hasta cerca de las 5:45 a.m..
Ante las dudas planteadas sobre la reacción inicial de la víctima en 2024, el abogado defensor de la demandante, Thomas P. Giuffra, explicó las condiciones emocionales en las que se encontraba tras el ataque:
En los días posteriores a la agresión, [Jane Doe] estaba traumatizada, aturdida e incapaz de funcionar o de aceptar el horror de lo que había sucedido. Se encontraba en modo de supervivencia".
La postura de la fiscalía y la decisión de llevar el caso ante un gran jurado
El fiscal de distrito del condado de Tompkins, Matthew Van Houten, justificó que en 2024 la oficina decidió no presentar cargos debido a que la declaración inicial dada por la estudiante ante la policía universitaria difería de los hechos expuestos en la reciente demanda civil.
Según Van Houten, el informe preliminar no detallaba la falta de consentimiento ni el uso forzado de sustancias.
No obstante, tras la conmoción causada por la querella civil y el surgimiento de nuevos elementos, el fiscal anunció el cambio de postura institucional:
Una vez que determinemos los cargos apropiados, el caso se procesará de la manera más objetiva e imparcial posible [a través de un gran jurado]".
"No obstante, reconociendo que el proceso de sanar un trauma es personal y diferente para cada humano, mi oficina ha reabierto esta investigación".
Van Houten calificó la conducta descrita en los chats como "completamente vulgares y repugnantes", pero insistió en que cualquier imputación penal formal debe sustentarse en evidencias legales y no solo en la opinión pública.
Respuestas institucionales y la defensa de los acusados
Por su parte, la Universidad de Cornell emitió un comunicado expresando su respaldo a la decisión de someter el caso ante la justicia penal, al tiempo que rechazó tajantemente que no haya tomado medidas disciplinarias en su momento.
Cornell aclaró que tras una investigación interna bajo el Título IX, se clausuró definitivamente el capítulo de la fraternidad Chi Phi en el campus y se impusieron sanciones individuales que incluyeron expulsiones y suspensiones de estudiantes.
La institución salió al paso de las versiones que indicaban que los implicados solo habrían recibido castigos menores:
A ninguna de las personas acusadas se le ofreció la oportunidad de escribir ensayos como única consecuencia de su participación... Cualquier sugerencia de que la universidad no impuso sanciones contundentes a los involucrados es falsa".
En el ámbito de la defensa, Jeremy Saland, abogado de uno de los hombres nombrados en la demanda civil, rechazó las acusaciones en contra de su cliente.
Saland reconoció que el estudiante "respondió e hizo un comentario inmaduro en Snapchat", pero negó rotundamente cualquier implicación física:
"Incluso la Fiscalía [...] no presentó cargos contra él porque lo que ella alegó no sucedió. [Mi cliente] nunca agredió sexualmente ni tocó a la demandante de ninguna manera, ni consumió ketamina".
Impacto nacional e indignación en el campus
El caso ha trascendido las fronteras de la prestigiosa universidad de la Ivy League y ha provocado reacciones de figuras públicas.
La actriz Florence Pugh hizo un llamado en redes sociales para que los hombres asuman un rol activo contra las agresiones sexuales, mientras que la congresista Alexandria Ocasio-Cortez se pronunció durante un mitin en la localidad de Ithaca, denunciando que la violencia sexual es encubierta en instituciones de élite.
Con la reapertura del expediente, el gran jurado evaluará las capturas de pantalla, los testimonios y la nueva evidencia aportada para determinar si se dictan cargos penales definitivos contra los implicados.
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