MADRID.- Cuando la pandemia del coronavirus asolaba al viejo continente con mayor fuerza, fueron obligadas las actuaciones de confinamiento de gran parte de la sociedad europea, y de la suspensión de todas las actividades laborales, sociales o deportivas previstas para ese tiempo.

En el caso del deporte profesional, se produjo una paralización no conocida en el último siglo de todas las disciplinas. Muchas de ellas se suspendieron de manera definitiva, otras, como la UEFA Champions League volverán a reanudarse con un formato inédito.

Esta edición de la Liga de Campeones se disputará con un formato no visto antes en esta competición. Una final a ocho, en sede única que determinará al ganador del torneo por excelencia de futbol de clubs del viejo continente.

Lisboa será el escenario a mediados de agosto de este espectáculo para el recuerdo. Muchas de las escuadras con más solera de Europa, se darán cita a mediados del próximo mes de agosto para pugnar para llevarse la ‘orejona’ para sus vitrinas, pero solo uno lo conseguirá.

La igualdad será la tónica a lo largo de este nuevo formato de juego, como así estiman todas las apuestas deportivas referentes al mundo del futbol. Aun así, Manchester City -si consigue eliminar al Real Madrid- o Bayern Múnich, llegarán a la cita con plantillas de ensueño, y obligados a vencer.

Otras escuadras de un nivel inferior, intentarán paliar la menor calidad de su plantilla, con arrojo y compromiso dentro del campo. Este es el caso, sin ningún género de dudas, del Atlético de Madrid. Los del ‘Cholo’ Simeone se plantaron en Lisboa contra todo pronóstico, al vencer en octavos de final al Liverpool FC, actual campeón de la competición y uno de los máximos favoritos esta campaña a repetir entorchado. El club colchonero y la Champions League tienen una cuenta pendiente, después de las dos finales perdidas ante el Real Madrid. Todos los aficionados colchoneros ansían que la suerte en esta ocasión esté de su lado, ya que únicamente se encuentran a tres victorias de conquistar la primera Liga de Campeones de su historia.

Para que esto se produzca muchos jugadores rojiblancos deberán dar un paso al frente, y convertirse en referentes de sus compañeros dentro del terreno de juego. Uno de los que debe dar un paso adelante, y que ha rendido a un nivel inferior de lo que se le presuponía a principio de campaña es Héctor Herrera.  El mexicano, ansía ofrecer las prestaciones en mitad de cancha que ya demostró en el Oporto, y sin duda, esta final a ocho puede ser una oportunidad de oro para consolidarse como titular en la zona de creación atlética.

Ocho equipos y un destino. Lisboa dictará sentencia de una de las Ligas de Campeones más inciertas de la edad moderna. Lo que está asegurado, es un gran espectáculo que paralizará el planeta en la época estival.

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