Washington.- La tensión entre Washington y Teherán ha alcanzado su punto más crítico tras el estancamiento de las negociaciones de paz. El presidente Donald Trump anunció una intensificación de las operaciones militares, asegurando que Irán "no tiene defensas" y que las fuerzas estadounidenses están preparadas para acciones de mayor envergadura. Según el mandatario, el país persa está debilitado al punto de que, si se decidiera una invasión terrestre, podrían tomar el control "mañana mismo".
Bombardeos estratégicos y la caída de las defensas iraníes
La administración Trump ha retomado los ataques aéreos con una fuerza económica y militar considerable. Solo en una de las jornadas recientes, el presidente afirmó haber utilizado 250 millones de dólares en bombas. Trump ha sido enfático en que los ataques continuarán y serán cada vez "más poderosos", aunque ha manifestado su preferencia por evitar la infraestructura civil, como plantas eléctricas o de agua, debido al sufrimiento que esto causa a la población.
En su red social Truth Social, Trump detalló la magnitud de la ofensiva:
¡Su Marina, Fuerza Aérea, radares, defensa antiaérea y todas las demás formas de defensa, junto con la mayor parte de su capacidad ofensiva, han desaparecido!".
El objetivo principal: El control de la industria petrolera
Más allá de la neutralización militar, la estrategia estadounidense parece centrarse en un objetivo económico vital: la Isla de Jarg. Esta isla es considerada el corazón petrolero de Irán, y Trump ha expresado abiertamente su intención de tomar su control, a pesar de reconocer que una operación de tal magnitud podría derivar en un alto número de bajas para las fuerzas de EE.UU..
El plan busca replicar el modelo aplicado anteriormente en otros contextos internacionales. Trump aseguró que en un futuro cercano, Estados Unidos tomará Jarg y otros puntos clave de la red energética iraní:
Asumiremos el control total de sus mercados de petróleo y gas, tal como hemos hecho con Venezuela, lo cual está resultando magnífico tanto para Venezuela como para EE.UU.".
Bloqueo naval en el Golfo de Omán
Paralelamente a los ataques aéreos, la Armada de EE.UU. mantiene un férreo bloqueo naval. El Comando Central (Centcom) informó sobre la inhabilitación de varios buques petroleros que intentaban violar el cerco para transportar crudo iraní. Entre los incidentes más destacados se encuentra el ataque al buque M/T Jalveer, contra el cual una aeronave disparó dos misiles Hellfire tras ignorar reiteradas órdenes de detención.
Desde el inicio del bloqueo el pasado 13 de abril, las cifras del Centcom reflejan una actividad intensa:
- 9 buques inhabilitados.
- 135 navíos redirigidos.
- 42 embarcaciones permitidas únicamente para ayuda humanitaria.
Un alto el fuego roto y la respuesta de Teherán
Esta escalada militar representa el peor momento de la relación bilateral desde el cese al fuego iniciado en abril. Las conversaciones de paz se encuentran paralizadas debido a desacuerdos profundos sobre las condiciones de un acuerdo final.
Por su parte, el gobierno iraní ha respondido con ataques a bases estadounidenses en Kuwait, Jordania y Baréin, además de declarar el cierre del estratégico Estrecho de Ormuz. Desde Teherán aseguran que las acciones de Washington "han dejado sin efecto en la práctica el alto el fuego" y responsabilizan directamente a Estados Unidos por las consecuencias de esta nueva fase del conflicto.