Reseña ‘Un fantasma para servirte’: El recuerdo como fantasma del pasado

opinión de un fantasma para servirte

Por Alejandro Ávila Peña 

Este 29 de enero se estrena la opera prima del ya célebre Ratchapoom Boonbunchachoke ‘Un fantasma para servirte’, película tailandesa que el año pasado debutó en el Festival Internacional de Cannes, teniendo críticas positivas, a tal grado que, fue la seleccionada de dicho país para estar en los nominadas a mejor película extranjera en los premios Oscar, pero a pesar de no haber sido seleccionada; la película es una propuesta novedosa que confirma a su realizador como una de las voces más frescas de la industria. 

Historias de fantasmas poco convencionales

El cine de terror es uno de los géneros más inspeccionados dentro de la industria; siendo relatos que, por lo general recurren a screamers y escenas intensas que provoquen tensión y ansiedad en los espectadores; desde brujas, vampiros y fantasmas, el género se ha perfilado como uno de los favoritos de la audiencia, permitiendo que con el paso de los años se vaya reinventando desde distintas perspectivas. 

Tras la muerte de Nat por contaminación de polvo, March se sume en el dolor. Pero su vida da un vuelco cuando el espíritu de su esposa reencarna en una aspiradora. A partir de esta premisa es que el realizador tailandés construye una narrativa que se adentra en la fantasía tradicional combinándolo con comedia negra y un drama romántico que evoluciona, por momentos, en una sátira política en la que interpreta como los fantasmas son reprimidos y solo se recuerda aquello que conviene. 

Ratchapoom no ofrece una cinta tradicional de fantasmas, sino que, eleva su apuesta entregando una película no convencional de espectros que no están malditos, sino que algunos están furiosos y en cambio otros son dóciles y dispuestos a servir. 

Bajo esta concepción, es que el cineasta ofrece imágenes oníricas de electrodomésticos poseídos que conviven con las personas en un contexto cotidiano; desde salas de hospital, oficinas corporativas hasta comisarías de policía, es que vemos una interacción entre lo real y fantasioso que no raya en lo absurdo, pues la propuesta del director se siente genuina y coherente.  

Ratchapoom propone en su filme que, la convivencia con lo paranormal es algo cotidiano por lo que la interacción con el fantasma de Nat y demás espectros es algo que no cae en la paranoia o el terror. El cineasta aborda su relato desde la melancolía, el deseo, la pasión y el amor, siendo el recuerdo un eje frecuente con el que se asocia a los fantasmas.  

El cineasta a través de dos horas de duración, ofrece una sátira sobre la sociedad de Tailandia y de cómo esta silencia ciertos estratos sociales, usando como recursos ciertas metáforas para mostrar como determinados sistemas políticos eliminan memorias colectivas y como reprimen a aquellos que alzan la voz. 

El fantasma como eco del pasado 

Más que optar por una convencional película de fantasmas y construir un relato de terror, el director opta por entregar una sátira con crítica social hacía la represión, poniendo la memoria como algo fundamental durante el metraje. 

Es a partir de esto que, los fantasmas no son almas en pena sino ecos del pasado que exigen justicia a través de su lucha contra el olvido; es así que el fantasma no se ve como un espectro, sino como un recuerdo, un lugar que alguna vez habitó algún ser amado o incluso, un espacio en donde habitó el dolor.

La consistencia de la narrativa permite que el relato siempre este avanzando en su conflicto; de forma gradual el cineasta va proponiendo distintas temáticas que van dando forma a una crítica que no romantiza el dolor, sino que lo evidencia como un peso histórico existente y del cual en muchas ocasiones queda olvidado; como ciertos fantasmas que comienzan a morir por el olvido en la película. 

‘Un fantasma para servirte’ es un cuento oscuro que, no se declina por ser grotesco; es apuesta por la melancolía y la reflexión para pensar por aquellos seres queridos que se han ido y por aquellos que han desaparecido de manera justa. Con una virtud fresca, Ratchapoom aborda un tema fuerte con una ligereza visual que hace que el espectador se entretenga y se adentre en esta analogía crítica; dando una ópera prima 


 

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