El fuerte terremoto que sacudió Venezuela el pasado 24 de junio y que ha dejado al menos 188 personas fallecidas y más de mil quinientas personas heridas, también provocó una ola de desinformación en redes sociales, donde comenzaron a viralizarse supuestas profecías y teorías que atribuyen el desastre natural a castigos divinos.
Tras los sismos registrados en el Caribe y el centro del país sudamericano, usuarios compartieron videos de predicadores que presuntamente habrían anticipado el movimiento telúrico semanas, meses o incluso años antes de que ocurriera.
Uno de los materiales más difundidos muestra a un pastor realizando una supuesta profecía sobre un terremoto en Venezuela. Sin embargo, usuarios señalaron que el video no es reciente y que ha sido reutilizado en distintas ocasiones tras eventos similares, sin que exista certeza sobre la fecha exacta en la que fue grabado.
Junto con estos contenidos también circularon mensajes de pastores, influencers evangélicos y usuarios que afirmaron que el terremoto fue consecuencia de la "ira de Dios" contra la población venezolana por participar en celebraciones relacionadas con San Juan Bautista, festividad tradicional que se conmemora en distintas regiones del país.
Los "profetas" más osados aseguraron que fueron advertidos en sueños de la catástrofe.
Sin embargo, tras tragedias como la ocurrida,el terreno se vuelve fértil para la difusión de rumores, teorías sin sustento y contenidos fuera de contexto que buscan obtener atención o reforzar creencias preexistentes.
Terremoto, lejos de ser una 'señal divina'
De acuerdo con los reportes más recientes, los dos movimientos telúricos ocurrieron con apenas 39 segundos de diferencia y alcanzaron una magnitud de hasta 7.5, dejando daños severos en ciudades como Caracas y La Guaira, donde cientos de edificios resultaron destruidos.
Hasta el momento, ninguna autoridad científica ha vinculado los terremotos registrados en Venezuela con factores distintos a los procesos geológicos naturales que generan actividad sísmica en la región.
El desastre también reabrió el debate sobre la facilidad con la que videos antiguos, mensajes descontextualizados y supuestas profecías resurgen en redes sociales cada vez que ocurre una tragedia de gran impacto internacional.