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París.- Los campeones del mundo fueron recibidos por miles de franceses en un ambiente de euforia y desde que el avión aterrizó en la Ciudad de la Luz el espectáculo inició con un arco de agua.

El capitán Hugo Lloris fue el encargado de bajar del avión con la copa mundial en sus manos y tras un primer acto protocolario, el equipo subió en un camión de dos pisos con el techo descubierto para entregarse a sus aficionados en la Avenida de los Campos Eliseos, con miles de banderas francesas que ondeaban al paso de los nuevos héroes.

El recorrido comenzó en el Arco del Triunfo, en lo alto de la avenida, y estuvo vigilado por un fuerte operativo de cuatro mil policías ante el alto nivel de amenaza terrorista existente en Francia.

Por razones de seguridad, y a diferencia de la parada de 1998, cuando Francia ganó su primera Copa del Mundo, las autoridades reservaron solamente una lateral de la avenida, la más ancha de París, para la circulación del camión, que fue escoltado por decenas de policías caminando.

El evento, de alrededor de 15 minutos de duración, que comenzó con una hora y media de retraso, estuvo coronado por el vuelo de un cuerpo acrobático de nueve aviones del ejército del aire francés que sobre la avenida dibujaron los colores de la bandera de Francia.

Tras pasear por la célebre avenida, el grupo se dirigió al Palacio del Elíseo en donde fueron recibidos por el presidente Emmanuel Macron en un evento con tres mil invitados, en el que monarcas recibieron la legión de honor, que es la principal condecoración de Francia.

Tras el evento, el presidente francés Emmanuel Macron se tomó una foto rodeado por los seleccionados galos, por el técnico Didier Deschamps y con la copa del mundo como principal invitada.

JLR

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