Fujiyoshida cancela su festival de cerezos por turistas: invasiones a casas, basura y caos vial

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Cerezos Foto de Jack Valley en Unsplash
Cerezos Foto de Jack Valley en Unsplash

Por Ernesto Becerra

El turismo en Japón ha crecido de forma notable en los últimos años. Aunque esto suele verse como una noticia positiva para el país del sol naciente, para algunos habitantes de zonas altamente visitadas la realidad ha sido muy distinta.

En meses recientes, las autoridades japonesas han tenido que implementar nuevas normas y medidas dirigidas a visitantes extranjeros, debido a conductas que rompen con las reglas básicas de convivencia y respeto hacia las comunidades locales. Lo que para muchos viajeros puede parecer sentido común, para otros no lo ha sido.

Ahora, esta problemática ha alcanzado a la ciudad de Fujiyoshida, ubicada a los pies del Monte Fuji, famosa por sus vistas panorámicas y por su tradicional festival de observación de los cerezos en flor (sakura), que se celebraba cada primavera desde 2016.

A través de un comunicado oficial emitido el 3 de febrero, el gobierno local anunció la cancelación del festival anual de sakura, citando directamente el mal comportamiento de algunos turistas como la razón principal de esta decisión.

Más de 10,000 visitantes diarios y un parque rebasado

Durante la temporada alta, el parque donde se realizaba el evento recibía a más de 10,000 visitantes diarios, atraídos por la vista del Monte Fuji enmarcado por los árboles de cerezo. La postal se volvió viral en redes sociales, lo que disparó aún más la afluencia de personas.

Sin embargo, esta popularidad trajo consecuencias severas para la comunidad local.

Los incidentes que llevaron a cancelar el festival

De acuerdo con las autoridades, se registraron múltiples incidentes como:

  • Invasión de propiedades privadas para usar los baños de los residentes.
  • Basura acumulada, incluidas colillas de cigarro.
  • Congestión vehicular constante que incluso ponía en riesgo a estudiantes en sus trayectos escolares.
  • Y en los casos más graves, turistas que llegaron a defecar en los patios de viviendas particulares.

El alcalde de la ciudad, Shigeru Horiuchi, expresó una “fuerte sensación de crisis” ante la situación, señalando que la vida tranquila de los ciudadanos estaba siendo amenazada detrás de un paisaje que, para el resto del mundo, luce perfecto.

Un caso más del impacto del sobreturismo en Japón

Aunque el festival no se llevará a cabo este año, el gobierno local anticipa que la llegada de visitantes continuará debido a la fama del lugar, por lo que desplegarán personal de seguridad y control de tráfico para mitigar los problemas.

La decisión marca un precedente sobre el impacto del sobreturismo en Japón y cómo la falta de respeto hacia las comunidades anfitrionas puede terminar afectando tradiciones que llevaban casi una década celebrándose.

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