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Zagreb.- El campeón sin corona de Rusia 2018 se llama Croacia, por su entrega, por la calidad de sus jugadores, porque dejaron el corazón en cada jugada y porque es un país de cuatro millones de habitantes que logró meterse a una final en la que tuvo argumentos para ganarla y que sirvió de inspiración al mundo del futbol.

Todo eso lo saben los aficionados croatas, que recibieron a sus jugadores como si hubieran ganado la copa, porque para ellos, sus 'Vatreni' son los verdaderos campeones y les dieron una recepción en Zagreb propia de la hazaña que lograron.

Croacia regresó a casa y tuvo un cálido recibimiento por parte de los aficionados que celebraban el mejor lugar conseguido por los “ardientes” en una Copa del Mundo.

La selección croata aterrizó en la ciudad de Zagreb y los futbolistas y el cuerpo técnico de la selección de Croacia se trasladaron a la plaza Ban Jelacic de Zagreb, donde festejaron con la eufórica afición balcánica que coreaba los nombres de sus héroes a todo pulmón.

Los fuegos artificiales y las bengalas no se hicieron esperar para celebrar el mayor logro deportivo en la historia de Croacia desde su fundación como nación soberana en 1991, antes de este segundo lugar en el Mundial se habían colgado el bronce en la justa de Francia en 1998.

Los ‘ardientes’ visitaron a la presidenta Kolinda Grabar-Kitarovic, quien los condecoró por el logro y la buena promoción al país balcánico.

JLR

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