Pór Ernesto Becerra
La historia de Square Enix y el trato que ha recibido la franquicia Final Fantasy han sido, por demás, un tanto peculiares. Si bien la compañía se ha permitido experimentar con diferentes sistemas de combate y personajes, e incluso reinterpretar algunas de sus historias más emblemáticas (como ocurre con Final Fantasy VII), siempre ha habido comentarios de que «algo» hace falta, aun cuando los juegos ofrecen diferentes opciones para jugar y están pensados, dentro de lo posible, para todo tipo de audiencias.
Y, como caído del cielo, quizá, llega Final Fantasy Resonance, que recupera justo lo que muchos estaban pidiendo: un juego en 2D con un sistema de combate por turnos más tradicional y, por supuesto, con las posibilidades técnicas que ofrecen las consolas de nueva generación.
El estilo HD-2D ya nos lo habían presentado con Octopath Traveler, y lo amamos con todo nuestro corazón. Poco a poco, lo abrazamos como una cálida esperanza de que Square Enix se atreviera a llevar este mismo estilo a la franquicia Final Fantasy. Para sorpresa de muchos, en junio de 2026 se anunció un juego que combinaba una de las historias más básicas y, por qué no decirlo, más llenas de clichés de los RPG (o de Final Fantasy, en específico) con el apartado técnico de Octopath Traveler.

Por supuesto, esta nueva entrega incorpora diferentes adaptaciones y detalles que dejan la sensación de que quisieron ir «una milla extra» simplemente porque se trata de esta fantástica serie. Para sorpresa de todos, el producto final termina siendo una experiencia redonda, apta tanto para los nuevos jugadores como para los veteranos.
Eres el elegido para salvar al mundo (otra vez)
Final Fantasy Resonance rescata una de las tramas más básicas de los juegos que lo iniciaron todo: la magia de los cristales. Si bien estos aparecen como elementos importantes en otras entregas, no siempre son el centro de la historia ni todo gira a su alrededor. Aquí la cosa es más directa: eres el protagonista, tienes el potencial para convertirte en un gran guerrero y liderar los ejércitos del reino al que perteneces, cuentas con tu mejor amigo, que te mantiene con los pies en la tierra, y… pues eso. Todo va bastante al grano.
En Final Fantasy Resonance tomaremos el papel de Rain, mientras que nuestro mejor amigo, Lasswell, nos acompañará en todas nuestras aventuras. El cristal relacionado con el elemento Tierra corre peligro, pues su barrera se ha debilitado y, según la leyenda, una vez que caiga, el mundo tal como lo conocemos llegará a su fin. Antes de esto, jugamos una parte introductoria protagonizada por otro personaje que nos permite conocer lo que ocurrió antes de los acontecimientos principales.

Nuestros esfuerzos resultan en vano, pues, a pesar de contar con buenas habilidades, un Caballero Negro (les dije que regresamos a lo básico de Final Fantasy) termina por destruir aquello que nuestro reino defendió con tanta insistencia. Por fortuna, el mundo no se ha acabado, pero eso solo significa que el verdadero problema apenas comienza.
Así es como Rain, Lasswell y Fina, quien parece una versión más discreta de la que conocimos al inicio, se embarcan en esta aventura. Al final, todo tendrá sentido, así que tú tranqui y déjate llevar.
Si este personaje te suena de algún lado, probablemente se deba a que hay elementos rescatados del juego para móviles Brave Exvius (sí, ese en el que apareció Ariana Grande). Square Enix recuperó el arco introductorio de aquel juego como servicio y lo transformó para convertirlo en una historia que no depende de una conexión permanente a internet ni, peor aún, de un sistema de gacha para desarrollar una de sus mecánicas principales de fanservice: las Visiones.
Un juego fácil y accesible para todos
Ya que estamos hablando de las mecánicas del juego, es necesario darle una repasada al sistema de combate. Se trata del clásico que puedes encontrar en cualquier RPG de los viejitos: caminas por un calabozo, ocurre un encuentro aleatorio y la pantalla se divide en dos grupos, el de los enemigos y el tuyo. Puedes atacar, defenderte, lanzar hechizos, utilizar pociones o incluso recurrir a pergaminos que infligen daño de fuego. Si crees que no podrás ganar la pelea, siempre tienes la opción de huir e intentarlo de nuevo.
Donde el juego realmente brilla es cuando comienza a alejarse un poco de lo clásico y pausado para darle un giro a los combates por turnos. Una línea en la parte superior de la pantalla te indica quién atacará primero, quién irá después y cómo se desarrollará el enfrentamiento. A veces, quien pega primero puede hacerlo dos veces, gracias al sistema de debilidades de los enemigos.

¿Una planta? La quemas. ¿Un murciélago? Un rayo o una ventisca serán suficientes. Hay diferentes formas de descubrir las debilidades de tus adversarios y aprovecharlas para infligirles mucho daño. Como parte de esta mecánica para obtener ventajas, también están los ataques Limit Break, que son poderosos y cuentan con un montón de efectos visuales que son una chulada de ver en una buena pantalla. En nuestro caso, jugamos en la pantalla de la Nintendo Switch 2, donde todo funcionó sin ningún problema.
Ahora bien, todavía hay más por explicar sobre los combates. Cuando rompemos la defensa de los enemigos, podemos coordinar ataques con nuestros compañeros para golpearlos con todo después de cancelar su turno. A esto se suma el sistema de Visiones, o Visions, que recupera el elemento gacha de Brave Exvius y nos permite conocer a diferentes héroes del universo de Final Fantasy. ¿Por qué? Pues porque sí: tú atáscate y disfruta de todo esto.
Square Enix se atreve a ir un poco más allá del HD-2D
El apartado gráfico y sonoro es una chulada. Aunque ya hemos visto este estilo visual en otros títulos, como Live A Live, Triangle Strategy e incluso algunos juegos de Dragon Quest, por momentos da la impresión de que Final Fantasy Resonance está a punto de dar el salto hacia una propuesta híbrida con elementos más cercanos al 3D. Esto permite que los escenarios, el fuego e incluso objetos tan sencillos como un candelabro luzcan de una manera distinta a lo que vimos en los juegos que tomamos como referencia.
Sin embargo, esto también tiene una desventaja. Si eres muy quisquilloso con los detalles, notarás que no todo está trabajado de la misma manera. Hay secciones y personajes que no se sienten tan bien definidos como otros. Aun así, el encanto que tiene el juego para transmitir diferentes emociones a través de sus sprites es algo que no podemos negar en ningún momento.

Final Fantasy Resonance tiene todo para hacer feliz al fan de la vieja escuela durante unas 20 o 30 horas. Personalmente, recomiendo comenzar en el modo difícil, pues, como comentamos, al tomar como base un título para móviles, conserva ciertas «mañas» de aquella experiencia que no todos los jugadores notarán de inmediato. La dificultad es uno de los aspectos en los que más se percibe esta herencia.
Es un juego entretenido, suena bien, tiene controles sencillos y ofrece un montón de fanservice para quienes solo quieren ver a sus personajes favoritos en la gloriosa era de los sprites o sentir que han salvado al mundo una vez más.
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