Barcelona cae ante Real Sociedad y desata polémica arbitral en Anoeta
Redacción.- La racha triunfal del FC Barcelona se estrelló en Anoeta. Tras 11 victorias consecutivas, el equipo de Hansi Flick cayó 2-1 ante una Real Sociedad que supo leer el partido y aprovechar su momento.
Lo que parecía una marcha firme hacia el título de LaLiga 2025/26 se transformó en una noche de tensión, con un marcador adverso y un tercer actor que terminó robándose el foco: el arbitraje.
El VAR, juez omnipresente en Anoeta
Desde los primeros minutos, la tecnología marcó el tono del encuentro. Un gol de Fermín López fue invalidado por una falta previa, decisión que empezó a encender el malestar en el banquillo blaugrana.
La polémica creció con decisiones al límite:
Un tanto de Lamine Yamal fue anulado por un fuera de juego milimétrico de Jules Koundé.
Más tarde, un penal señalado a favor del Barcelona fue revertido tras otra revisión del VAR, nuevamente por posición adelantada de Yamal.
Para el entorno culé, las revisiones prolongadas dejaron la sensación de una noche cuesta arriba, en la que cada decisión terminó jugando en contra.
De Jong rompe el silencio: “No se puede hablar con él”
Mientras Flick eligió un discurso medido en conferencia, el capitán Frenkie de Jong explotó tras el silbatazo final. El neerlandés apuntó directamente al árbitro Gil Manzano, denunciando falta de comunicación y trato distante.
“El cuarto árbitro me dijo que no era fuera de juego”, reveló De Jong, evidenciando la confusión incluso dentro del cuerpo arbitral.
El mediocampista también criticó la actitud del silbante, asegurando que recibió una tarjeta amarilla solo por pedir que se vigilara el tiempo perdido.
“Me ha mirado con cara de estar por encima de nosotros. El año pasado pasó lo mismo”, sentenció el capitán azulgrana.
Para De Jong, el problema ya no es solo tecnológico, sino humano.
El Madrid aprieta y la Liga se comprime
La derrota llega en el peor momento. Pese a mantenerse líder con 49 puntos tras 20 jornadas, el Barcelona ve cómo el Real Madrid le respira en la nuca con 48 unidades, luego de su victoria ante el Levante.
Más atrás, Villarreal y Atlético de Madrid igualan con 41 puntos, apretando la pelea por los puestos de Champions.
El margen de error se redujo al mínimo. El campeón vigente de la Supercopa deberá recomponerse rápido si no quiere que la presión blanca convierta este tropiezo en un punto de quiebre.