Por David Somoza Mosquera
El verdadero valor de un directivo -tanto para los individuos como para sus empresas- no reside en ser un gran motivador o supervisor, sino en su capacidad para colocar estratégicamente el talento. A esa fue la conclusión a la que llegó Virginia Minni, profesora adjunta de Economía en la Escuela de Negocios Booth de la Universidad de Chicago, en su investigación.
En el artículo “New Research on How the Best Managers Shape Employees’ Careers”, explicó que su estudio se sustenta en 20 años analizando de datos de 200.000 empleados y 30.000 directivos de 100 países; lo que le permitió descubrir que “los directivos crean valor -tanto para sus organizaciones como para aquellos a los que dirigen- asignando a las personas las funciones en las que encajan mejor”.
Dicho en otras palabras, los directivos de alto rendimiento –“los que ascienden pronto”- aumentan la productividad de sus empleados al asignar a los trabajadores funciones en las que prosperan.
Además, según la investigación, esos beneficios perduran mucho después de que el directivo se haya marchado, o de que sus empleados hayan rotado a nuevos equipos con directivos de menor rendimiento. “La conclusión es clara: los buenos directivos tienen un impacto duradero”.
Y si bien los resultados fueron dados a conocer en 2025, estos no pierden vigencia. Siempre es pertinente saber: ¿Qué hace que unos directivos sean más valiosos que otros? La respuesta de Minni es clara:
“Las organizaciones tienden a suponer que la respuesta está en la motivación y el control: los buenos directivos son los que inspiran el esfuerzo, levantan la moral del equipo o aplican los incentivos con eficacia. Pero, tal vez, la salsa secreta no sea lo mucho que presionan los directivos, sino lo bien que colocan”.
También es clara cuando dice que comprender las conclusiones de su investigación puede ayudar a las empresas y a los ejecutivos a utilizar al máximo el potencial de su talento interno. “Si los directivos pueden descubrir los puntos fuertes ocultos y redirigir a los trabajadores hacia funciones más productivas, las empresas pueden aumentar el rendimiento sin necesidad de añadir personal”.
Sobre los trabajadores, advierte que el hecho de que se les asigne el trabajo adecuado al principio de su carrera puede tener efectos en el desarrollo del talento, entre otros aspectos Para las empresas, puede significar una mayor productividad y un mayor rendimiento de la inversión en gestión.
Así que -como bien señala Minni- los directivos son esa "manos visibles" del mercado laboral interno de la empresa y cuando el poder de asignación se utiliza eficazmente, todos salen beneficiados: el trabajador, el directivo y, por su puesto, la empresa.
