Por Alejandro Ávila Peña
Hay obras que, al verse por primera vez, marcan un antes y un después en la vida del espectador; historias que mueven las emociones más profundas y llegan en los momentos más necesarios. En el cine han existido diversas narrativas sobre las problemáticas cotidianas, siendo la soledad y la tristeza de las más recurrentes. Este vacío existencial desencadena retos de salud mental como la ansiedad y la depresión. La condición humana nos hace sentir solos, convirtiendo la dificultad para forjar un vínculo en una tormenta emocional. Hoy estos temas se abordan en el arte para evitar normalizar el aislamiento y recordar que nadie está solo.
En el ya lejano 2009 se estrenó 'Mary and Max', una película en stop motion realizada por el aclamado Adam Ellio, la cual se consolidó como una oda a la soledad, la ansiedad y las relaciones humanas. Con motivo de su estreno en cines mexicanos el próximo 24 de septiembre, el actor Javier Ibarreche fue elegido para dar vida a este personaje en una versión que promete dar voz a quienes enfrentan estos padecimientos. En entrevista para Diario de México, Ibarreche compartió su entusiasmo y la gran responsabilidad de dar voz a la soledad de Max.
Dar forma honesta a la voz de la soledad
Al abordar su papel, Ibarreche explicó cómo concibe su labor en el doblaje. "Mi misión como actor, particularmente como actor de doblaje y en el caso específico de Mary y Max, creo que tiene que ver con darle forma honesta al personaje". Para él, esto implica un profundo respeto a la obra existente: "no tratar de hacer la versión que yo creo que debería existir del personaje, no imponer algo que no existe en el guion o en la animación o en la caracterización del personaje que ya hay en pantalla... darle forma honesta, creo que es mi misión".
Haber visto la cinta previamente le dio claridad, pero también la presión de suceder a Philip Seymour Hoffman. "No me estoy sumando al personaje de cualquiera, me estoy sumando al personaje de uno de los mejores actores en la historia de la humanidad", reconoció. Por ello, se enfocó en plasmar su propia interpretación honesta.
La corporalidad del aliento y la incomprensión
Construir a Max requirió un trabajo minucioso para sumarse a la marioneta en pantalla. Ibarreche detalló su preparación física y vocal: "Trabajé mucho también con la parte como física del personaje, trabajé mucho con la parte de la voz, de la respiración. Es un personaje pesado, que le cuesta moverse, que como que se va quedando sin aliento". Con esta técnica reflejó la mente de un ser que afirma: "Encuentro al mundo muy confuso y caótico".
Al interpretar al personaje, el actor conectó con momentos personales de aislamiento. "Resoné mucho con como Max se sentía solo o incomprendido... han habido momentos de mi vida donde he experimentado soledad y eso me resonó un montón con Max", confesó. Así, dio voz a un individuo "profundamente juguetón" y curioso.
Una búsqueda universal frente a la distancia
Al analizar la vigencia del filme, Ibarreche destacó que el tema de la soledad cobra especial fuerza hoy en día. "En términos de la epidemia de soledad que existe hoy en el mundo, en gran medida producto de la hiperconectividad que existe en red hasta parecería que el tema de la soledad es más pertinente tratarlo ahorita que en 2009", reflexionó. Para el actor, la obra aborda una necesidad básica: "la búsqueda de Mary y de Max es la de compañía y la de una respuesta a por qué el mundo no los entiende".
Aunque la relación ocurre mediante cartas, la esencia trasciende la época. Ibarreche sostuvo que la película conectará siempre con el público: "creo que va a llegar un futuro en el que ni sepamos qué es una carta, pero la vamos a ver y vamos a entender de qué se trata porque va a resonar todavía con esa búsqueda interna".
El tono de cuento y la empatía como respuesta
Esta participación marca el regreso de Ibarreche al universo de Adam Elliot tras 'Memorias de un caracol'. El actor comprende el lenguaje del realizador, cuyas historias se leen "casi como un cuento" y presentan personajes que "se sienten profundamente humanos, no por eso reales", rayando en el realismo mágico. Son figuras complejas que salen de la realidad para hacernos reconocer sus cualidades.
Finalmente, el intérprete confía en que la audiencia adopte la lección de la cinta: "el poder de la curiosidad, el enfrentar el mundo con antes que con juicio con preguntas". Y concluyó con un mensaje sanador para quien enfrenta la soledad: "Estás bien como eres. Si necesitas ayuda, tenla, pero no se trata de convertirte en alguien que no eres, sino de ayudarte a ser quién eres tú".
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