compartir en:

Grecia.- Al permanecer en la deriva en una lancha en el Mar Egeo por 37 horas (un día 13 horas), Kushila Stein, sintió que probablemente nunca sería localizada, por lo que en un costado del bote escribió el nombre de su madre y sus datos de contacto.

Una bolsa de caramelos era lo único que traía consigo para alimentarse la turista neozelandesa de 45 años de edad. Los dulces le sirvieron, de forma racionada, para engañar al hambre, cuando se encontraba en medio de la nada, entre el frío y a 101 kilómetros del norte de Creta.}

Con plásticos que encontró en la embarcación, Stein intentó protegerse del clima gélido. Se puso uno de color rojo sobre la cabeza, además uso un vidrio para reflejar señales hacia barcos cercanos... Fue rescatada por la Guardia Costera de Grecia.

Guardia Costera Grecia
Foto: Guardia Costera de Grecia

Pero ¿cómo naufragó? La originaria de Nueva Zelanda acompañaba a un turista inglés en un recorrido en yate de Turquía a Atenas, pero tuvo la osadía de remar hacia la isla de Folegrandos, la más pequeña de las Cícladas.

Al intentar regresar al yate, Stein perdió uno de sus remos y su bote fue empujado mar adentro por los fuertes vientos.
Cuando el dueño del yate se percató que la neozelandesa no regresaba, alertó a las autoridades griegas para que activaran el operativo de búsqueda que finalmente fue exitoso.

Kushila Stein fue llevada a un hospital para recibir tratamiento por deshidratación.  

"Aún me queda un caramelo, mamá", fue lo que le dijo Stein a su madre al llamarle cuando tocó tierra firme, según relata un diario neozelandés.

TAGS EN ESTA NOTA: