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Reseña de 'Supergirl': Milly Alcock brilla en la nueva y ambiciosa odisea de DC

Escena

Milly Alcock redefine el mito en 'Supergirl', una odisea galáctica del nuevo DCU cargada de rebeldía y emoción. Entre naves y riffs de rock, Craig Gillespie firma una aventura que brilla por su protagonista y su escala visual.

'Supergirl' aterriza en las salas de cine
'Supergirl' aterriza en las salas de cine

Por Alejandro Ávila Peña

Desde los albores de la civilización, el ser humano ha construido en su imaginario relatos de hazañas imposibles. Los poemas épicos de la antigüedad, las leyendas de héroes que enfrentaban monstruos y las historias de dioses que intervenían en el destino de los mortales dieron forma a un conjunto de mitos que han sobrevivido durante siglos. Aquiles, Odiseo, Hércules y tantos otros personajes se convirtieron en símbolos de valentía, sacrificio y tragedia; figuras destinadas a atravesar pruebas imposibles en una búsqueda por comprender su lugar dentro del mundo, comenzando así un imaginario de Dioses y Monstruos. 

EL NACIMIENTO DE LOS NUEVOS DIOSES

Con el paso del tiempo, estos relatos no desaparecieron. Mutaron. Cada época encontró nuevas formas de representar a sus héroes y de proyectar sobre ellos sus aspiraciones, temores y valores. Hace casi un siglo, los superhéroes surgieron como la evolución moderna de aquellos mitos clásicos. Ya no habitaban el Olimpo ni recorrían los mares en embarcaciones legendarias; ahora descendían de otros planetas, portaban habilidades extraordinarias y defendían a la humanidad desde ciudades de concreto y acero.

Partiendo del arquetipo de los valores incorruptibles, Superman se erigió como el héroe definitivo. Más allá de sus poderes, lo que volvió trascendental al personaje fue el código moral bajo el cual se rige. La capacidad de hacer el bien aun cuando posee la fuerza suficiente para imponerse sobre cualquiera es lo que convirtió al Hombre de Acero en una figura mítica para varias generaciones.

Poco a poco, los superhéroes terminaron por ocupar el lugar de los nuevos dioses dentro de la cultura popular. Sus historias trascendieron las viñetas para instalarse en el cine, la televisión y prácticamente cualquier manifestación artística contemporánea. Es bajo esta premisa que llega 'Supergirl', la segunda película oficial del nuevo universo cinematográfico de DC.

A través de secuencias de acción descomunales, humor irreverente y una narrativa que oscila constantemente entre la melancolía y la esperanza, Craig Gillespie construye una aventura espacial que demuestra por qué el género heroico continúa siendo una de las expresiones de entretenimiento más atractivas del cine comercial.

UNA ODISEA A TRAVÉS DE LAS ESTRELLAS

Naves intergalácticas, alienígenas de múltiples razas, mercenarios espaciales, clanes milenarios y civilizaciones desaparecidas conviven dentro de una película que se asume como una auténtica ópera galáctica. Más allá del espectáculo visual, la historia explora emociones como la esperanza, la bondad, la ira, el miedo, la tristeza y la venganza.

Con referencias estéticas a ‘Guardianes de la Galaxia’, ‘Star Wars’ y ‘Mad Max, el cineasta construye un western espacial que entretiene, pero no sorprende; esto se debe a que la narrativa de la película prioriza una estructura ya convencional que sirve como un espectáculo a gran escala pero que en lo narrativo no te adentra en una historia que conmueva o sorprenda por una historia profunda y conmovedora. 

'Supergirl'
'Supergirl' - Foto: Warner Bros Pictures

 

La atmósfera que construye el director resulta inmersiva. Tomando como referencia la estética de las grandes epopeyas espaciales de los años ochenta, particularmente aquellas influenciadas por 'Star Wars', la película lleva al espectador por distintos mundos que poseen una identidad visual propia. Algunos destacan por sus estructuras industriales y otros por una apariencia más rudimentaria, pero todos contribuyen a que este universo se sienta vivo y habitado.

El diseño de producción es uno de los grandes aciertos del largometraje. La variedad de especies alienígenas y la creatividad detrás de sus apariencias aportan personalidad a cada escenario, permitiendo que el viaje mantenga constantemente una sensación de descubrimiento.

UNA HEROÍNA MARCADA POR LA TRAGEDIA

A partir de una trama impulsada por el deseo de ajustar cuentas con el pasado, Gillespie desarrolla una aventura que constantemente escala en ambición. Batallas espaciales, enfrentamientos cuerpo a cuerpo en bares interplanetarios y una confrontación final de dimensiones épicas convierten el viaje de Kara Zor-El en un espectáculo de gran escala que rara vez pierde el sentido de la aventura.

'Supergirl'
'Supergirl' - Foto: Warner Bros Pictures

Craig intenta esculpir una travesía marcada por un pasado oscuro, dándole un matiz distinto al personaje de Kara en comparación al código de honor de ‘Superman’. Desde el inicio del metraje el realizador es preciso a la hora de dejar ver que la película opta por un estilo “rebelde” mostrando una imagen de Krypto orinando sobre una nota acerca de Kal El y una hazaña heroica que a realizado; a partir de esto, se deja ver que el director australianao quiere dotar a la película de una personalidad ruda, rebelde y caótica pero, esto no se consigue debido a que durante las casi 2 horas de duración, el realizador no consigue proponer algo fresco en la historia de Kara, y ciertos elementos de la personalidad del personaje quedan injustificados al no aportar nada en el argumento.

ENTRE RIFFS DE GUITARRA Y FÓRMULAS CONOCIDAS

Uno de los agregados más llamativos de la película es la incorporación de canciones licenciadas de bandas contemporáneas de rock. Desde Wolf Alice hasta Wet Leg, los riffs de guitarra acompañan varias de las secuencias de acción más frenéticas del metraje, aportando dinamismo y energía a enfrentamientos que funcionan como un espectáculo visual efectivo para los amantes del género.

Sin embargo, es precisamente en estos momentos donde aparece una de las principales limitaciones de la película. Muchas de las imágenes que acompañan estas secuencias remiten a recursos visuales que ya han sido utilizados en numerosas producciones de superhéroes. La falta de inventiva en la construcción de ciertos pasajes de acción provoca que 'Supergirl' se sienta, por momentos, como una obra que busca replicar fórmulas previamente exitosas en lugar de encontrar una identidad completamente propia.

'Supergirl'
'Supergirl' - Foto: Warner Bros Pictures

La música cumple una función entretenida, pero su incorporación carece de una justificación narrativa sólida. Craig Gillespie adorna la película con elementos diseñados para resultar divertidos y desenfadados, aunque no siempre logra integrarlos de manera orgánica dentro del viaje emocional de la protagonista.

En 'Guardianes de la Galaxia', James Gunn construía una relación directa entre Peter Quill y la música; esta representaba un vínculo con su madre y funcionaba como una extensión emocional del personaje. En cambio, 'Supergirl' nunca termina de explicar por qué Kara posee una conexión tan marcada con esta manifestación cultural humana, especialmente considerando que proviene de una civilización completamente distinta. El resultado es un recurso atractivo en la superficie, pero que carece del peso dramático necesario para convertirse en un elemento definitorio del personaje.

PERSONAJES QUE BRILLAN... Y OTROS QUE SE QUEDAN A MEDIAS

Otro aspecto irregular de la película son sus momentos cómicos. Las referencias, la irreverencia y los distintos intentos de humor están correctamente construidos sobre el papel, pero rara vez alcanzan el impacto deseado. En varios momentos se perciben como bromas familiares dentro del género, situaciones que ya han sido abordadas anteriormente por otras producciones con mejores resultados.

Donde la película sí consigue destacar es en su apartado visual. Desde alienígenas bañados en colores neón hasta personajes con una apariencia más sucia, áspera y decadente que evocan por momentos el imaginario de 'Mad Max', el largometraje construye una identidad estética reconocible. No obstante, muchas de estas figuras quedan reducidas a personajes unidimensionales cuyos conflictos emocionales apenas son explorados.

'Supergirl'
'Supergirl' - Foto: Warner Bros Pictures

Milly Alcock se convierte en el gran bastión interpretativo de la película. La actriz dota a Kara de una arrogancia juvenil, una rebeldía magnética y una vulnerabilidad que emerge constantemente detrás de su aparente fortaleza. Su interpretación logra transmitir el dolor de alguien que lo ha perdido todo, convirtiéndose en el corazón emocional de la historia.

Por su parte, David Corenswet vuelve a demostrar por qué su encarnación de Superman resulta tan efectiva. Su presencia funciona como la de un hermano mayor para Kara, aportando una dosis de optimismo e ingenuidad que contrasta con la personalidad más impulsiva de la protagonista. Cada aparición suya consigue robarse la atención gracias a una interpretación natural y carismática que continúa consolidándolo como una de las versiones más prometedoras del Hombre de Acero.

Jason Momoa, en la piel del cazarrecompensas Lobo, luce imponente, feroz y cargado de actitud. El actor aporta carisma y presencia a cada una de sus escenas, aunque el guion limita considerablemente el potencial del personaje. Nunca termina de mostrar toda la furia y brutalidad que caracterizan a esta figura dentro de los cómics, haciendo que su debut dentro de este universo se perciba más contenido de lo esperado.

Eve Ridley ofrece un trabajo sólido como Ruthye. La actriz canaliza adecuadamente la ira, la tristeza y el deseo de venganza que impulsan a su personaje, aunque nuevamente el desarrollo argumental impide que alcance todo su potencial dramático.

Algo similar ocurre con Krem, interpretado por Matthias Schoenaerts. El antagonista posee una presencia amenazante, magnética y violenta, pero nunca consigue consolidarse como un villano verdaderamente memorable. Su papel parece más cercano al de un antagonista secundario que al de una amenaza capaz de sostener todo el conflicto narrativo de la película.

 EL MITO DE KARA ZOR-EL

La fotografía de Rob Hardy transporta con precisión la esencia heroica de las viñetas al lenguaje cinematográfico. Desde vuelos majestuosos hasta imágenes que retratan el colapso de Krypton, el trabajo visual consigue equilibrar constantemente la espectacularidad con la melancolía.

Es precisamente en la construcción de Kara donde la película encuentra sus elementos más interesantes. A través de distintos fragmentos del relato, Gillespie presenta a una sobreviviente marcada por la pérdida de una civilización que sucumbió ante su propia ambición. Krypton es retratado como una sociedad solemne y gloriosa, una especie de Olimpo futurista cuyos excesos terminaron por conducirla a la destrucción.

La caída de este mundo es presentada como una auténtica tragedia mitológica. Al igual que ocurre en los relatos clásicos, una civilización que parecía destinada a la eternidad desaparece en cuestión de instantes, dejando únicamente sobrevivientes obligados a cargar con el peso de su legado.

'Supergirl'
'Supergirl' - Foto: Warner Bros Pictures

Esta construcción resulta particularmente interesante porque Kara no encaja dentro del arquetipo tradicional del héroe elegido. Su viaje está motivado por el instinto de supervivencia, por el trauma y por la necesidad de encontrar un propósito después de haber perdido todo aquello que definía su identidad.

Además, la protagonista no representa la figura clásica del héroe moralmente impecable. Constantemente cuestiona sus decisiones, duda sobre sus acciones y se debate entre el deseo de hacer lo correcto y la necesidad de responder a la violencia con más violencia. Esa contradicción es precisamente lo que vuelve atractivo al personaje.

Sin embargo, la película tropieza cuando intenta definir aspectos más contemporáneos de su personalidad. Su faceta fiestera, su relación con la música y algunos rasgos de comportamiento nunca terminan de integrarse por completo dentro de la narrativa, provocando que ciertas características parezcan añadidos superficiales en lugar de elementos esenciales de su construcción emocional.

UNA AVENTURA ENTRETENIDA QUE NO ALCANZA LA INMORTALIDAD

La épica heroica clásica es trasladada aquí hacia una odisea galáctica visualmente ambiciosa que explora conceptos como el bien, el mal, la esperanza y la venganza. 'Supergirl' es una película de acción efectiva, repleta de combates espectaculares, personajes carismáticos y una banda sonora envolvente.

No obstante, también expone varios de los problemas que han acompañado al género durante los últimos años. La dependencia de fórmulas conocidas, la falta de riesgo creativo en determinados momentos y el desarrollo irregular de algunos personajes impiden que la película alcance un nivel verdaderamente memorable.

Aun así, el viaje de Kara Zor-El conserva suficiente fuerza emocional para sostener la experiencia. Craig Gillespie construye una aventura entretenida que comprende el atractivo del mito heroico y lo traslada a una escala cósmica. Puede que no redefina el género ni se convierta en un nuevo clásico de los superhéroes, pero sí ofrece una travesía lo suficientemente emocionante como para recordar por qué estas historias continúan fascinando al público generación tras generación.

El mito del héroe sigue vivo. Ya no viste armaduras de bronce ni combate criaturas surgidas de los poemas homéricos; ahora surca galaxias lejanas, enfrenta amenazas interplanetarias y carga sobre sus hombros el peso de mundos desaparecidos. En 'Supergirl', esa vieja epopeya encuentra una nueva forma de manifestarse y, aunque no alcanza la grandeza de las leyendas que busca emular, demuestra que la fascinación por los héroes continúa siendo uno de los relatos más poderosos del séptimo arte.'Supergirl' sigue a Kara Zor-El, una heroína marcada por la destrucción de su planeta natal y por un pasado considerablemente más traumático que el de su primo Superman. Durante uno de sus viajes por la galaxia conoce a Ruthye Marye Knoll, una joven que busca vengar el asesinato de su familia.

'Supergirl'
'Supergirl' - Foto: Warner Bros Pictures

Juntas emprenden una peligrosa travesía en la que deberán enfrentarse a enemigos despiadados mientras Kara intenta comprender qué tipo de heroína desea convertirse. Cuando Krypto resulta gravemente herido, la protagonista inicia además una búsqueda para encontrar una cura, añadiendo una dimensión más íntima y emocional al relato.

Bajo esta premisa, Gillespie se toma el tiempo necesario para presentar a Kara en toda su complejidad. El cineasta evita desarrollar una historia de origen tradicional y asume que el espectador ya conoce buena parte del trasfondo del personaje. Esta decisión permite que la película avance con rapidez, aunque también evidencia una de sus principales debilidades.

El desarrollo de Kara resulta irregular. Milly Alcock ofrece una interpretación magnética, carismática y profundamente encantadora, construyendo una versión de Supergirl que logra sentirse distinta a otras encarnaciones previas. Su conflicto entre el honor y la venganza aporta capas interesantes al personaje; sin embargo, el guion no siempre profundiza lo suficiente en sus dilemas internos, provocando que en algunos momentos su evolución emocional se perciba incompleta.

A pesar de ello, 'Supergirl' funciona como una entretenida epopeya espacial que recupera elementos del mito heroico clásico para trasladarlos a una escala galáctica. Kara no es la típica heroína perfecta; es una sobreviviente marcada por la pérdida que intenta encontrar sentido en medio del caos. Esa dimensión emocional convierte al personaje en el aspecto más interesante de una película que entretiene constantemente, pero que no alcanza  la grandeza de los grandes clásicos del género.

'Supergirl' es una aventura emocionante, visualmente atractiva y cargada de corazón que demuestra que la fascinación por los héroes sigue siendo uno de los relatos más poderosos del cine contemporáneo.

 

Sobre el autor

Alejandro Avila