El turista del Apocalipsis

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Por Gerson Gómez Salas

Todos son unos cabrones. Hijos de la chingada. Avaros y codos. Además comen platillos muy extraños. Les ponen huevo cocido a todos sus alimentos y caldos.

Se fijan demasiado en el dinero, cuentan los centavos. Casi no dejan propina. Desde la llegada de ellos a Monterrey se partió en dos el tiempo.  Antes de los coreanos y después de los coreanos.

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Por Gerson Gómez

¿Te estas divirtiendo? Me preguntó a mi lado en la barra de orina. No estoy acostumbrado a responder. Menos a desconocidos interesados en ver el tamaño del pene.  Continuó el chorro efervescente de orina. Tiro al blanco. 

Después de tres caguamas Carta Blanca olvido cenar. Me espera en la mesa mi dama. La música con todo poder. Traigo sed de la mala. Dura casi siempre dos o tres días. Hasta quedar inconsciente. Cualquier banca de parque la convierto en pueblo mágico.

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Por Gerson Gómez Salas

Ojalá Julio César Chávez le parta la madre al Macho Camacho. 

Le vaya quitando a punta de vergazos lo hocicón. Burlarse de los mexicanos. Eso no se hace. Somos bien chingones. Ya tuvimos un Premio Nobel. Casi hasta llegamos a la luna con un astronauta.

Nos hace falta ganar un mundial de futbol con la selección mayor. Eso es cuestión de tiempo. Vas a ver. En el siglo XXI vamos a convertirnos en la mayor potencia económica y financiera.

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Por Gerson Gómez Salas

En la segunda planta todos bailan bien machín. 

La nube de humo de los cigarrillos jamás escapa. Tampoco lo hace el sudor en sus rostros. Los danzantes mueven las caderas al son huasteco, al regiovallenato, al sonido de la banda en el tinglado.

Pasan las incontables horas de la madrugada. En La Roca, frente a la alameda central de Monterrey, el sábado se desplaza con sus vestiduras de ropa de segunda mano.

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Por Gerson Gómez Salas

Avanzan a contra flujo. Despatarrada duerme la infante en el carro rosa con un improvisado cubre sol. Le llevan de paseo. Al medio día el trajín de la supervivencia. En el centro de Monterrey la basura es oro. Los desperdicios de algunos son diamantes en bruto.

Los cuatro se trenzan en el observatorio de las calles. Viajan de norte a sur. De la ruinosa casa con cuartos de renta de la colonia Industrial. Son los desplazados de la precariedad. 

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Por Gerson Gómez Salas

Todos los días al despertar me da los buenos días. Ándale chamaco ya se te hizo tarde para ir a la escuela. No puedes ser huevón o te ajusticio. Luego averiguamos. Desayuno a las carreras el licuado de chocolate.

Pilas bien puestas. La mochila a cuestas. Encaminado el barrio aun en la penumbra de la madrugada. Es normal encontrar algunos cuerpos dormidos en las esquinas.

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Por Gerson Gómez Salas

Abro los ojos. Los cierro. Abro los ojos y estoy en una sala de estar. Los cierro. Abro los ojos y en la sala de estar me acompañan. Los cierro. Abro los ojos y me acompañan y estamos hablando de literatura. Los cierro. Abro los ojos y estamos hablando de literatura y llevo puesta la camisa de fuerza. Los cierro.

No sé cuánto tiempo ha pasado. Abro los ojos y hablamos de literatura. Me acompaña Nelly, Daniel y Laura. Los vuelvo a cerrar.

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Por Gerson Gómez Salas

Una biblia. Versión Reina Valera revisada de 1960. Ese es el único regalo en tu cumpleaños 34. Le diste las gracias a tu ex pareja. Le diste otro trago a la cerveza. Era tu fiesta y nada del mundo te quitaría la felicidad del momento. Todos los demás llegaron con sus cervezas a la fiesta en Cumbres, en la parte poniente de Monterrey.

Por diez años viviste con Raúl bajo el mismo techo en los callejones de la colonia Moderna. No era una casa, sino un par de cuartos y un baño. El aroma a encierro total. 

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Por Gerson Gómez Salas

La rodean. Eso la horroriza. Extiende sus manos. La faja de billetes nuevos de 20 pesos. Los paqueteros del supermercado. Deslizan la necesidad. Ella adelanta el motor de su silla de ruedas. Ahí está Doña Romina. Ya la conocen por sus excentricidades.

Desde temprana hora envió al mozo al banco de la sucursal Vasconcelos. Hizo pagos en ventanilla. No confía a su edad del internet. También cambió dos mil pesos. Por billetes de veinte.

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Por Gerson Gómez Salas

Te lo juro. En los saunas del Club se corrió la voz. Tengan cuidado. Los malitos están haciendo de las suyas. No está de más tomar todas las previsiones del mundo. Eso incluye al servicio doméstico.

Aleccionarles. El patrón no se encuentra. Está de viaje. No sabeos cuando vuelve. Yo le tomo el recado. Se lo hago llegar a su regreso. Él se comunicara con ustedes en breve.

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Por Gerson Gómez Salas

Te lo juro. Se me prendió el foco desde el primer momento. Como poder ayudar a las amigas del club Campestre. De generar una app para solucionar todos los problemas de asistencia doméstica.

Ya lo sé. No es tan simple cuando cursas la carrera de negocios internacionales en el ITESM. Debes de responder a muchas de las partes teóricas de los maestros. Conoces bien a los coordinadores de las materias. No se tientan el corazón si van a reprobarte.

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Por Gerson Gómez Salas

Travestirse es soñar con ojos prestados. 

Para el concurso Miss Trans Nuevo León 2019, la belleza acude con esperanza a la Jaula, el antro de la calle Arteaga, a un costado del nuevo edificio de departamentos de lujo de la Calle Madero al poniente, parte olvidada, en el centro de Monterrey.

Todo es lentejuela. Todo es glamuroso. Desde los zapatos con tacón del 20 y punta de acero platinado. Los carruajes de las competidoras son camionetas último modelo. Cada una desciende con sus chambelanes.

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Por Gerson Gómez

Siéntate bien. Avanza la tarea. Deja de estar jugando con el celular. Vinimos a esta hora de consulta con el psiquiatra. Necesitas enfocar tus prioridades. Entiendo todos tus cambios. Cómo te fundamentes a disgusto.

Ya casi terminas la preparatoria. Debes de pensar la carrera para tu futuro. La vida afuera está muy cabrona. 

¿Quieres un carro?, ¿irte de vacaciones a Europa?, ¿tu propio departamento?, no entiendo cómo hacerte cambiar tus ideas. Todos los días estas como ida. Pegada a ese mugroso teléfono.

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Por Gerson Gómez Salas

Hacia mediodía del viernes circulaba entre los estudiantes. Una hoja por los dos lados. Con los comentarios estudiantiles de la preparatoria. Puntos anodinos como el sabor salobre de los exámenes de recuperación.

El periódico circulando. La música internacional en la audición programada por la asociación estudiantil y respaldada por la dirección.

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Por Gerson Gómez Salas

Anda todo crico. No reconoce a nadie. Así se pierde por días. Luego llega como si nada. Patea con insistencia la puerta de metal. Da traspiés. Pide le sirva de comer. Ni madres. Primero métase a bañar. Echa la ropa para afuera. No sirve para nada.

Los alimentos escasos en la alacena. Mando a una de las chamacas con el tendero. Nos fían el kilo de huevo, una lata de frijol, el kilo de tortillas y chorizo de puerco.

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Por Gerson Gómez Salas

No me lo habrían permitido mis padres.

Impensable para la ingesta cotidiana. Cuasi kosher cuasi gentil. Con la despensa en casa de la tía de Villa Mitras. Servidespensa solo comercia con industrias transnacionales. Se entrega todas las semanas a tiempo. Puede llamar si falta alguno de sus productos

Solo las hamburguesas al carbón. En la parte baja de tenerías. De la parte vieja de la ciudad de Monterrey. Dos veces por semana. Sin tomate, sin cebolla y sin pepinillos. Solo la carne en su jugo.

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Por Gerson Gómez Salas

Se enchiló con las preguntas de los reporteros de la fuente. Le pidió a una de sus ayudantes le acercara la botella con agua. Miró con desprecio a cada uno de los asistentes del otro lado de la mesa.

La ingratitud es una incapacidad de los seres humanos. De un momento a otro pueden hasta morder la mano de quien los alimentó. Por las mesas de redacción les hizo llegar su iguala mensual. Fueron cuatro años de luna de miel. Pero así es esto de la suerte.

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Por Gerson Gómez Salas

Abatido. Sin respirar. A media calle. Como un perro. Lleno de tierra. Con seguridad te habrán volado los sesos. Por el pavimento o el asfalto. Los fotógrafos con el lente largo. Desde la barrera guardan las imágenes.

Eso eres ahora. La estadística de una guerra por el tercer sexenio.

Esta historia la conozco ya. Le dijiste. Entre los pasillos. Solo ustedes dos. Mientras todos llevan prisa. Ella viste ropa deportiva Nike. Se la ajusta a la perfección. 

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Por Gerson Gómez Salas

Se lo advertí a mi hermana. Por nada del mundo voy a dejar el crucero de verano en las Bahamas. Ya lo tengo planeado. En el Palacio de Hierro de San Pedro surtí todo el guarda ropa para la aventura. Ya no tenemos necesidad de estar cuidando a los güercos. 

Cada uno ya hizo su vida. Incluso Alejandro, quien salió rebelde, nos prometió, a su papá y a mí, no meterse en problemas. Bien sabes cómo le gustan las fiestas. Andar a deshoras en el centrito. Como si fuera adolescente.

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Por Gerson Gómez Salas

Te lo juro cabrón, siempre tuviste buen gusto con las viejas. Te valía verga donde las conocieras. Si en la pista desgastada del Azul Tequila o el privado humeante del Desextres. En el after alterado del Chocolate o el precopeo inflamatorio del María Tequila. 

Todos los días te descolgabas. Les endulzabas el oído. Siempre supiste como hacerla. Eras todo un misterio con los asuntos de la lana. Manejando pura troca del año. No bebías una sola gota de alcohol ni probaste tabaco. 

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