compartir en:

La locura sólo necesita un pretexto para apoderarse de tu mente.

 

Pocos escritores tienen el poder de crear atmósferas tan singularmente obscuras con tan pocos elementos como lo hacía H. P. Lovecraft. Yendo desde la opresiva caverna de La Bestia de la Cueva hasta el curto ruinoso lleno de las alucinantes notas de La Música de Erich Zann, es posible percibir la tendencia a la introspección y lo contemplativo como un recurso regular en su obra.

De entre sus narraciones, la que lleva más lejos el concepto es sin dudas Sordo, Mudo y Ciego, coescrita con C. M. Eddy Jr. y publicada en abril de 1925.

 La historia sumerge al lector en un drama psicológico, que explora la vulnerabilidad y el poder del miedo a través de Richard Blake, un personaje que se vale sólo de su sentido más primario, el tacto, para comunicarse con el mundo exterior.

Sin dudas no hablamos de una empresa fácil a la hora de adaptar una de las obras de Lovecraft, pero, parece que esta historia en particular nació para ser contada en teatro.

Una vez más quien se alza con el atrevimiento es la compañía escénica Teatro de Terror del camaleónico Luis Notni, ya que no se conforma con contarte la historia, sino que sin tu consentimiento te convierte en partícipe del horror mudo de Blake.

Sin embargo, aunque es el centro de la trama, Blake no es el único personaje. El asistente de este, llamado Dobbs, un perverso sujeto llamado Simeón Tanner y una fuerza maligna encarnada en bestias cósmicas le acompañan es su descenso a la locura.

La actriz Fernanda Caso, intérprete del Mayordomo Dobbs, compartió sus impresiones respecto a la profundidad de su papel y del complejo montaje, que en sus propias palabras es: “Una producción Monumental”.

“El proceso para crear este personaje fue muy rápido y por eso muy intenso para mí, es una obra que hice antes y me estoy reincorporando, pero ahora tiene muchos cambios, creo que es ejemplo, no diría que el Dobbs de ahora es un personaje cobarde, es un hombre que siente una genuina estima por su amo, pero sabe que si no se va no saldrá con vida y escoge lo más lógico. 

“Sordo, Mudo, Ciego es una obra que tiene todas las complejidades técnicas que puedas imaginar, es un ejercicio de precisión absoluta. El grado de complejidad es monumental, todo el mundo tiene que saber que está haciendo, cuándo lo está haciendo, debes estar consciente de todas las personas a tu alrededor, desde los técnicos y el staff,”, relató.

Por su parte, Alexis Marsicano, que en esta ocasión encarna a Tanner considera que no tuvo un margen del cuál partir para crear a este hombre, pero no ha tenido mayor problema para “sentirlo”, y traerlo “a la vida”, con todos los retos que implica un personaje tan diabólico.

“La verdad no tuve ningún punto de inspiración porque no es un personaje que se parezca a algún otro que haya hecho; por ejemplo, la voz que hago es una voz gutural, tiene un matiz muy fuerte, muy potente, la idea es que sea muy obscura y fue creada por el director y yo especialmente para este personaje, encargado de desatar el caos.

“El peso de Simmeon Tanner reside en que hace un flashback, nos está mostrando todas las torturas que va a vivir el protagonista y explica el porqué la casa está maldita, (…), él también tuvo que sufrir y al final logró su propósito”, puntualizó.

Debido a que se trata de un montaje que debe lograr una experiencia claustrofóbica, el juego con la obscuridad y los colores estridentes crea una coreografía. Si bien la obra se desarrolla mayormente en un espacio sin un atisbo de luz, es posible notar que muchas cosas suceden a tu alrededor, de la misma manera en que ocurre para el protagonista.

Y es que no se limita a rodearte de sonidos, olores y estímulos táctiles, sino que se atreve a hacer lo que haga falta (incluso mojar), para que el espectador experimente las emociones del Richard Blake.

Sordo, Mudo, Ciego estará haciendo las últimas funciones de su temporada, por lo que, si acaba de atacarte la curiosidad, o eres un declarado fan de Lovecraft esta es sin lugar a dudas la obra que debes ver este año.

TAGS EN ESTA NOTA: