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Por Patricia Guillén

Fotos: Rafael Gaviria

Video: Christian López

¡Ahí va el golpe, ahí va el golpe! Gritan los diableros por los pasillos, cargando hasta 20 cajas de mercancía. En tanto, los bodegueros dicen a sus marchantes: ¡Pásele, pásele! ¿Qué va a llevar? Todo es fresco y de calidad.

Es lo que se ve y oye en las naves de la Central de Abasto (Ceda), conocida como la ciudad que nunca duerme: los clientes pueden llegar de las 5 de la mañana a las 6 de la tarde, hora en que bajan las cortinas y concluye un día de trabajo de los 365 del año.

Recibe a 50 mil visitantes al día; abastece a diferentes estados de la República Mexicana, así como a más de 20 millones de habitantes de la capital y el área conurbada. Se calcula que son 11 millones de toneladas el volumen de su desplazamiento comercial en mercancías, que equivalen a alrededor de 9 mil millones de dólares en sus ventas anuales, según información de la Ceda.

Con la tradicional misa que será oficiada por autoridades católicas a las 12 del día en la Bodega del Arte, al interior de la Central de Abasto, este martes 22 de noviembre, el mercado mayorista y minorista de productos de consumo básico más grande de Latinoamérica cumple 34 años.

Cada sector realizará su propio festejo, los comerciantes decidieron entre música de mariachi y tambora, y “adornan sus locales durante el aniversario para que la gente lo vea, porque la celebración se da los días de navidad”, de acuerdo con Juan Mondragón, participante en la Ceda.

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