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EFE

Roma.- La pandemia del coronavirus ha incrementado la inseguridad alimentaria en el mundo a niveles no vistos desde hace décadas y para evitar que siga esta tendencia los países deben construir sistemas alimentarios más resistentes.

Así lo han señalado hoy el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, el papa Francisco, la reina Letizia de España y otras figuras que han intervenido en el evento telemático para celebrar el Día Mundial de la Alimentación, organizado por Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), que tiene sede en Roma y que también ha conmemorado este viernes su 75º aniversario.

UNOS 130 MILLONES DE PERSONAS PUEDEN CAER EN EL HAMBRE EN 2020

La pandemia del coronavirus "ha intensificado la inseguridad alimentaria a unos niveles no vistos en décadas", ha señalado Guterres en un vídeo en el que ha destacado que "la ONU continuará trabajando por un futuro en el que todas las personas tengan acceso a la nutrición que necesitan cada día".

"Unos 130 millones de personas corren el riesgo de caer al borde del hambre a finales de este año. Esto se suma a los 690 millones de personas que carecen de lo necesario para comer. Al mismo tiempo, más de 3 mil millones de personas no se pueden permitir una dieta equilibrada", ha lamentado Guterres.

El secretario general de la ONU también ha recordado el Premio Nobel de la Paz con el que ha sido recientemente galardonado el Programa Mundial de Alimentos (PMA), que, igual que la FAO tiene sede en Roma, y ha argumentado que es un reconocimiento "al derecho de todas las personas a la alimentación" y a la "búsqueda común para erradicar el hambre".

La comunidad internacional debe trabajar "para construir un mundo más resiliente, sostenible y justo" y que disponga de "sistemas alimentarios más resistentes a la volatilidad y al impacto climático".

EL HAMBRE ES UNA VERGÜENZA

El papa Francisco aseguró, por su parte, que el hambre no es sólo una tragedia, sino una vergüenza, y propuso crear un Fondo Mundial "con el dinero que se usa en armas y otros gastos militares para ayudar al desarrollo de los países más pobres".

Sostuvo que el hambre, "en su mayor parte, está causada por una distribución desigual de los frutos de la tierra, a lo que se añade la falta de inversiones en el sector agrícola, las consecuencias del cambio climático y el aumento de los conflictos en distintas zonas del planeta".

Y criticó el desperdicio de comida, pues mientras millones de personas pasan hambre, "se desechan toneladas de alimentos".

ES NECESARIO PENSAR LOS MODELOS DE PRODUCCIÓN ALIMENTARIA

Sobre la necesidad de reforzar los sistemas alimentarios especialmente en estos meses de pandemia también habló la reina Letizia de España, que es embajadora Especial de la FAO para la Nutrición.

Criticó que haya "cientos de millones de personas que no tienen qué comer y muchos más millones están enfermos por obesidad" y dijo que "estos desequilibrios" deben hacer reflexionar sobre "cómo fortalecer los sistemas alimentarios, buscando circuitos más cortos de comercialización para fomentar la producción local, estacional, sostenible y de pequeña escala".

Esta estrategia, apuntó, "facilitaría la vida a muchas mujeres en regiones del planeta donde su vulnerabilidad es extrema".

Citó a la FAO para decir que "crecen las cifras de desnutrición, de carencia de micronutrientes, de sobrepeso y de obesidad" y que el precio "de este desequilibrio es de 3.500 millones de dólares anuales".

"Las circunstancias del momento que vivimos han puesto de nuevo sobre la mesa un debate que la FAO y otros organismos llevan tiempo impulsando: la necesidad de repensar los actuales modelos de producción alimentaria desde la perspectiva de la sostenibilidad social, económica y medioambiental", expuso.

"La alimentación saludable es un derecho de todos y España junto con la FAO y otros organismos internacionales de todos los sectores trabajan para conseguir que sea suficiente, inocua, nutritiva, variada y de calidad", añadió.

En este evento virtual también participó el presidente de la República italiana, Sergio Mattarella, quien consideró fundamental un esfuerzo global para asegurar que todas las personas tienen acceso a una "alimentación sana y suficiente" y añadió que el mundo cuenta con "sistemas alimentarios sostenibles".

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