Miami.- El caso de Jeffrey Epstein continúa generando conmoción tras revelarse nuevos detalles sobre su estancia en la prisión de Palm Beach, Florida. Según testimonios recientes ante el Congreso de los Estados Unidos, el magnate no solo cumplió una condena inusualmente breve, sino que gozó de privilegios ilícitos mediante el soborno sistemático de los guardias carcelarios.
Sobornos con efectivo y entradas a Disneyland
Sarah Kellen, exasistente de Epstein, compareció ante un comité de la Cámara de Representantes para detallar cómo el pederasta lograba corromper la vigilancia estatal. Según Kellen, Epstein utilizaba a sus empleados para entregar dinero en efectivo y entradas para Disneyland a los oficiales de la prisión.
En su declaración, cuya transcripción ya es pública, Kellen afirmó:
Sé que él arregló que alguien llevara dinero y boletos de Disneyland a uno de los oficiales en la prisión, y no estoy segura de qué recibió a cambio de eso".
Videollamadas de Skype: Un privilegio prohibido
Uno de los beneficios más alarmantes que Epstein obtuvo mediante estos pagos fue el acceso a videollamadas de Skype, una herramienta que utilizó para continuar con sus conductas de abuso incluso estando tras las rejas.
Kellen relató que el magnate la contactaba por esta vía y le pedía realizar actos inapropiados frente a la cámara. Ante las preguntas del legislador demócrata Max Frost sobre estos protocolos, la asistente fue contundente:
Asumiría que a él le dieron trato especial. No estoy familiarizada con los protocolos de las prisiones, pero no parece que ese fuera uno de ellos".
La sombra de la impunidad en el sistema judicial de Florida
Estas revelaciones intensifican el escrutinio sobre cómo se manejó el caso en 2008. A pesar de que la policía de Palm Beach había identificado a al menos dos docenas de víctimas, un gran jurado solo lo acusó de dos cargos menores de prostitución.
Gracias a un acuerdo secreto con la fiscalía estatal, Epstein recuperó su libertad tras solo 13 meses de reclusión. No fue hasta diez años después, en 2019, cuando las autoridades federales lo arrestaron nuevamente por delitos sexuales, proceso que quedó truncado tras su fallecimiento en prisión mientras esperaba el juicio.
El resurgimiento del caso en la esfera política actual
La polémica sobre el manejo del expediente Epstein ha cobrado nueva fuerza durante el segundo mandato de Donald Trump. Audiencias de alto perfil, como la del magnate Bill Gates —quien recientemente expresó arrepentimiento por su relación con Epstein tras afirmar que desconocía sus crímenes—, mantienen el caso en el centro del debate público sobre la justicia y los privilegios de las élites.