MÉXICO.- Más de mil 40 servidores públicos que formaban parte del Instituto Nacional de Migración (INM), fueron destituidos por incurrir en presuntos actos de corrupción.

Lo anterior fue informado por el comisionado del INM, Francisco Garduño durante un evento en unas nuevas oficinas del instituto en la colonia Polanco de la Ciudad de México, donde también estuvo presente la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero.

Ahí el funcionario explicó que como parte de un plan de "modernización administrativa", el instituto implementó un sistema de videovigilancia que le ha permitido detectar irregularidades, como extorsión a usuarios y personal que dormía en horas de trabajo.

Sostuvo que todos estos funcionarios ya no trabajan en el gobierno porque se detectó que cobraban hasta 300 pesos a los extranjeros para que pudieran realizar su trámite migratorio.

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Aclaró que en años anteriores se repartían fichas a las personas que querían realizar un trámite, y aunque éstas eran gratuitas había trabajadores que las vendían.

“Había gente que distribuía fichas, 300 fichas y se quedaban con 20, y al que llegaba a las 11 de la mañana le vendían esas fichas a 300 pesos, un acto de corrupción total, 20 fichas de 300 pesos en cinco días”, comentó.

Garduño destacó que la mayor parte de los empleados que cometían estos actos renunciaron, pues en los edificios de la dependencia hay cámaras que graban estos cobros indebidos o se captan otras irregularidades como el ocultamiento de sellos, extorsión o incluso a personal dormido.

“No puede seguir este México atendiendo a los migrantes que llegan a nuestro país en una forma ordenada y segura", con este tipo de acciones, expresó.

Mencionó que para acabar con la corrupción en la institución, se  presentó un plan de digitalización para agilizar sus trámites. 

Señaló que se termina el periodo de la “papelografía” y se inicia la de digitalización, marco que estará listo en todo el país en máximo 60 días, para dar un trato humanitario y amable a los extranjeros que se encuentran de manera regular en el país.

Por su parte, Sánchez Cordero dijo que el plan marca un “antes y después, un cambio paradigmático porque antes era una tramitología mal atendida” en el que se pedía a los extranjeros hasta su fe bautismal. 

"Era un desorden en la atención y en la administración en un aspecto de una institución del Estado mexicano que es, sin duda, el primer contacto que tiene la población extranjera con nuestro país. Y esta puerta de entrada era indispensable atenderla, porque es inadmisible lo que estaba pasando. La imagen de México, a través del INM, es algo que tenemos que cuidar", apuntó. 

DVC

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