Por Moris Beracha

Importantes y destacados analistas, así como los máximos representantes de entes multilaterales y líderes de gobiernos regionales, han advertido que el llamado “nuevo continente” no saldrá de la crisis sin el auxilio financiero proveniente de otras partes del mundo.

Y es así. Históricamente América Latina, y la mayoría de los países que la integran, se ha visto envuelta en numerosas dificultades de todo tipo. Además de las sociales y políticas, la económica representa el mayor peso, si de conflictos se trata.

Una región caracterizada por la incertidumbre, en razón de lo inestable y frágil de la mayoría de sus economías, se encuentra inmersa en una muy complicada situación, ahora recrudecida por el efecto devastador del COVID-19 que ha convertido a la zona en su nuevo epicentro de acción, y amenaza con ser aún más letal que en Europa.

Al respecto, la secretaria general Latinoamericana, Rebeca Grynspan, ha advertido que América Latina no tiene recursos suficientes para enfrentar los efectos que causará la pandemia en la economía y que, por lo tanto, requiere de más ayuda exterior.

Al parecer son insuficientes los desembolsos que los organismos de financiamiento multilateral han destinado para apoyar las débiles economías latinoamericanas. El Fondo Monetario Internacional ha contribuido con 50.600 millones de dólares adicionales a la región en líneas de crédito flexible, mientras que el Banco Interamericano de Desarrollo puede financiar hasta 23.000 millones de dólares.

La ayuda se queda corta, o al menos es lo que dice Grynspan. Insiste en hacer un llamado al resto de las instituciones multilaterales, especialmente a los del G20, para que acudan en auxilio de esta zona que, según pronósticos del Banco Mundial, será la más golpeada del mundo después de la Unión Europea. A las cifras me remito: el PIB caerá 7,2%, según las estimaciones más recientes del Banco Mundial

Los pronósticos son para nada alentadores. Cepal augura 30 millones más de pobres y 16 millones más en pobreza extrema. BID pronostica la pérdida del 15%

de los empleos formales y el 30% de las remesas y el incremento de la informalidad del índice actual de 54% a 62%.

Con estos datos es urgente y necesario el aporte que las economías más fuertes del planeta puedan hacer para coadyuvar a minimizar la crisis, sobre todo social, que se avizora en el panorama de los países de América Latina.

Importante: Este contenido es responsabilidad de quien lo escribe, no refleja la línea editorial del Diario de México

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Moris Beracha

Experto en Gestión de Activos de Inversión, criptomonedas, private equity, finanzas y economía mundial.

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