Reseña 'Marty Supreme': La intensa batalla por la gloria

Reseña: Marty Supreme de Josh Safdie

Por Alejandro Ávila Peña

El aclamado director Josh Safdie regresa con ‘Marty Supreme’, un drama visceral sobre un ambicioso jugador de pin-pong interpretado por el célebre  Timothée Chalamet. 

En 'Marty Supreme', Safdie construye una radiografía del ya retratado “sueño americano” desde una óptica oscura, cruda y podrida; dando como resultado un filme caótico, visceral y reflexivo que se sostiene, ante todo, por la presencia de Timothée Chalamet.

El actor estadounidense ofrece una actuación hipnótica a través de expresiones faciales inquietantes y movimientos asfixiantes que retratan de forma efectiva la desesperación y la ambición de un personaje que, en su búsqueda por la gloria, se adentra en lo más perverso del tejido social.

Un intenso relato

Josh Safdie ('Uncut Games', 2019) ha forjado su prestigio retratando la modernidad y la urbe desde un pulso frenético y abrasivo. Esa obsesión por el caos cotidiano lo ha convertido en un cronista de la ansiedad contemporánea, y en 'Marty Supreme' utiliza ese lenguaje para hablar del sueño americano no desde la esperanza, el sacrificio o la superación personal, sino desde la ambición, la ira y la urgencia por sobrevivir dentro de un sistema que no concede tregua.

Inspirada libremente en la figura real del campeón de tenis de mesa Marty Reisman, la película presenta a Marty Mauser (Chalamet), un joven zapatero judío en la Nueva York de los años 50 cuyo carisma, verborragia y falta de escrúpulos le permiten abrirse paso en un mundo que nunca estuvo diseñado para él. Tras perder la final del Abierto Británico contra el japonés Koto Endo, Marty se obsesiona con una revancha en Tokio, iniciando una carrera contrarreloj donde cada decisión generará consecuencias más extremas que la anterior.

Safdie se apoya en la estructura de la película deportiva solo como punto de partida. Decir que 'Marty Supreme' es una cinta de ping-pong resulta engañoso, pues lo que realmente vemos es todo lo que Marty debe hacer para que se le permita jugar. Deudas, estafas, chantajes, relaciones sentimentales cruzadas y negocios turbios conforman un relato que nunca se detiene y obliga al espectador a seguir el ritmo de un protagonista que no está para nadie.

En el apartado técnico, 'Marty Supreme' refuerza su sensación de asfixia mediante una iluminación opaca y contrastada que convierte cada espacio en una extensión del conflicto interno de su protagonista. La música de Daniel Lopatin, con sintetizadores de pulso retro futurista estilo synht  pop, acentúa el vértigo constante del relato, mientras que los escenarios (callejones húmedos, salones de juego mal iluminados, habitaciones corroídas y espacios urbanos degradados)  construyen un paisaje donde la ambición no brilla, sino que se pudre. Cada decisión elegida subraya que este no es un camino hacia la gloria, sino una batalla carrera dentro de un entorno hostil.

Marty Supreme
Foto: Diamond Films

La ambición por la gloria

La puesta en escena refuerza esta sensación de urgencia constante. El uso de planos cerrados y encuadres opresivos mantiene el rostro de Marty siempre cerca, recordando que toda la tensión narrativa recae sobre él. La cámara no observa, persigue. Así, la paranoia visual acompaña a un personaje que se vuelve cada vez más arrogante, incapaz de asumir responsabilidad por sus actos y convencido de que cualquier consecuencia es solo otro obstáculo que puede esquivar, logrando que el público este al filo de la butaca.

Con un vasto elenco integrado por Gwyneth Paltrow, Tyler Okonma, Odessa A'zion, Kevin O'Leary, Ronald Bronstein, entre otros, es que este cuento oscuro sobre alcanzar los sueños nos presenta a personajes rotos, fragmentados y con anhelos en sus vidas. A través de ellos, Safdie presenta figuras atrapadas en el mismo engranaje de ambición y supervivencia que consume a Marty.

El elenco secundario refuerza esta interpretación. Gwyneth Paltrow interpreta a una actriz en declive que funciona como espejo y conciencia del protagonista, comprendiendo su verdadera naturaleza antes que él mismo. Tyler Okonma aporta un respiro irónico, aunque su personaje también está atrapado en el mismo engranaje de supervivencia y oportunismo que consume a Marty.

Marty Supreme
Foto: Diamond Films

Chalamet encarna a un hombre moldeado por el sistema capitalista que lo vio nacer. No se trata de alguien corrompido por el éxito, sino de alguien que entiende las reglas del juego y está dispuesto a explotarlas. Su actuación evita el dramatismo excesivo y apuesta por una energía animal y contenida.

Tim, no interpreta la ambición, la exhala. Sin embargo, esa intensidad constante también expone uno de los límites del filme, que por momentos corre el riesgo de volverse víctima de su propio drama, no aportando algo nuevo que no se ha visto en la filmografía de Safdie.

Timothée Chalamet sostiene 'Marty Supreme' con una interpretación física, nerviosa y absorbente que evita cualquier gesto de complacencia. Su Marty Mauser no busca simpatía, sino que avanza impulsado por una energía desbordada que combina carisma, arrogancia y una vulnerabilidad apenas contenida. Chalamet no interpreta la ambición como un rasgo, sino como un estado permanente, dotando al  personaje de una presencia magnética e hipnótica. 
Chalamet confirma su capacidad para cargar una película entera sobre sus hombros sin necesidad de entregar un personaje amigable. Timothée Chalamet entrega la actuación más solida de su carrera, posicionándose como el mejor de su generación, estando al nivel de las grandes leyendas; Tim, será recordado como uno de los actores que vinieron a marcar época.

El espectáculo de los oprimidos

Safdie no idealiza el triunfo. En 'Marty Supreme', ganar no implica redención ni aprendizaje moral; es apenas una anécdota más dentro de un sistema que exige siempre la siguiente victoria. Ambientada en la posguerra, la película entiende el deporte y el espectáculo como mecanismos de control y representación nacional. Endo encarna la disciplina convertida en símbolo, mientras que Marty representa el caos de quien intenta abrirse paso a golpes en un mundo que nunca le ofreció una oportunidad fácil.

Marty Supreme
Foto: Diamond Films

Marty Mauser no es un héroe ni un modelo a seguir, sino el reflejo de un individuo atrapado dentro de un sistema que lo empuja a competir sin descanso. No representa la solución ni la redención, sino el síntoma de una estructura que convierte la ambición en obligación y el triunfo en única forma de existencia.

Safdie construye así una pesadilla urbana que no romantiza el sueño americano, sino que lo expone como una carrera interminable donde incluso quienes ganan siguen siendo prisioneros del deseo, incluso si estos tienen decendencia, volviéndose un ciclo interminable de opresión.
 

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