Ciudad de México.- Un equipo internacional de astrónomos, con participación del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) y liderado por la Universidad de Warwick, descubrió el primer ejemplo de un planeta de segunda generación que orbita una enana blanca.
Este exoplaneta no solo sobrevivió a la muerte de su estrella, sino que nació a partir de los restos expulsados por el propio astro moribundo. El hallazgo, publicado en la revista Nature Astronomy, prueba que la formación de mundos "renacidos" alrededor de este tipo de remanente estelar es posible.
Un planeta surgido de las cenizas estelares
A diferencia de los sistemas planetarios tradicionales, este nuevo planeta se condensó a partir de un disco de escombros formado durante la fase final de la estrella.
Sobre la relevancia científica y la inusual naturaleza de este descubrimiento, el primer autor del estudio e investigador del Departamento de Física de la Universidad de Warwick, Jamie Williams, explicó:
Los planetas de segunda generación son mundos que se forman a partir del material que una estrella expulsa al morir. Son increíblemente raros, y encontrar uno alrededor de una enana blanca fue totalmente inesperado. Es como encontrar un planeta que ha surgido de las cenizas de la misma estrella que orbitaba".
El enigma químico de la enana blanca HS 0209+0832
La pista decisiva para este descubrimiento se encuentra en la enana blanca HS 0209+0832, un núcleo estelar colapsado identificado en 1999 por el Telescopio Espacial Hubble, que detectó en su atmósfera más de un centenar de líneas espectrales con una composición química inusual.
Mientras que la mayoría de las enanas blancas contaminadas presentan restos de asteroides rocosos ricos en hierro y silicio, HS 0209+0832 contenía elementos pesados como zinc, cobre y niobio en concentraciones más de mil veces superiores a las del Sol. Además, se trata de la primera vez que se detecta niobio en una enana blanca.
Respecto a este patrón químico excepcional, el astrónomo Nicholas Stone, de la Universidad de Wisconsin-Madison, destacó:
Este patrón de elementos es una señal inequívoca del ‘proceso s’, una reacción nuclear que genera elementos pesados en el interior de las estrellas moribundas durante su fase de gigante roja. Es una huella química que ningún planeta común de ‘primera generación’ debería tener, lo que nos indicó que este nuevo planeta era diferente".
Detección de un gigante gaseoso del tamaño de Júpiter
Para confirmar la presencia del exoplaneta, los investigadores analizaron observaciones del satélite TESS de la NASA, detectando una tenue señal de brillo regular que se repetía cada 4.4 días. Esta periodicidad concuerda con la existencia de un gigante gaseoso del tamaño de Júpiter en una órbita extremadamente cercana.
A tan reducida distancia, la intensa radiación de la enana blanca provoca que la atmósfera exterior del gigante gaseoso se evapore progresivamente. El material expulsado cae de manera continua sobre la estrella moribunda, lo que genera la inusual firma química registrada en su superficie.
De confirmarse definitivamente, HS 0209+0832 se convertirá en el primer sistema conocido en albergar un planeta de segunda generación, abriendo un nuevo camino para la búsqueda de mundos renacidos en el cosmos.
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