Ciudad de México. - Un cohete New Glenn de la empresa aeroespacial Blue Origin explotó la noche del jueves en Cabo Cañaveral, Florida, mientras se realizaba una prueba en la plataforma de lanzamiento.
El incidente ocurrió durante un encendido estático (hot fire test), una maniobra rutinaria previa a los lanzamientos orbitales.
Sin víctimas mortales ni heridos
Tras la explosión, la compañía confirmó que las medidas de seguridad funcionaron correctamente y no se presentaron daños personales en la zona.
"Todo el personal está contabilizado y a salvo", manifestó Jeff Bezos, fundador de Blue Origin, a través de su cuenta en la red social X. El empresario estadounidense señaló que es prematuro determinar la causa exacta del siniestro, pero aseguró que los equipos técnicos ya trabajan en el análisis de los datos.
"Día muy duro, pero reconstruiremos lo que necesite ser reconstruido y volveremos a volar. Vale la pena", añadió.
All personnel are accounted for and safe. It’s too early to know the root cause but we’re already working to find it. Very rough day, but we’ll rebuild whatever needs rebuilding and get back to flying. It’s worth it.
— Jeff Bezos (@JeffBezos) May 29, 2026
La NASA cooperará en la investigación
Por su parte, el administrador de la NASA, Jared Isaacman, anunció que participará activamente en el esclarecimiento de los hechos para determinar el alcance del suceso en los calendarios previstos.
Isaacman informó en X que trabajarán junto a sus socios para apoyar una investigación exhaustiva de la anomalía, evaluar el impacto en las misiones a corto plazo y retomar los lanzamientos. La agencia precisó que informará más adelante si este incidente afecta al programa Artemis o al proyecto de desarrollo de la futura base lunar.
"Los vuelos espaciales no perdonan errores y desarrollar una nueva capacidad de lanzamiento de carga pesada es extraordinariamente difícil", declaró Isaacman.
Impacto en los planes comerciales y competencia
El cohete destruido estaba programado para participar en próximas misiones de despliegue de satélites, entre los que se incluían los dispositivos de la red de internet espacial de Amazon, un proyecto diseñado para competir directamente con el servicio Starlink de SpaceX.
Este acontecimiento se suma a un fallo registrado hace unas semanas en otro lanzamiento comercial del New Glenn, donde un problema en los motores ubicó a un satélite en una órbita incorrecta, lo que originó una investigación por parte de la Administración Federal de Aviación (FAA).
Blue Origin lleva casi una década desarrollando este vehículo de carga pesada con el fin de ingresar a un mercado actualmente liderado por los cohetes Falcon y Starship de la firma SpaceX, propiedad de Elon Musk.