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Por Patricia Guillén

Desde hace un año, la casa de los hermanos Ana y Felipe tiene un olor constante y penetrante a aguas residuales, de alcantarilla, ni porque las ventanas estén abiertas y el patio esté al aire libre la fetidez desaparece. Desde el 9 de marzo de 2016 pidieron a la delegación Gustavo A. Madero un servicio de desazolve con número de folio 114128991; no obstante, hasta el momento la situación se agrava y la petición continúa sin ser resuelta.

“Tenemos un año que metimos la solicitud y aún seguimos despertando cada mañana oliendo a mierda. A las tres semanas llegó una cuadrilla, metieron varillas por el registro y dijeron que lo tapado está en la calle, pero que no había presupuesto en la delegación y nosotros teníamos que pagar 800 pesos por tramo de tubo; apenas nos alcanza para la comida y no me parece justo que estando el problema en la calle nosotros paguemos”, aseveró Felipe.

Durante cuatro meses buscaron una respuesta por parte de la GAM. “Volvimos a hablar y nos respondieron que ya estaban las elecciones para Comités Vecinales y que nos teníamos que esperar, para finales de año su respuesta fue que ya no había recursos. Nosotros lo único que pedimos al delegado Víctor Hugo Lobo es que nos resuelva este problema, pues está en la calle y un policía nos dijo que ahí no podemos meter mano y ya llevamos un año esperando”, mencionó en tono molesto.

Felipe vive sus días en una silla de ruedas, su ingreso diario varía entre 70 y 100 pesos provenientes de la venta de dulces en la esquina de su casa; en tanto Ana, de 57 años, hace costuras y tejidos, entre ambos se cuidan y cooperan para comprar la comida del día.

En una circunstancia normal cualquier persona emplearía una bomba de mano para destapar una coladera en el hogar, en la casa de los hermanos Ana y Felipe es imposible. “Las lluvias del año pasado fueron lo peor, brotaban de las coladeras al interior de la casa pedazos de caca y mi hermana fue la única que sacó todo hasta la calle y aún después podías ver el patio trasero, la cocina y el comedor inundados con aguas negras”.

Actividades como ir al baño, lavar la ropa, los trastes y el aseo personal quedan en el recuerdo. “En estos días de calor la casa apesta y así nos dormimos y nos levantamos entre moscas y sin bañarnos más que un día a la semana y con cubeta, tenemos que entrar al baño varias veces antes de jalarle a la palanca y usar la misma ropa por días ya que no podemos ocupar agua para nada”, dijo Felipe.

El contacto con las aguas negras ha dejado secuelas en la salud de Ana: “cuando llegaron las lluvias se inundó la casa, anduve sacando el agua puerca y los excrementos hasta las 3 o 4 de la madrugada, pisaba la suciedad mientras barría hacia la calle todo lo que salía por las coladeras del patio trasero y el baño, debido a eso me salieron hongos en los pies, de las uñas me han brotado deformidades, los dedos se me han despellejado y el mal olor y la comezón me desesperan”.

De acuerdo con la solicitud 114128991, ingresada al Centro de Servicios y Atención Ciudadana, Ana pidió el servicio para el predio ubicado en el número 22 de la calle 1509 en la colonia San Juan de Aragón Sexta Sección.

Rodrigo Díaz, de 67 años, jubilado de Aeroméxico y vecino del inmueble antes mencionado, relató su experiencia de vivir a lado del predio afectado: “da mucha pena la situación de los hermanos, estoy enterado de que han pedido apoyo a la delegación en reiteradas ocasiones sin éxito; he llamado a Locatel buscando asesoría, pero nadie sabe darme una explicación de a quién o dónde. He decidido cruzar por la otra acera, ya que es insoportable el olor de esa casa y en temporada de lluvias echan la porquería a la calle. Le pido al delegado Lobo, por quien voté, que arregle esta situación, esa gente podrá no tener dinero, pero no son cochinos y las omisiones de sus empleados los han llevado a vivir en condiciones inhumanas”.

Por su parte, José Augusto Velázquez, director Jurídico y de Gobierno en la Gustavo A. Madero, aseguró que todos los vecinos de dicha demarcación tienen derecho a recibir un servicio público sin restricción y sin costo, basta con llamar o acudir directamente a la sede delegacional. “Un desazolve no tienen ningún costo, la delegación está obligada a presentar el servicio, siempre y cuando esté del límite de la propiedad a la vía pública”. Y advirtió: “en caso de alguna irregularidad, implica una inhabilitación de los servidores públicos”.

Velázquez también informó que Servicios Urbanos de la GAM atendió el caso de Ana; sin embargo, no ha sido resuelto.

Ante la presunción de un acto de corrupción en relación al cobro que hicieran personal de la demarcación, el presidente de la Comisión de Administración Pública Local de la Asamblea Legislativa, Adrián Rubalcava, pidió a Felipe y Ana que se presenten ante el Ministerio Público. “Que denuncie la señora y nos haga llegar la información para que podamos cuestionar al delegado Víctor Hugo Lobo durante su comparecencia, esto en el ánimo de darle seguimiento, siempre y cuando el desazolve esté de la puerta de la casa a la calle. Y solicitarle en un primer plano al delegado a que se ejecuten las acciones de gobierno”.

Ana se ha mantenido al pendiente de su trámite, pero fueron “varias vueltas en vano” que hizo a la Dirección Territorial 1, pues lo único que hacían era cotejar los mismos datos que ya había dado en varias ocasiones. “Nada más me toman los mismos datos, mi dirección, me piden el número de folio y luego me dicen que me van a avisar, que en cuanto tengan el material van a llegar a mi domicilio, pero ya va a ser un año, sólo he gastado en pasajes, dinero que no tengo, yo con trabajos y junto 500 pesos cada dos meses. Y ahora con este problema tengo que comprar medicinas, para mis pies y una infección en la boca que me ha provocado la pérdida de mis dientes”.

En medio de enfermedades, depresión y angustia pasan las tardes esperando que no llueva y soportando olores que en palabras de ellos se impregnan a sus cuerpos.

En medio de un mar de declaraciones las autoridades no han llevado a cabo las acciones necesarias para arreglar lo descompuesto y es probable que de no atenderse los daños colaterales sean cada día más evidentes.

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