Por Gerson Gómez Salas
Se fue como llegó. Por la puerta de atrás. Diana Adame dejó el sistema de radio y televisión de Nuevo León destrozado. Se fue sin derecho de réplica. Después de servirse con la cuchara grande los aumentos de sueldo.
El suyo y de sus allegados.
Se fue Diana Adame con la complicidad del Consejo Ciudadano y de la Junta de Gobierno del Sistema de Radio y Televisión de Nuevo León. Diana despidió a quienes resultaban sin figura alguna.
Cerró intempestiva las carreras de expertos en deportes, cultura e información. No habría tenido trascendencia hasta el despido del jefe de prensa de la Secretaria de Extensión y Cultura de la UANL, quien en la nómina de gobierno aparece como Defensor de la Audiencia.
Sus relaciones públicas y de sus protectores en la UANL filtraron la información a los medios. A uno, su preferido. A fin de tumbar a la directora.
Todos los caminos conducen a Roma. En el periodismo no existen las casualidades, tal vez la serendipia.
En el Consejo Ciudadano y la Junta de Gobierno, además del presidente de Conarte, aparecen el Secretario de Extensión y Cultura y su concuño, el director de Comunicación de la UANL.
Ambos extrabajadores del medio utilizado como frente de batalla. Diana se fue. Como se fueron también los trabajadores. Resentidos.
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