Reseña ‘Hamnet’: El duelo para aceptar la perdida

critica hamnet

Por Alejandro Ávila Peña

Este fin de semana llega a las salas de cine de México ‘Hamnet’, la nueva película de la aclamada Chloé Zhao, quien se coronó en semanas recientes con el Globo de Oro a Mejor Película Dramática. La producción corre a cargo de Steven Spielberg.

¿De qué va ‘Hamnet’?

Hamnet’ cuenta la poderosa y emotiva historia de amor y pérdida que inspiró la creación de la obra atemporal ‘Hamlet’, escrita por William Shakespeare. La película se basa en la novela homónima de la escritora Maggie O’Farrell, la cual relata la historia de amor entre Shakespeare y Agnes, quienes contraen  matrimonio y tienen tres hijos. La tragedia llega cuando su único hijo varón, Hamnet, muere, provocando una ruptura emocional profunda en la familia, cuyos integrantes comienzan, a su manera, a transitar el duelo por la pérdida de un ser querido.

Bajo esta circunstancia, Will comienza a escribir ‘Hamlet’ como un refugio para su dolor, tejiendo así una de las obras más atemporales jamás escritas. Tanto la novela de O’Farrell como la película de Zhao son narrativas ficticias inspiradas en la vida del dramaturgo; a través de este relato se explora el peso del duelo desde las relaciones familiares.

‘Hamnet’ es un drama cautivador que se erige como una de las películas más sensibles y genuinas de los últimos años. Con una dirección bien trazada, Chloé Zhao logra construir imágenes desoladas y melancólicas, dibujando pasajes introspectivos donde el dolor de los personajes se manifiesta a partir de la pérdida.

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Foto: Universal Pictures

Lo primero que debe mencionarse del filme son algunos de sus puntos debatibles. La película posee un ritmo pausado que para cierto público puede resultar tedioso, además de que la trama central no se presenta desde los primeros momentos. El metraje se toma su tiempo para construir el conflicto principal, inclinándose más hacia lo contemplativo que hacia un desarrollo dinámico.

Otro aspecto que llama la atención es la representación de la dinámica familiar. La interacción entre los personajes se asemeja más al modelo de una familia occidental contemporánea que al de una familia del siglo XVI, lo cual sugiere que, aunque la producción evoca una época antigua, su aproximación es más escenográfica que sociológica.

Dicho esto, es importante señalar que, a pesar de estos elementos discutibles, la obra de Zhao es un profundo fundamento sobre la pérdida, la vida y la muerte. Se trata de un relato conmovedor que ofrece uno de los finales más poderosos que ha entregado el cine en la presente década.

Épica instantánea 

Zhao impregna su estilo distintivo en ‘Hamnet’, dotando al relato de un naturalismo profundo y una estética casi poética. Su cine combina la ficción con elementos cercanos al documental, logrando que la experiencia se sienta inmersiva, como si la cámara estuviera situada en los años 1500 retratando la vida de aquella sociedad.

El vestuario y los escenarios están cuidadosamente trabajados, aportando una inmersión más profunda al relato. La fotografía es introspectiva y crea encuadres oníricos que capturan la belleza del bosque, haciendo que la historia se perciba como un cuento de hadas sombrío.
El bosque juega un papel fundamental dentro de la cinta: es un espacio de soledad e introspección, un elemento clave del relato que representa el tránsito natural entre la vida y la muerte. Al igual que la muerte, el bosque forma parte del ciclo vital, un lugar donde habita el vacío que permite que el amor encuentre un nuevo espacio.

Zhao retrata el entorno natural con sensibilidad, otorgándole distintos matices a lo largo del relato: desde un escenario romántico hasta un refugio para el duelo y el temor.
La película aborda las dinámicas familiares desde un enfoque genuino. El amor materno y paterno que se presenta no es idealizado ni artificioso, sino que se construye desde la comprensión y el entendimiento mutuo.

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Foto: Universal Pictures

Destaca la ternura e ingenuidad de los hijos del matrimonio, en especial la actuación del joven Jacobi Jupe, quien encarna a un dulce y curioso Hamnet. Su interpretación irradia pureza y dibuja la inocencia propia de la infancia. La química con sus hermanas es efectiva, consolidando a la familia como un núcleo fraterno donde, a pesar de la distancia emocional del matrimonio  ( provocada por la ausencia constante de Will), el amor sigue presente.

La maternidad se aborda a través de Agnes, interpretada por la extraordinaria Jessie Buckley. Si ‘Hamnet’ tuviera un corazón, Buckley sería la arteria principal que bombea vida al filme. Su actuación es desgarradora y cautivadora; a través de gestos de amor y dolor, la actriz logra encarnar el espíritu protector que habita en las madres.

Mediante la mirada y la voz, Buckley evoca esperanza, pérdida y sufrimiento con una precisión admirable. La película subvierte el orden natural de la vida ( en el que el hijo ve morir a la madre ) para mostrar la tragedia de una madre que ve nacer y morir a su hijo, provocando que el mundo de Agnes se rompa, se silencie y se ahogue en un dolor profundo.

Por su parte, Will es interpretado por un efectivo Paul Mescal, quien ofrece una actuación visceral. Su personaje representa la otra cara del duelo;  mientras Agnes enfrenta la ausencia en su cotidianidad, Will canaliza su dolor a través del arte, encontrando en la escritura de ‘Hamlet’ una vía de desahogo. La sobriedad y frialdad que Mescal imprime al personaje lo hacen más crudo, pero cuando finalmente se quiebra, su llanto es devastador, llevando al relato a una catarsis emocional profunda.

Dolor colectivo

El mito de Orfeo y Eurídice narra la trágica historia de amor entre el músico más talentoso de Grecia y su esposa, quien muere tras la mordedura de una serpiente. Desconsolado, Orfeo desciende al inframundo y convence a Hades de liberarla, con la condición de no mirarla hasta regresar a la luz. Al dudar, Orfeo mira atrás y la pierde para siempre.

Este mito se introduce en la película como una herramienta reflexiva. Así como Orfeo pierde al amor de su vida, Will y Agnes también pierden a aquello que más aman. Will desciende al inframundo a través de su obra, ocupando simbólicamente el lugar de su hijo y aceptando la muerte. Zhao no presenta la muerte únicamente como un proceso natural, sino como un espacio donde el amor persiste, resistiendo al tiempo a través del recuerdo y la aceptación.

Zhao construye a sus personajes desde su naturaleza más primitiva: son individuos imperfectos que aman, lloran y se quiebran. La aceptación de la pérdida no llega mediante el olvido, sino a través del reconocimiento de que la ausencia permanece, pero el amor es lo que permite que quienes se han ido sigan vivos en los espacios compartidos, en las personas en común y en las obras creadas, como lo hace Will con su escritura.

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Foto: Sony Pictures 

Con una secuencia catártica inolvidable, Zhao entrega un tercer acto impecable. La aceptación del duelo se manifiesta en Agnes, pero el cierre del filme trasciende lo individual para volverse colectivo. La directora sugiere que la pérdida no es un mal aislado, sino una experiencia universal que atraviesa a todas las personas en cualquier época. A través de imágenes poderosas y actuaciones sobresalientes, Zhao convierte la pantalla en un espejo emocional, invitando al espectador a reconocerse en sus propias pérdidas. La música de Max Richter potencia esta secuencia, elevando la emoción con sus cuerdas estremecedoras.

Ser o no ser

Vivir o no seguir viviendo se convierte en la pregunta central cuando el mundo se derrumba. Zhao traza la esperanza de sus personajes a partir de Hamnet, cuya partida deja una profunda soledad. La película sugiere que, aunque el duelo puede sentirse como un vacío absoluto, siempre existe la posibilidad de encontrar esperanza.

‘Hamnet’ se erige como un drama de época generacional, una historia de amor que examina el vínculo más esencial: el amor familiar. Con actuaciones memorables, la película se posiciona como un fundamento sobre la pérdida y su aceptación, recordándonos que la muerte no es la sentencia final del amor, pues más allá de ella, el amor encuentra la forma de volverse eterno. A través de este relato, Zhao ofrece una obra conmovedora sobre la familia, el duelo y la esperanza, sugiriendo que, incluso en tiempos difíciles, siempre es mejor ser.
 

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