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Riesgos Mentales del Exceso de Dinero Más Allá de los Lujos (Foto Flickr de Alba Soler CC [CC BY-NC-SA 2.0])
Riesgos Mentales del Exceso de Dinero Más Allá de los Lujos (Foto Flickr de Alba Soler CC [CC BY-NC-SA 2.0])

En los extremos del dinero, la pobreza intensa y la riqueza desmedida, se encuentran afectaciones profundas al comportamiento que puede salir muy caro ignorar. En el artículo próximo describiré la psicología de la escasez y la pobreza, pero en esta ocasión me centraré en algunos problemas que acarrea el exceso de dinero.

Cuando le conté el tema de este mes a unas amigochas del gimnasio, me dijeron: ¡Primero escribe sobre la falta de dinero! Pero les expliqué que saber cómo afecta la riqueza puede ayudarles a tener expectativas realistas de lo que el dinero puede y no puede hacer por ellas. Además, conocer los efectos psicológicos del exceso de dinero no solo les ayudará a ser sabias cuando se ganen la lotería, sino que podría eliminar para siempre la envidia de quienes presumen lujos. Como sociedad, es muy importante que desmitifiquemos el dinero. Ya me harté de escuchar comentarios que insinúan que la gente rica es o debe ser mejor que los demás.

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Una vida sin dificultades

El dinero no resuelve la vida, pero sí que ayuda a quitar ciertos obstáculos. Sin embargo, esta característica puede convertir el exceso de riqueza en un elemento nocivo para la salud mental. Crecer con charola de plata es malo para la salud mental. Un ejemplo relativamente reciente es el “Fofo” Márquez, quien recibió una condena de 17 años de prisión por golpear salvajemente a una mujer en un estacionamiento. Lo interesante de este caso es que antes de este crimen, presumía en redes sociales lujos, excesos y actos de prepotencia, como cuando se grabó cerrando un puente y diciendo que “con dinero se puede hacer todo”.

De acuerdo con este estudio, tener demasiadas dificultades o muy pocas (sobre todo durante la niñez) es un predictor de mala salud mental. Lo mejor es buscar la zona: “Ricitos de oro”, es decir, un equilibrio entre experiencias positivas y negativas. Cuando el dinero se utiliza para quitar obstáculos en la vida propia y, sobre todo, en la de los hijos, se puede generar falta de resiliencia, depresión, aburrimiento, menos agudeza mental, menos sentido de responsabilidad, valores distorsionados, menos empatía, problemas para desarrollar relaciones interpersonales maduras, etc.  Además, el exceso de recursos económicos es un factor de riesgo para problemas de adicción a sustancias y alcohol.

La vida debe tener retos para valer la pena. Muchos ricos lo saben y se lanzan a compensar sus comodidades con deportes extremos como escalar montañas y esquiar, pero otros se regodean en la vida fácil. Después de cierto nivel de riqueza, ya no necesitas limpiar tu casa, cuidar a tus hijos o a tus padres, organizar tus fiestas y viajes, vestirte, caminar o recordar pendientes. Sin embargo, aunque puedes pagar para que te lo hagan todo, ¿qué chiste tiene vivir así? Tu cuerpo y tu mente se ablandarán como gelatina, y terminarás el día sintiéndote como una.

Autosuficiencia

Hace años trabajé como recepcionista en un hotel muy fifí. La peor parte de mi trabajo era ser invisible. Muchos huéspedes hacían el check-in sin siquiera mirarme. En una ocasión, un mini-fifí, es decir, un niñito mimado de siete años, me ordenó que le diera  las llaves del cuarto de juegos, o ya vería yo quién es él. Tan chiquito y tan rijoso. Por eso ni mis amigas ni yo queremos enseñar en escuelas privadas fufurufas.

Las investigaciones sugieren que los individuos más adinerados, de manera subconsciente, suelen poner menos atención a las personas que los rodean. La teoría es que creen depender menos de otros para la supervivencia y por ello los consideran poco relevantes. Además, las personas de clase alta tienden más a desenchufarse de las interacciones sociales, por ejemplo, revisando sus teléfonos, y a tener menor habilidad para identificar las emociones de otras personas, según estudios. Como resultado, la riqueza representa un riesgo de caer en la soledad si no se gestiona con cuidado.

Existe un sinfín de estudios que concluyen que entre más se le presenta a la gente recordatorios sobre el dinero, menos dispuestos estarán para ayudar a otras personas, y también pedirán menos ayuda. Según estos experimentos, el símbolo del dinero, aunque no se tenga en el bolsillo, genera una sensación de autosuficiencia en todas las personas estudiadas, sin importar su clase social.

Hay que ser muy conscientes de los sesgos cognitivos que provoca la sola mención del dinero, con el propósito de compensarlos conscientemente. Tratar mal al pobre y bien al rico es tan antiguo como la Biblia. En Santiago 2:1-9 se considera como pecaminosa la práctica de discriminar de acuerdo con el estatus económico, además de resaltarse que es absurdo: “¿No son los ricos quienes los explotan? Gracias a este trato desigual muchos buscan el dinero no para satisfacer sus necesidades, sino para obtener respeto.

Como me dedico a las finanzas personales hablo mucho de dinero. Entonces, conscientemente trato de expresar mi agradecimiento a todas las personas, pero especialmente aquellas que proveen un servicio. He salido en defensa de franeleros, jardineros, meseros, cajeros y guardias de seguridad cuando alguien se pasa de la raya con ellos; sé que esos cobardes no le harían las mismas groserías a sus jefes, y eso me da más coraje. La autosuficiencia es un espejismo: todos necesitamos de todos. A menudo los puestos de trabajo más desvalorados por la sociedad son los más imprescindibles, y a veces los que otorgan un mayor salario son puramente ornamentales o se basan en la explotación de otros.

Chico malo, chico malo

Siete estudios diferentes concluyeron que los individuos de las clases altas están más predispuestos a comportarse con falta de ética que los de las clases bajas: quebrantan más las reglas de tránsito, roban y mienten más, y hacen trampa para mejorar sus probabilidades de ganar, entre otras actividades de dudosa reputación.

Esto no significa que ser rico te condene a ser malo. Correlación no implica causalidad. Lo que sucede es que estos estudios no separan a los ricos que pasaron hasta por encima de su madre por dinero, de los ricos que lograron serlo con esfuerzo, suerte, frugalidad o, lo más común, una combinación de las tres. Un estudio encontró que los dueños de autos de lujo tienen mayor probabilidad de ser desagradables, necios y poco empáticos. Sin embargo, como ya escribí aquí, la mayoría de los millonarios silenciosos,  quienes acumulan riqueza con frugalidad y esfuerzo, tienen Toyotas.

Ser extremadamente rico aumenta tu probabilidad de ser psicópata y narcisista, no porque los números en tu cuenta bancaria representen un problema ético, sino porque el dinero se convierte fácilmente en obsesión para personas con este perfil neurológico. Sería interesante una investigación que estudie a los ricos separándolos por categorías, separando los mecanismos de enriquecimiento.

La riqueza como virtud

Me gustan las novelas románticas victorianas: un duque enamorando a la hija de un marqués, o un conde casándose con la hermana de un Barón… pero ¿saben de dónde proviene la nobleza británica? Tras la caída del imperio romano de occidente en el siglo V, desapareció una autoridad central fuerte, así que algunas personas empezaron a cobrar por protección; una especie de “derecho de piso” antiguo. A cambio de no atacarlos con sus armas y caballeros, exigían a los campesinos trabajar sus tierras y entregar parte de la cosecha.

Así es, esos románticos y guapos nobles que aparecen en Orgullo y prejuicio son los descendientes de extorsionadores y sicarios. De  hecho, buena parte de las familias que provienen de la aristocracia inglesa siguen siendo ricas, y poseyendo tierras y bienes raíces que se adquirieron 900 años atrás. Es a lo que los ingleses le llaman “old money”, y que en teoría da estatus, aunque considerando el origen de sus privilegios, yo no estaría tan orgullosa. Hay incluso un libro titulado: “Los ricos entre los ricos”, que describe cómo las 250 personas más ricas en la historia basaron su fortuna de propiedades obtenidas por sus antepasados siglos antes.

En México, muchas familias ricas se establecieron gracias a privatizaciones, concesiones gubernamentales o emprendimientos propios en el siglo pasado. Pero también tenemos a dinastías más antiguas, como la familia Garza Sada, fundadora de Cervecería Cuauhtémoc en 1890, que consolidó su poder industrial durante el Porfiriato gracias a concesiones y apoyo del gobierno de Porfirio Díaz.

Los estudios sugieren que aunque el talento y el trabajo duro son factores importantes en la acumulación de activos financieros, los niveles más altos de éxito suelen depender de eventos fortuitos y ventajas sistémicas. Especialmente en casos de riqueza extrema, más del 50% de los ricos lo son por suerte y no por habilidad, y 60% de los milmillonarios deben su situación a herencias o a un poder monopólico.

Es natural, porque el dinero crece exponencialmente sin realizar esfuerzo alguno, como expliqué en mi artículo sobre el interés compuesto que puedes leer aquí. Entonces no sorprenden  encabezados como “Creció 30% fortuna de los superricos de México”. Si le das tiempo al dinero y dinero al tiempo serás rico, y esto no tiene nada qué ver con la inteligencia, la habilidad, la virtud o la suerte.

La riqueza como amplificador

Ya vimos que la riqueza extrema puede ser cuestión de suerte y de tiempo, por lo que el tamaño de tu patrimonio no tiene relación con tu valor como persona. Sin embargo, aun sabiendo esto, el dinero puede cambiar tu forma de verte a ti mismo sin que te des cuenta, lo cual se refleja en un experimento donde los jugadores que ganaban más veces, aunque fuera por lanzar una moneda, comenzaban a actuar como si hubieran merecido ganar y el contrincante hubiera merecido perder.

Mi mamá tuvo un jefe que pasó de ser obrero a gerente de planta en unos pocos años. Al principio, solía confesar que había sido afortunado, porque muchos otros tenían igual capacidad para el puesto. Sin embargo, con los años su actitud fue cambiando, hasta un día afirmar que nadie podía “llenar” el puesto como él. Su primer problema fue la altivez, que le impidió escuchar los consejos de sus subordinados, hasta el día en que su necedad le hizo cometer un error imperdonable y lo corrieron.

Su segundo problema fue que el dinero amplifica tus virtudes y tus defectos. Si eres desprendido y obtienes mucho dinero, será mucho más notoria tu generosidad. Un estudio reciente encontró que el bienestar financiero está fuertemente asociado con mayores índices de generosidad y voluntariado.

Pero si eres alcohólico, como era el caso del jefe de mi mamá, entonces con dinero acabarás bebiendo más porque podrás pagar el vicio. Y así sucedió en este caso: el hombre que decía ser indispensable para la compañía llegó crudo a trabajar todos los lunes por la mañana durante quince años.

Conclusión

 “Quienes creen que el dinero lo hace todo, terminan haciendo todo por dinero”, dijo Voltaire en alguna ocasión.

Creo que como sociedad, tenemos problemas para entender el dinero de manera sana. Idolatramos la riqueza extrema y la anhelamos, perdiendo de vista que el único objetivo del dinero es ocuparse pero no preocuparse por él: Disfrutar y sufrir la vida sin que nos obstaculice, sin que nos enferme, sin que nos amargue; sin que nos haga acercarnos, alejarnos o discriminar a otros.

Uno de los logros más difíciles en Finanzas Personales no es volverte millonario: es saber cuándo tienes suficiente: suficiente comodidad, suficiente lujo, suficiente seguridad, suficiente dinero para vivir bien. Porque como sirviente, el dinero es muy útil, pero como amo es muy cruel.

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¡Nos vemos el próximo mes!

Con emoción,

Edith

 

 

 

Sobre el autor

Edith Esquivel
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