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Entrevista| Ana Torroja se "deja la piel" en 'Se Ha Acabado El Show', su más reciente álbum

Escena

Desde los secretos de 'Se Ha Acabado El Show' hasta su visión de la música actual: Ana Torroja en charla con Diario de México

'Se Ha Acabado El Show' es la más reciente producción de la española (Foto: Brandon Díaz de León)
'Se Ha Acabado El Show' es la más reciente producción de la española (Foto: Brandon Díaz de León)

Ana Torroja continúa trazando una nueva etapa en su carrera con una gira que hará escala en el Teatro Metropólitan de Ciudad de México el próximo 17 de septiembre. Actualmente, la artista española se encuentra presentando presenta ‘Se Ha Acabado El Show’, un álbum que nace como una pregunta interna, aunque sin signos de interrogación en su título, ya que no le gustan a Ana. En entrevista con DIARIO DE MÉXICO, Torroja habla sobre los matices del álbum, “dejarse la piel” para concebirlo, los retos de enfrentarse a una hoja en blanco, las colaboraciones y la inmediatez de la industria actual.

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Foto: Brandon Díaz de León

 

Ana, un gusto poder charlar contigo. Platícame, ¿A qué retos te enfrentas actualmente, con todo lo que has hecho y la trayectoria que tienes?

Ana: El mayor reto es yo misma, es encontrar algo nuevo que decir, algo que pudiera sorprender de alguna forma, algo que defina el momento que estoy viviendo, que estaba viviendo, porque estamos hablando de hace dos años ya, desde que se arrancó el disco. El reto a la hoja en blanco, al decir: “bueno, ¿y ahora? ¿Qué digo, qué cuento que no haya dicho ya, que no haya hecho ya?” Y esa fue un poco la llave que abrió esa puerta, esa duda que tenía en mi cabeza de si realmente ya se habría acabado el show, si ya me habría vaciado completamente, si ya no tenía nada más que decir, fue lo que abrió la puerta a este disco y a contar otras historias que no había contado nunca, me di cuenta de que todavía tenía cosas que decir. Y luego te diría que el otro reto para mí, viniendo de dónde vengo, es lo difícil que es permanecer, lo difícil que es mantenerse y lo difícil que es encontrar ese huequito al que la gente quiera asomarse y ver qué le propones en ese momento, porque hay tanta información, tantas propuestas, tantas cosas que salen cada día, tantos lugares donde escucharlo, donde verlo, donde informarse, que es raro que el algoritmo te ponga ahí todo el tiempo. Hay que seguir y adaptarse.

Este álbum nace tras un proceso de escritura muy orgánico, ¿Cuál fue el momento más complicado al escribir?

Ana: Fui sin saber dónde iba a llegar, ni siquiera si iba a llegar a donde yo intuía que tenía que ir. Fui escribiendo cosas y quizás la más complicada para mí fue ‘La Maleta”, porque contar lo difícil que fue para mí esa transición tan drástica, ese cambio tan drástico de pertenecer a Mecano y al día siguiente encontrarte en el precipicio y decir en el vacío más absoluto: “¿Y ahora qué hago? ¿Sigo o no sigo? Y si sigo, ¿Cómo quiero construirme?” Porque Ana Torroja es otra cosa. Para mí eso fue lo más difícil en mi carrera y eso también ha sido lo más difícil de contar en cuatro minutos que dura la canción, y cómo tuve que coger las riendas de mi vida y decir: “Pues para adelante, pase lo que pase”.
 

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Hablando enteramente de ‘Se Ha Acabado el Show’ ¿Lo ves como una reconciliación?

Ana: Tiene varios matices. Hay una parte de aceptación, una parte catártica y una parte de reconciliación, que son tres cosas difíciles de conseguir en la vida como ser humano. En este momento sentía que o hacía esto, contaba estas cosas ahora, o me deshacía de ellas. Era el momento, es como cuando encuentras a alguien y dices: “esta es la persona con la que quiero envejecer”, pues eso. Las historias han ido surgiendo de una manera también muy orgánica en charlas en el estudio, como estamos hablando tú y yo cara a cara. De pronto decía, hacía, y entonces, va, venga, por aquí, y así nos poníamos a escribir.

Las colaboraciones tienen un sello muy marcado por parte de cada invitado ¿Qué te llevó a trabajar con estos artistas?

Ana: En general fue una conexión con su música. En el caso de Esteman en concreto, me parece tan genuino esa forma que tiene de hacer las melodías, de escribir las melodías tan clásicas, pero a la vez actual, y eso me gustó, porque al final yo tengo la edad que tengo y soy clásica, aunque me gusta también actualizarme. En general, con los otros autores, lo primero que me acercaba era la música, sentía que había una conexión. Y después, con todos, excepto con Ximena, que ya nos conocíamos, ha sido primero una llamada de Zoom, y con todos, curiosamente, ha habido una conexión, me sentí muy cómoda y se los hice saber. A la hora de sentarnos a charlar les decía: “No te conozco de nada o prácticamente de nada, y te estoy contando mi vida aquí”, pero ellos hicieron que me sintiera así. Fue algo muy orgánico, de verdad. La intuición me funciona bien y en general siempre he tenido suerte en ese sentido a la hora de contar con gente. Luego pasan cosas curiosas, como con Samurai, que nos vimos para hacer la canción y luego no nos habíamos vuelto a ver, y de pronto voy al gimnasio un día y me la encuentro y terminamos yendo a cenar. Cosas de la vida.

 

Hoy la música se mueve mucho por la inmediatez ¿Crees que eso pueda afectar a la duración de las carreras que van iniciando?

Ana: Eso a mí me da pena, la verdad, porque cuesta mucho hacer un disco. Una canción cuesta también. Yo siempre le digo a la gente que se dé el tiempo de escuchar el disco como antes, sentadito, con calma, y luego ya que decida si lo quiere añadir a su playlist o no, pero que se dé la oportunidad, porque se deja uno mucho, se deja la piel cuando hace un álbum. A mí me da pena que todo sea tan efímero. Tengo la suerte de que hay muchas canciones en mi caso que siguen vigentes, que se han ido heredando de generación en generación y eso es un regalo de la vida, porque no suele ocurrir a menudo. Yo intento hacer discos que al menos para algunos permanezcan, porque los hago con tiempo, con conciencia, con amor y al detalle. Recuerdo que cuando empecé a decir: “Voy a hacer algo nuevo”, ni siquiera iba a hacer un disco, buscaba dos o tres canciones como mucho. Escuché fragmentos de unas doscientas canciones y no había ninguna que me hiciera pararme, salvo una. Yo creo que eso también pasa y la gente va tan rápido haciendo canciones que quizá por eso no permanecen, porque no le han dado el tiempo que necesita.

También hay una presión por mantenerse activo constantemente…

Ana: A mí siempre me decían que no parara, pero yo necesito parar. No puedo arrancar una cosa si no he cerrado un capítulo antes, no sé hacerlo. Y bueno, a lo mejor ahora eso resulta negativo, porque es como volver a poner en marcha la maquinaria otra vez, pero no sé hacerlo de otra forma.

 

¿Cómo te preparas para la extensa gira que estás llevando este año?

Ana: Ha sido bastante intensa la preparación de toda la parte escenográfica y de luces, he estado muy involucrada porque quería conseguir algo particular. Siempre doy el “Ok” final, pero nunca había estado tan metida desde el principio y me ha parecido muy interesante, es un reto bonito. Luego, nunca dejo de tomar clases de canto, es como cuando vas a la gimnasia, pero para la voz. Ahora con más intención porque viene una gira larga. En España son dos meses muy intensos, me cansa, pero a la vez me da energía. Ese momento en el que hay esa comunión entre el público y el artista es muy poderoso. Yo salgo de los conciertos hecha una fiera, con ganas de más.

Sobre el autor

Brandon Díaz de León