Padre bendijo la cancha y Baltimore falló el gol que metió a Steelers a playoffs
Redacción.- En Pittsburgh se habló de táctica, de corazón… y para muchos, también de fe. En la previa del duelo decisivo ante Baltimore, un acto simbólico captó la atención: un padre bendijo la cancha de los Pittsburgh Steelers, poniendo especial énfasis en la zona de anotación. Horas después, justo en ese sector, se definiría un partido que rozó lo surrealista.
Los #Steelers antes de iniciar el partido llevaron a un sacerdote a echar agua bendita. Pittsburgh es una ciudad con una comunidad católica muy importante. EN LA MISMA ZONA DE ANOTACIÓN que el pateador de los Ravens falló la patada para enviar a los Steelers a los playoffs… pic.twitter.com/8JUhNLnWYQ
— Fernando Von Rossum (@fvonrossum) January 5, 2026
Un final que alimentó la leyenda
Con el marcador 26-24 a favor de los Steelers y apenas dos segundos en el reloj, el pateador de los Baltimore Ravens falló un gol de campo de 44 yardas, desatando la euforia en el Acrisure Stadium. Coincidencia para algunos, destino para otros. El resultado dio la victoria a los Acereros y cerró un capítulo que muchos calificaron como “milagroso”.
Baltimore golpea primero
En el terreno de juego, los Ravens iniciaron con autoridad. Derrick Henry rompió la defensiva con un acarreo de 47 yardas en la primera jugada, y poco después Lamar Jackson encontró a Devontez Walker con un pase profundo de 38 yardas para abrir el marcador.
Baltimore controló gran parte de la primera mitad y se fue al descanso con ventaja de 10-3, imponiendo su ritmo físico.
El punto de quiebre: Watt cambia la historia
Tras el descanso, el partido dio un giro. La defensa de Pittsburgh, liderada por el regreso de TJ Watt tras una cirugía pulmonar, cambió la dinámica con una intercepción clave a Jackson, destinada a Hopkins.
Ese momento permitió que Aaron Rodgers tomara el mando ofensivo. Los Steelers remontaron con un touchdown terrestre de Connor Heyward y un gol de campo de 25 yardas de Chris Boswell, dándole la vuelta al marcador.
Un último cuarto para el infarto
El cierre fue un intercambio de golpes digno de la rivalidad. Zay Flowers castigó con dos touchdowns de largo alcance, de 50 y 64 yardas, devolviendo la ventaja a Baltimore.
Cuando el margen desapareció, emergió la experiencia. Con menos de un minuto por jugar, Rodgers lanzó un pase profundo para Austin, quien concretó el touchdown decisivo del 26-24. El punto extra fallado mantuvo la tensión hasta el último suspiro.
Del silencio a la euforia
El intento final de Baltimore terminó en error y en celebración total para Pittsburgh. Con ese desenlace, los Steelers conquistaron el Norte de la AFC y aseguraron el último boleto a los playoffs, mientras los Ravens se despidieron de la temporada.
¿Coincidencia o ayuda divina? Lo cierto es que, en Pittsburgh, la fe y el futbol americano se encontraron en una noche que ya es parte del folclore acerero.