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Si eres vegano y extrañas el sabor de un taquito al pastor, debes de visitarlo. 

Ciudad de México.- Hay actores que utilizan un método llamado "Técnica Vivencial" para encarnar a sus personajes, la cuál no es otra cosa que introducirse en el mundo al que estos pertenecen, a fin de entenderlos y hacer un retrato verídico de los mismos. Me gusta esta filosofía, es por eso que en esta ocasión me permití hacer un “reportaje vivencial” a la hora de hablar del veganismo, un tema hasta entonces desconocido para mí. 

Es por eso que hace unos días acudí a un restaurante vegano que un amigo me recomendó bastante; y es que, viniendo la sugerencia de un chico que tiene una novia vegana, y no gusta de comer lo mismo que ella, me pareció que era para tomarlo a consideración. 

El restaurante se llama Veggicano, y capta la atención desde la esquina de la calle, (Tajín 452, en la Narvarte) debido al decorado inspirado en bordados otomíes, que te hacen sentir la mexicanidad que lo caracteriza desde que te paras en su umbral. Pero cuando lo atraviesas puedes disfrutar de una atmósfera provinciana bellamente decorada con motivos artesanales y los magníficos olores que se cuelan por la puerta de la cocina.  

Decidí sentarme en una de las mesas que se encuentran en la parte interior, y pude ver que no sólo se trata de un restaurante, sino que es todo un pequeño mundo vegano, porque puedes encontrar desde sustitutos de carne para hamburguesa hasta tinte para el cabello en sus anaqueles, todo completamente vegano (después descubrí también que varios de sus productos pertenecen a producción artesanal y local). 

Llegué aproximadamente a las once de la mañana. Para ese momento ya tienen disponibles desayunos completos, platillos de la carta y un menú del día (abren a las 09:00 am). Frente a semejante oferta, quise poner a prueba la carta, que tiene entre sus platillos fijos nombres tan orgásmicos como cochinita pibil, barbacoa o pozole (este último los fines de semana).  

Decidí probar un taco de cochinita, afilando mis dotes de experta en garnachas obtenidos de comer toda la vida en mercados, y la verdad es que me llevé una muy grata sorpresa, comenzando con que el sabor, que resulta muy semejante al del patillo con cerdo y que la salsa que me dieron estaba deliciosa. 

Tenía hambre, y vi que también tenían pambazos, así que ordené uno, junto con un cafecito de olla. Me lo trajeron tal como me gustan (lo pedí doradito). El sabor del relleno era muy bueno, igual que la salsa, pero lo que me impactó fue saber que el queso estaba hecho a base de papa. 

Por fortuna la simpática mesera que me atendió ya está habituada a los curiosos que van a probar por primera vez la comida vegana y se la pasan como yo de preguntones, por lo que respondió amablemente a todas mis dudas.  

En conclusión, este sitio une lo mejor de la cocina mexicana y el veganismo presentando platillos llenos de sabor que no pierden su identidad saludable, además de porciones generosas, con un precio bastante razonable (tienen menús completos desde $120 pesos).  

Por si faltara algo, cuentan también con entregas a domicilio de todos sus productos, hacen promociones, dinámicas de carácter ecológico y es un lugar en el que puedes estar con tu firulais o michi (con su respectiva correa, por supuesto) sin mayor inconveniente. Sitio altamente recomendable. 

 

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