En plena actuación, una joven acróbata y contorsionista estadounidense, identificada como Sam Panda, se rompió el cuello tras sufrir un aparatosa caída de al menos unos 13 pies (4 metros aproximadamente) mientras ésta cerraba su espectáculo en Bali, Indonesia.

Tras el accidente, la mujer fue trasladada de urgencia a un hospital donde el diagnóstico médico indicó que en la médula espinal se le alojó un fragmento de vertebra, por lo que necesitaba intervención quirúrgica inmediata o de lo contrario podría quedar parapléjica.

Pese a los 10 años de experiencia en el oficio circense, Sam Panda nunca había sufrido un accidente de gravedad.

Debido al percance, urge que la mujer sea trasladada a un hospital especializado en Taiwan o Singapur para recibir el tratamiento adecuado, no obstante, el mismo cuesta cerca de 40 mil dólares, cantidad con la que la joven no cuenta y que el resort donde trabaja no quiere asumir como parte de los gastos médicos.

Ante ello, familiares y amigos se encuentran realizando una campaña de colecta de fondos para que la acrobata pueda recibir atención médica en un centro especializado.

Panda muchas veces me confesó que no se sentía cómoda usando el equipo, decía que no era seguro”, manifestó Olivia Leonie, amiga de Sam, quien presuntamente siempre desconfió del equipo de seguridad de trabajo de la joven.

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