Hell and Heaven 2022: Crónica de un festival legendario

Foto: @kissonline

Redacción

Hace cuatro meses las redes sociales y los amantes del rock en México se llevaron una sorpresa, el Hell And Heaven Metal Fest se proponía regresar y lo hacía con un cartel que sonaba casi impensable. Tras semanas de espera, las fechas marcadas en el calendario, 2, 3 y 4 de diciembre, finalmente llegaron y el Foro Pegaso, en el corazón de la capital mexiquense, abrió sus puertas a, según estimaciones, más de 170 mil amantes del género extremo, que disfrutaron de más de 100 bandas de múltiples subgéneros.

Las maratónicas jornadas musicales comenzaron los 3 días puntualmente y presentaron a bandas y artistas nacionales e internacionales, tal es el caso de Till Lindemann, Arch Enemy, Mercyful Fate, Trivium, Avatar, While She Sleeps, Doro Pesch, Epica, Architects y Behemoth, entre muchos otros; teniendo como headliners a Pantera, en su regreso a los escenarios luego de 21 años, Scorpions, Judas Priest, Slipknot, Megadeth y Kiss, el que fue su último concierto de en nuestro país.

 

LA NOCHE DE PANTERA Y SCORPIONS

Luego de meses de reproches y controversia desde el anuncio de su regreso, Pantera resucitó la noche del viernes. Comenzando con un emotivo video dedicado a los hermanos Abbott, con postales robadas de su época dorada, Zakk Wylde,Charlie Benante, Phill Anselmo y Rex Brown demostraron que el titán del groove metal estaba vivo y que tocaría todos sus clásicos, según refirió Phill Anselmo, para honrar a sus legendarios caídos. La tierra se cimbró y cientos de desconocidos danzaron juntos y se dejaron poseer por los "Cowboys from Hell".

Sin embargo esto sólo sería un digno aperitivo sonoro para el estelar de la noche: Scorpions, que hizo su última presentación del año ante el público mexicano, que coreo, cantó y sucumbió ante el hard rock clásico llegado desde Alemania. Clásicos como "Big City Nights" o su versión actualizada de "Wind Of Change", así como temas notables de su nuevo álbum, tal es el caso de "Peacemaker" o "Rock Believer" sacudieron el recinto en voces de sus intérpretes y la multitud que lleva décadas haciéndolos suyos, y que no quería dejar ir a la mítica agrupación del escenario. Al final, con sus respectivos peluches del Dr. Simi, la banda partió.

 

JUDAS PRIEST Y SLIPKNOT DESATAN EL INFIERNO

En el sábado, día dedicado a los subgéneros más extremos, el escenario se llenó con la presencia de Judas Priest y Slipknot. Resta decir que las presentaciones sobran cuándo se habla de los de Birmingham, que con un monumental espectáculo y un espléndido Rob Halford enloquecieron a las cientos de almas que saltaron y cantaron al unísono éxitos como “Painkiller” o “Turbo Lover”, y destruyó el lugar en cuanto el “Metal God” apareció con sombrero de mando para interpretar “Breaking The Law”.

Luego del silencio que dejó la ausencia del mito británico, el Hell Stage, nunca mejor llamado, albergó a una banda explosiva arrancada de uno de los círculos del averno, Slipknot; que con un Corey Taylor hablando español y un impresionante despliegue pirotécnico, deleitaron hora y media a sus “maggots” con clásicos como “Spit it Out”, “Duality” o “Psychosocial”.

 

EL PODER DE MEGADETH Y LA SENSACIÖN LLAMADA KISS

Con un extenso show en el que no faltó la mítica “Symphony of Destruction”, Megadeth dominó a las cientos de almas congregadas pese al frío del domingo, quienes corearon incansablemente sus temas acompañadas por un dinámico Dave Mustaine que bromeó con sus fans. Luego de la pirotecnia final todos los asistentes se agolparon en torno al escenario principal, pues el momento del magno cierre había llegado.

Luego de un elegante retraso, al grito “You Wanted the Best, You Got the Best” cayó la cortina y dio paso a la deslumbrante parafernalia de Kiss, que arrancó los gritos de miles de presentes dando inicio a su recital con los temas “Detroit Rock City” y “Shout It Out Loud”. Además de interactuar con el público en español, Paul Stanley, Gene Simons y Tommy Thayer brindaron múltiples improvisaciones de sus instrumentos así como números clásicos que se han vuelto canon en sus presentaciones, tal es el caso del “Star Kid” sobrevolando por encima del público o Simons tocando en su mítico bajo de hacha “God of Thunder” cubierto de sangre. 

La noche de la despedida terminó con “Rock And roll all night” y una tormenta de papeles multicolor y serpentinas, celebrando un idilio con el público mexicano que duró más de 4 décadas.

 

 


Tras tres días de locura, la bestia de mil cabezas emprendió un éxodo silencioso, en espera de las sorpresas que traerá el Hell and Heaven 2023, que en noviembre del próximo año busca seguir manteniendo vivo el espíritu del metal en México.

MFDO.

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