Reseña ‘Exterminio: El templo de los huesos’: Donde la fe se quiebra y la barbarie humana florece
Por Alejandro Ávila Peña
Desde tiempos ancestrales, la esperanza, la fe y la determinación del ser humano se han erigido sobre creencias ancladas a algo superior: una deidad, un poder celestial, una fuerza intangible. Todas ellas orbitan en torno al amor y la esperanza, a un augurio positivo que, incluso en los momentos más adversos, promete la posibilidad de salvación frente a la miseria de la condición humana.
Pero ¿qué ocurriría si el mundo atravesara un cataclismo absoluto, un apocalipsis zombi? ¿A qué se aferraría entonces el ser humano? ¿Existiría todavía un Dios al cual venerar o un demonio al cual temer? Estas incógnitas son el eje central de la nueva entrega de Exterminio, un filme visceral, hipnótico y brutal que, mediante imágenes crudas y honestas, evidencia de forma contundente la locura de una humanidad que ha dejado de creer en algo.
El templo del miedo
En ‘Exterminio: La evolución’, el director Danny Boyle, junto al guionista Alex Garland, trazaron un retrato frágil y profundamente humano sobre un apocalipsis zombi. La película se mantuvo fiel al universo creado años atrás, pero adoptó una perspectiva más introspectiva y emocional.
La secuela nos situaba en un Reino Unido devastado, sumido en la miseria y el caos tras una pandemia que transformó a gran parte de la población en infectados sedientos de carne humana. Aquel filme equilibró con acierto la acción, el drama y la emotividad, apoyándose en imágenes vibrantes que reflejaban tanto la tensión como la esperanza latente del relato.
Su desenlace dejó una idea poderosa que funcionó como eje temático de la historia: memento mori (recuerda que morirá). Más que centrarse en los infectados, la película reflexionaba sobre la muerte como un proceso natural e inevitable, en contraste con aquellos seres condenados a una existencia sin fin ni redención.
Tras esa meditación sobre la vida y la muerte, Garland regresa en esta esperada continuación y profundiza en una introspección aún más descomunal, apoyado en los personajes interpretados por Jack O’Connell y Ralph Fiennes.

¿De qué va la película?
‘Exterminio: El templo de los huesos’ sigue a Spike (Alfie Williams), quien es secuestrado por una secta liderada por el sádico Jimmy Crystal (Jack O’Connell), obligándolo a participar en rituales crueles y perturbadores. Paralelamente, el Dr. Ian Kelson (Ralph Fiennes) investiga al zombi alfa Samson (Chi Lewis-Parry), descubriendo que la verdadera amenaza no son los infectados, sino la barbarie humana, y que una posible cura aún podría existir. Todo culmina en un enfrentamiento simbólico entre la fe y la ciencia dentro de un “templo de huesos” cargado de imaginería satánica.
En esta ocasión, Boyle cede la silla de director a Nia DaCosta, quien demuestra un notable control de la cámara. Su puesta en escena resulta efectiva tanto en las secuencias de acción como en los momentos más contemplativos e inquietantes, destacando especialmente en la representación de la secta demencial liderada por Jimmy Crystal.
DaCosta apuesta por una continuación más introspectiva, con escenas incómodas y personajes que se sienten más cercanos y humanos. El relato se articula principalmente en torno a Kelson y Jimmy, sin olvidar a Spike, protagonista de la entrega anterior.
A través de Spike, el espectador observa la decadencia humana que permea la historia: un niño dominado por el miedo y la duda, pero con valores firmes. Spike no se corrompe ante la atrocidad que lo rodea; busca escapar del caos, aunque finalmente comprende que no existe salvación en un mundo que se perdió hace años.
Jimmy Crystal, presentado en la entrega pasada como un individuo marcado por una infancia moldeada por la religión, alcanza aquí su máxima expresión. Cada diálogo, gesto y acción brillan gracias a la actuación precisa de O’Connell, quien encarna la maldad y el fanatismo con inquietante naturalidad.
La secta que comanda es un agregado inquietante y magnético que se roban cada escena en la que salen. Podría decirse que este grupo recuerda a los icónicos Drugos, grupo de Alex de ‘La Naranja Mecánica’. Y es que cada actor desborda un carisma malévolo que hipnotiza desde el primer momento.
Por su parte, el Dr. Ian Kelson se roba cada escena mediante diálogos profundamente reflexivos, mostrando también su lado más vulnerable y su obstinada obsesión por salvar a la humanidad y dejar un legado que trascienda su muerte.
Así, con un reparto denso, extenso y profundamente humano, esta nueva entrega de Exterminio se aleja del espectáculo zombi para adentrarse en la dimensión psicológica y emocional de los sobrevivientes, en un mundo que ya ha sido deshumanizado.

La supervivencia de los más fuertes
“¿Padre, por qué me has abandonado?”, implora Jimmy Crystal en uno de los momentos más perturbadores del filme. La frase condensa el eje temático de la obra; Jimmy es consciente de que, así como Dios permitió la infección y abandonó al mundo, la deidad que él dice escuchar también lo ha dejado completamente solo.
Lo más inquietante de ‘Exterminio: El templo de los huesos’ es observar un mundo que no vive en paranoia, sino que busca desesperadamente un sentido para continuar. Una realidad en la que los personajes han renunciado a la esperanza de salvación y se aferran únicamente a la supervivencia, impulsados por el miedo.
La cinta se sumerge de lleno en un slasher visceral y despiadado. Con una crudeza casi hipnótica, presenta secuencias explícitas de violencia: navajazos, cuerpos calcinados y cerebros consumidos como alimento. DaCosta captura cada escenario fatal con precisión, perturbando al espectador imagen tras imagen.
Este collage visual de desesperación se convierte en un viaje hipnótico, retorcido y contundente, que brilla por una atmosfera desolada a través de la iluminación de cada fotograma.
Es importante señalar que, DaCosta lleva a la saga a un nuevo terreno, y quizás, esto no puede ser del agrado de todos. Nia, por momentos, opta en sumergirse en el género de la comedia, dando imágenes un poco absurdas que, caen en lo chusco e irreverente, pero, es de señalar que, estos riesgos creativos le permiten dar un respiro a la saga, y llevarla a un nivel nunca antes visto.
Con una inventiva admirable, la realizadora construye una especie de ritual satánico como nunca antes visto, permitiendo que Ralph Fiennes entregué una actuación sólida e incluso, el mejor momento del filme. Este tipo de escenas reafirman la visión de la cineasta, quien busca dar respiro a una saga que, aborda un tema ya muy gastado, pero bajo esta visión encuentra muchas oportunidades de brillar en posibles entregas.
No obstante, el apartado sonoro presenta un ligero retroceso, ya que en esta ocasión no regresan los escoceses Young Fathers para ambientar el caos con su distintiva propuesta musical.
Finalmente, destaca nuevamente el guion de Alex Garland, quien reafirma su sensibilidad ante el mundo contemporáneo y su constante búsqueda por explorar la esencia de la humanidad. Si en ‘Ex Machina’ analizaba la frontera entre el humano y la máquina, y en ‘Devs’ reflexionaba sobre el significado de ser Dios y el libre albedrío, aquí se adentra en aquello que verdaderamente define a una sociedad: no la creencia, la ideología o incluso la muerte, sino la necesidad primitiva de sobrevivir y coexistir en un mundo hostil, a pesar de todas sus adversidades.
‘Exterminio: El templo de los huesos’ es una digna secuela, que perfila a la saga, no como una convencional película de Zombies, sino que la sitúa entre lo más alto del género gracias a su frescura e introspección por responder que es lo que nos hace humanos y sentirnos vivos.