Reseña 'Michael': Un espectáculo visual deslumbrante que sacrifica al hombre por el mito

Escena

'Michael' deslumbra con un Jaafar Jackson magnético y un despliegue técnico impecable. Sin embargo, esta biopic opta por la reverencia antes que por la introspección, sacrificando al hombre para preservar el mito del Rey del Pop

Este fin de semana se estrena 'Michael', la biopic del rey del pop
Este fin de semana se estrena 'Michael', la biopic del rey del pop

Por Alejandro Ávila Peña

A través de los años han existido una gran variedad de estrellas que han sido idolatradas en distintos momentos; personas que, mediante una especie de “milagro”, han recibido una bendición en sus vidas: un don, un talento o incluso una visión para desarrollar sus habilidades como ningún otro. Los artistas musicales, en particular, han sido figuras que, a través de sus composiciones, han tenido a multitudes enteras a sus pies, utilizando como herramienta el lenguaje universal por excelencia: la música, capaz de reunir culturas, territorios y sensibilidades en un mismo espacio de fraternidad donde el amor prevalece.

Esta majestuosidad que habita en cada uno de ellos se convierte, con el paso del tiempo, en una construcción simbólica: una especie de estereotipo de semidiós encarnado que se edifica tanto desde los medios de comunicación como desde la percepción colectiva del público. En este sentido, los artistas musicales terminan figurando más como astros perfectos que como seres humanos, invisibilizando las heridas, contradicciones e imperfecciones con las que realmente han forjado sus carreras.

A partir de esta idea, las biopics han surgido como un vehículo para desmantelar esa figura idealizada, trasladando a estas deidades del espectáculo a un plano más humano, donde se exploran sus demonios personales, sus fragilidades y sus contradicciones. Este tipo de relatos, en su mejor versión, rompen con la imagen prefabricada de consumo masivo para mostrar la complejidad emocional detrás del ídolo.

En años recientes, el público ha visto distintas aproximaciones a este fenómeno: desde la humanización de Freddie Mercury en ‘Bohemian Rhapsody’, pasando por la intensidad emocional de Elvis Presley en Elvis, hasta la exploración más oscura y estilizada de Robbie Williams en ‘Better Man’. Cada una de estas propuestas, con sus respectivas diferencias, se atrevieron a mostrar la vulnerabilidad de sus protagonistas, abordando temas como la identidad, las adicciones o la salud mental, recordando que incluso las figuras más brillantes poseen zonas de sombra.

ESPECTÁCULO DESCOMUNAL, PROFUNDIDAD LIMITADA

Bajo este contexto, llega finalmente a las salas ‘Michael’, la esperada biopic del llamado “rey del pop”, Michael Jackson. La película, dirigida por Antoine Fuqua y escrita por John Logan, se presenta como un espectáculo grandilocuente: visualmente imponente, técnicamente sólido y con momentos de enorme impacto sensorial. Sin embargo, en términos de profundidad narrativa y desarrollo dramático, se queda a medio camino, evidenciando cierta cautela —o incluso temor— al momento de abordar los aspectos más complejos de la vida del astro del pop.

La narrativa se construye como un viaje cargado de nostalgia que recorre los primeros años de Jackson: desde su irrupción con los Jackson 5 hasta su consolidación como solista con álbumes icónicos como ‘Off the Wall’, ‘Thriller’ y ‘Bad’. El relato culmina en un cierre majestuoso, donde el artista es presentado como una figura consagrada frente a una multitud rendida, sellando así una historia que apuesta más por la celebración del legado que por la exploración crítica del personaje.

Michael Jackson Foto: Universal Pictures -

 INTERPRETACIÓN MAGNÉTICA Y UNA PUESTA EN ESCENA HIPNÓTICA

Uno de los mayores aciertos de la película es la interpretación de Jaafar Jackson, sobrino del cantante, quien debuta en la actuación con un trabajo sorprendentemente sólido. Jaafar logra capturar la esencia magnética de Michael: su forma de caminar, sus gestos, su tono vocal y, sobre todo, su presencia escénica. En múltiples momentos, la ilusión es tan efectiva que pareciera que el propio Jackson está nuevamente sobre el escenario.

Sin embargo, esta interpretación —que podría haber sido histórica— se ve limitada por un guion que no profundiza lo suficiente en la psicología del personaje. La falta de desarrollo emocional termina por convertir a Michael en una figura más contemplativa que narrativa: se le observa, se le admira, pero rara vez se le comprende.

En el apartado técnico, la película destaca notablemente. La dirección de Fuqua, junto con el trabajo visual de Dion Beebe, construye imágenes que oscilan entre lo espectacular y lo íntimo. La recreación de las décadas de los 70 y 80 es detallada e inmersiva, logrando transportar al espectador a una época donde el fenómeno Jackson se encontraba en plena ebullición. No obstante, en sus momentos más introspectivos, la película recurre a recursos visuales convencionales que restan originalidad al conjunto.

UNA BIOPIC SEGURA PERO  SIN RIESGO

El principal problema de ‘Michael’ radica en su falta de riesgo. La película adopta una estructura clásica, casi formulaica, que prioriza los momentos icónicos sobre el conflicto interno. Temas fundamentales como la relación con su padre, las transformaciones físicas o las controversias que rodearon su vida son apenas mencionados, sin llegar a ser explorados con la profundidad que demandan.

Esta decisión narrativa genera una sensación constante de superficialidad: la película se percibe más como una sucesión de momentos destacados , que como un relato cohesionado con un arco dramático claro. En este sentido, el filme se acerca más a un montaje de grandes éxitos que a una verdadera exploración biográfica.

Incluso el discurso ideológico del personaje —esa creencia de que la música puede transformar el mundo— queda diluido, sin escenas que realmente lo desarrollen o lo sostengan emocionalmente. Lo que podría haber sido el corazón temático del relato termina siendo apenas un apunte.

La película termina funcionando como una especie de playlist visual: una sucesión de números musicales y estampas icónicas ensambladas con gran presupuesto y ejecución técnica, donde cada etapa del artista se presenta casi como un videoclip independiente, diseñado para impactar de forma inmediata, pero sin una verdadera conexión orgánica que sostenga el conjunto como relato.

Michael Foto: Universal Pictures -

HOMENAJE AL REY DEL POP

A pesar de sus limitaciones, la película funciona como espectáculo. Su ritmo ágil, su energía constante y su poderosa banda sonora —con temas como ‘Beat It’, ‘Thriller’ o ‘ABC’— logran mantener al espectador entretenido de principio a fin. Cada número musical actúa como un catalizador emocional que eleva la experiencia y compensa, en parte, las carencias narrativas. Más que poner al espectador al filo de la butaca, el largometraje logrará que la audiencia se ponga a mover los pies o cabeza sobre su asiento.

El largometraje es más una demostración del legado musical del rey del pop que el buscar la compleja vida que Michael vivió; es por esto que si solo se le ve como una producción más inclinada a un musical con canciones excelentes que poseen actos deslumbrantes, el filme termina siendo una épica sensorial que incluso, termina estando por encima de otras biopics.

La cámara logra captar el aura del rey absoluto; a través de planos abiertos exhibe ese descomunal carácter que Michael irradiaba en el escenario e incluso, cada encuadre se mueve de forma ágil al ritmo de los clásicos del rey del pop.

‘Michael’ entiende al mito que adapta, lejos de optaer por una compleja trama o mostrar una revolución en su propuesta, entiende que el pop de alto consumo impacta por la superficie, por hipnotizar a través de visuales descomunales y por cautivar con una grandilocuencia donde la emoción este siempre lo más arriba posible; si se le ve por ahí, la película es un triunfo.

Pero tomando como punto de partida que, incluso Michael era fanático del séptimo arte e incluso innovo con sus videos musicales, esta biopic de la leyenda no es coherente con el mito que adapta.

Michael Foto:  Universal Pictures 

El reparto de apoyo, con nombres como Miles Teller, Colman Domingo, Nia Long y Laura Harrier, aporta solidez al conjunto, aunque sus personajes también se ven limitados por la falta de profundidad del guion.

En última instancia, ‘Michael’ es una biopic que opta por la reverencia antes que por la introspección. Es un homenaje vistoso, emocionante por momentos, pero incapaz de adentrarse en la complejidad de una figura que redefinió la industria musical. Paradójicamente, al intentar preservar el mito, la película termina sacrificando al ser humano.

El resultado es una obra que deslumbra en la forma pero que se queda corta en el fondo: una experiencia disfrutable, sí, pero también una oportunidad perdida para comprender verdaderamente al hombre detrás de la leyenda.