Por Alejandro Ávila Peña
Hay una virtud en los videojuegos que, en cualquier otro medio, me es difícil de encontrar. Esa sensación de creer que aquello que estás viendo realmente lo estás viviendo. Ofreciendo un grado de inmersión que difícilmente otro medio puede llegar a proporcionar: la precisión de sentir que estás empuñando una espada, saltando de una plataforma a otra o conduciendo un carro a miles de kilómetros.
Esta sensación la volví a sentir con la nueva entrega de la saga 'Onimusha', aquella franquicia que fue popular durante la era de PlayStation 2 y que, después de casi 20 años, está de regreso con una nueva aventura. 'Onimusha: Way of the Sword' bebe de la esencia de los clásicos de acción de la compañía, recupera elementos que hicieron reconocible a la saga y los lleva a una experiencia moderna de combate con espadas que, aunque puede recordar por momentos a algunos Soulslike, no pretende ser uno de ellos.
Un legado ancestral
Los videojuegos desde hace ya muchos años se han erigido como una maquinaria de creatividad, de asombro y, sobre todo, de diversión. Cada una de las grandes aventuras que se han creado dentro de esta industria ha forjado una identidad muy propia de este nicho, siendo uno de los espacios más propositivos a la hora de ofrecer experiencias únicas que ningún otro medio puede replicar de la misma manera.
Esta industria se ha sostenido por pilares fundamentales como Nintendo, PlayStation, Microsoft y demás estudios y desarrolladores que han puesto todo su esfuerzo en esculpir historias y experiencias que permanecen durante años.
Desde 'Mario Bros.' y 'Halo' hasta el visceral 'God of War', cada una de estas franquicias ha entregado aventuras que se han posicionado como referentes no solo dentro de esta industria, sino también en la cultura popular.
Pero es de mencionar que uno de los estudios más imprescindibles dentro de este gremio es Capcom, desarrolladora japonesa que ha entregado títulos que han moldeado la manera en que los videojuegos se consumen. Desde las peleas callejeras de 'Street Fighter', la caza salvaje de 'Monster Hunter' o la aventura de horror de 'Resident Evil', cada una de sus propuestas ha marcado la pauta sobre cómo ciertos géneros pueden evolucionar.
Y dentro de este enorme catálogo existe una franquicia que, aunque nunca alcanzó el tamaño comercial de 'Resident Evil' o 'Monster Hunter', consiguió construir una identidad muy particular: 'Onimusha'.
Aquí hay que hacer una precisión importante. La saga no comenzó en PlayStation 1, como podría pensarse por la época en la que surgió. El primer título, 'Onimusha: Warlords', llegó a PlayStation 2 en 2001. Aquel juego llevó la estructura de acción y exploración asociada al 'Resident Evil' de la época hacia un Japón histórico convertido en un escenario de fantasía oscura.
La idea funcionó y Capcom continuó con 'Onimusha 2: Samurai's Destiny' en 2002, seguido por 'Onimusha 3: Demon Siege' en 2004 y, finalmente, 'Onimusha: Dawn of Dreams' en 2006. Este último fue la cuarta entrega principal de la serie y marcó, durante muchos años, el último gran capítulo de la franquicia. Capcom señaló en 2006 que la saga ya había superado los siete millones de copias vendidas a nivel mundial. Por eso, el regreso de la franquicia con esta nueva entrega que llega el próximo 4 de septiembre tiene un peso particular.
Han pasado aproximadamente dos décadas desde aquella última entrega principal y, en The Game Awards 2024, Capcom hizo oficial el regreso de 'Onimusha' con 'Way of the Sword'. La compañía presentó el proyecto como una nueva entrega de la serie, centrada en el combate con espada y situada en un Kioto del periodo Edo transformado por fuerzas sobrenaturales.
Ahora, Capcom vuelve a tomar la espada, pero lo hace con una historia independiente de los juegos anteriores. Esto significa que no es necesario haber jugado los títulos originales para entender la nueva aventura.
Y eso es importante porque 'Way of the Sword' no busca únicamente recuperar una franquicia de hace 20 años; también intenta hacer que una nueva generación de jugadores entienda por qué 'Onimusha' fue tan particular en su momento.
La propia Capcom ha dejado claro que 'Way of the Sword' no es un juego de mundo abierto ni un Soulslike basado en morir y repetir de manera constante. Su objetivo es recuperar la esencia de 'Onimusha' y, sobre todo, transmitir la sensación del choque de espadas a través del combate.Y es precisamente ahí donde está una de las mayores virtudes de esta entrega.
'Onimusha: Way of the Sword' es un juego de acción, persistencia y habilidad precisa para empuñar la espada y aventurarte en un Japón feudal dominado por una variedad de demonios conocidos como los genma. La aventura nos lleva a una versión fantástica y oscura del Kioto de comienzos del periodo Edo, una ciudad deformada por un miasma maligno y asediada por criaturas provenientes del inframundo.
El rol principal cae sobre Miyamoto Musashi, un joven samurái que llega a Kioto decidido a demostrar que nadie puede igualarlo en el camino de la espada. Sin embargo, su llegada toma un giro inesperado cuando queda ligado al Onibrazal, un artefacto místico que le concede poderes sobrenaturales.
Desde los primeros minutos, el juego luce lúgubre, sombrío y, hasta cierto punto, aterrador. Musashi se presenta como un guerrero feroz, con deseos de batalla y con un espíritu que busca hacerse con la victoria a pesar de las circunstancias.Pero, conforme avanza la historia, el personaje comienza a ir de menos a más.
Musashi tiene una actitud desenfrenada y, por momentos, arrogante. Su deseo inicial es demostrar su propia fuerza y no depender de poderes sobrenaturales. Sin embargo, poco a poco comienza a comprender el significado de la responsabilidad, el honor y la necesidad de luchar por algo más que por sí mismo.
Este desarrollo es importante porque, detrás de todas las espadas, demonios y batallas, existe un relato que busca hablar precisamente de eso: de encontrar una razón para seguir luchando.
Una nueva historia para una vieja espada
'Onimusha: Way of the Sword' nos lleva a un Kioto de comienzos del periodo Edo que ha sido deformado por un miasma maligno. La ciudad, que históricamente fue uno de los grandes centros culturales y políticos de Japón, aquí se convierte en un territorio amenazado por los genma, criaturas del inframundo que han comenzado a invadir el mundo de los vivos. En medio de este caos aparece Miyamoto Musashi.
Esta versión del famoso espadachín histórico no es simplemente una reproducción de la figura que conocemos por los libros. Capcom decidió construir su propia interpretación del personaje y, para reforzar su presencia, utilizó como referencia visual al legendario actor japonés Toshiro Mifune.Musashi llega a Kioto con una obsesión muy clara: demostrar que es el mejor espadachín.El problema es que el camino que encuentra frente a él es muy diferente al que esperaba.
Después de quedar ligado al Onibrazal, Musashi obtiene la capacidad de absorber las almas de los genma y utilizar su energía para potenciar sus propias habilidades. El artefacto, sin embargo, no es simplemente una herramienta que le da poderes. Existe una voluntad detrás de él y una conexión con el mundo de los oni que poco a poco se convierte en una parte fundamental de la aventura.
En este punto aparecen personajes como Ono no Takamura, un veterano espadachín que se convierte en una figura importante dentro del viaje de Musashi, además de Izumo no Okuni, personaje histórico que en esta versión se incorpora al conflicto contra los genma.
También está el misterioso hombre de blanco, una figura que se presenta como una de las piezas importantes detrás de lo que ocurre con los Onibrazales y con la invasión demoníaca. Sin entrar en detalles que puedan arruinar momentos importantes de la historia, su presencia sirve para ampliar el conflicto y demostrar que detrás de la invasión de los genma existe algo mucho más grande que simplemente derrotar demonios.
Incluso Sasaki Ganryu tiene un papel importante en esta nueva historia. Su presencia funciona como un reflejo de Musashi: ambos buscan convertirse en guerreros formidables, pero sus caminos y las decisiones que toman los llevan por rutas completamente diferentes.
La manera de relatar esta historia es una de las virtudes del juego. Desde el principio hay interés por este personaje, por su arrogancia y por su sed de convertirse en un guerrero formidable. Estas características son las bases de un relato que poco a poco comienza a caminar entre el honor, la responsabilidad y la justicia.
La variedad de personajes y la forma de ser de cada uno hacen que el drama del relato se vuelva más gratificante y genere intriga por saber qué sucederá al final.
No es simplemente una historia de derrotar demonios y continuar avanzando. Hay emociones, relaciones y conflictos personales de por medio, y eso ayuda a que el viaje de Musashi tenga un propósito más allá de la siguiente batalla. La historia del juego non es una revolución dentro del género pero, no deja indiferente, desde el primer momento intriga y es poco a poco como el drama comienza a crecer. Hay ciertas revelaciones, ciertos encaramientos entre los personajes que elevan el drama, y poco a poco el título se vuelve en un drama que te da la sensación de querer averiguar más. Hay pasajes narrativos que se adentran en lo oscuro, personajes que han perdido a seres queridos; aldeanos que se han vuelto en demonios y por ende han perdido su condición de lo que los hace humanos. Esta atmosfera tétrica hace que por momentos la historia sea más sombría, más bizarra, pero a su vez es acertado jugando de buena manera con la mítica de Japón llevándola a un espacio más oscuro.
Y es que el juego en ningún momento se detiene en ser blando; transformaciones demoniacas, héroes caídos y demás; la intriga que hay en el guion por momentos es efectiva para que el jugador quiera llegar hasta el final de esta historia.
Una espada que exige precisión
Es aquí donde entramos en el verdadero atractivo del título: el combate.La manera de pelear de Musashi es ágil y frenética. Controlarlo no supone un reto en sí mismo, pero sí exige un cuidado muy preciso a la hora de presionar cada uno de los comandos del control.
Al comienzo del juego se establece una forma de combate bastante sencilla de entender, pero que poco a poco adquiere mayor profundidad.Musashi puede utilizar su espada a una mano o a dos manos. El ataque a una mano permite realizar golpes más rápidos, mientras que el ataque a dos manos ofrece mayor potencia .Pero la clave está en la defensa.
El jugador deberá aprender a defender, esquivar y encontrar el momento preciso para atacar. Si realizas una defensa en el instante adecuado, puedes ejecutar un parry que reduce la resistencia del enemigo y abre la posibilidad de romper su defensa. Cuando esta queda expuesta, puedes realizar un golpe devastador. Los enemigos constan de dos barras, una de vitalidad y una de resistencia; cuando reduces esta última, el rival tendrá su defensa rota por lo cual podrás hacer un ataque fulminante y tomar la delantera, o incluso, hacer una ejecución gloriosa.
También está la posibilidad de esquivar en el momento preciso. Una evasión bien ejecutada puede generar una oportunidad para contraatacar, realizar un golpe fulminante o incluso aprovechar la posición del enemigo para ejecutar determinadas acciones.Esto hace que el combate se sienta como un baile, pues de manera frenética tendrás que ir poniendo mucha atención para ver que botón deberás oprimir, y a su vez, llevar la pelea a un nivel de épica sin igual.
Hay momentos donde estás defendiendo; segundos después estás atacando, esquivando y buscando una abertura. Todo ocurre con una velocidad que hace que cada combate se vuelva frenético y entretenido.Y es justamente aquí donde 'Onimusha: Way of the Sword' demuestra que no necesita convertirse en un Soulslike para ser exigente.
El propio director Satoru Nihei ha explicado que el objetivo no era construir un juego basado en morir y repetir constantemente, sino hacer que el jugador sintiera el choque de las espadas. Eso se nota. Hay momentos donde hay una colisión de espadas entre enemigos, un encaramineto, en donde tendrás que repetir varias veces un mismo botón para poder alzarte con la gloria. Estos momentos son muy acertados, y se agradecen, pues marcan un ritmo de juego más veloz, más visceral y te dan una sensación profunda de lo que es un combate samurái. Este choque de espadas cuerpo a cuerpo convierte la batalla en una auténtica disputa de fuerza.
'Way of the Sword' no es un título donde el botonazo sea la estrategia efectiva para alzarte con la gloria. Es un juego donde la observación resulta esencial para entender el ritmo de pelea de cada adversario y, de esta manera, sentenciar al oponente.
El Issen y el placer de cortar en el momento exacto
Uno de los puntos más gratificantes del sistema de combate es el Issen, una de las mecánicas que retoma el espíritu clásico de 'Onimusha'.El concepto es sencillo: esperar el momento exacto para atacar.
Cuando consigues acertar el instante preciso, el golpe adquiere una fuerza y una espectacularidad que hacen que el combate se sienta mucho más satisfactorio. Esta mecánica se vuelve especialmente importante contra los jefes, quienes cuentan con patrones de ataque que obligan al jugador a observar y aprender.
Estos momentos fueron de los más gratificantes porque son una prueba de que el título pretende transmitir la sensación de estar experimentando un combate samurái en todo el sentido de la palabra.
Las batallas también incorporan elementos del escenario. Habrá objetos que podrás utilizar durante los enfrentamientos para defenderte o provocar daño, lo que ayuda a que las peleas no sean simplemente intercambios de golpes en un espacio vacío. Ya sea que te defiendes con la madera que hay en el piso y después la avientes para causar daño; o bien usar una carretilla para eliminar a varios enemigos al mismo tiempo. Estas situaciones hacen que el entorno se sienta real, un espacio vivo que de cierta manera, también vive para combatir y dar una ventaja en cada duelo.
Incluso existen situaciones donde los poderes oni pueden interactuar con el escenario. Determinados ataques pueden aprovechar elementos como el fuego para generar efectos adicionales y modificar el campo de batalla. Por ejemplo, al usar un arma oni que invoca un tornado, en caso de que haya antorchas o explosivos, esta ráfaga de viento se convierte de fuego haciendo que los enemigos se incendien y pierdan más vida. Además, hay un punto en donde puedes quemar por completo a ciertos enemigos a través de aceite que este en el entorno, aunque es de señalar que al igual que los enemigos, Musashi también podrá verse afectado por las llamas, por lo que tendrás que ser cuidadoso.
Estos eventos hacen que el juego se sienta más vivo y crean espacio para que la monotonía no aparezca entre cada combate. La exploración se vuelve mayor cuando implementas habilidades como la agilidad oni con la cual al oprimir el botón L cerca de ciertas paredes podrás alcanzar zonas inaccesibles pues podrás correr por las paredes, moviéndote entre precipicios y demás. Con la onivisión podrás descubrir los glifos oni los cuales te darán información que te revelen cosas ocultos dentro del mapa
El poder de los oni
El Onibrazal es mucho más que un accesorio. Este artefacto permite a Musashi absorber las almas de los enemigos que derrota y utilizar esa energía para mejorar sus posibilidades durante el combate. Las almas también sirven como recurso para mejorar equipo y desbloquear nuevas habilidades.
Con el botón correspondiente podrás acceder a las armas oni que vas adquiriendo conforme avanza la historia. Estas herramientas consumen una barra especial de poder, por lo que el jugador debe decidir cuándo es mejor utilizarlas.
El indicador se llena al absorber determinadas llamas que dejan los enemigos. Otras llamas permiten recuperar vitalidad, por lo que absorber almas no es únicamente una acción visualmente espectacular, sino también una decisión estratégica.
A esto se suma el Arco Oni, que permite atacar a distancia y que también funciona para resolver ciertos mecanismos del escenario. Su uso resulta especialmente útil para alcanzar objetos o activar elementos que se encuentran lejos del personaje.
En la versión de Nintendo Switch 2, además, existe la posibilidad de utilizar controles por movimiento con los Joy-Con 2. Los ataques pueden realizarse mediante movimientos físicos y el arco puede apuntarse utilizando el giroscopio mientras se mantiene presionado ZR. Esta opción es completamente opcional, por lo que también es posible jugar con los controles tradicionales.
Dos maneras de vivir la aventura
Desde que el juego arranca hay una declaración de intenciones bien establecida: 'Way of the Sword' busca que diferentes tipos de jugadores puedan entrar a su mundo.El modo Historia está pensado para quienes no tienen tanta experiencia con los juegos de acción o simplemente quieren centrarse en el relato. En este modo se facilita el acceso a determinadas acciones de combate y se permite que el jugador se concentre más en la historia.
Por otra parte, está el modo Acción, ideal para quienes quieren experimentar el sistema de combate con mayor intensidad.Aquí el jugador deberá estar atento en todo momento y, sobre todo, alerta para encontrar el momento exacto de atacar, defender y hacerse con la victoria.
Pero incluso en esta modalidad, el juego no se convierte en una experiencia basada exclusivamente en la frustración.La dificultad progresiva está construida alrededor de la necesidad de aprender a pelear mejor. Conforme avanza la aventura, aparecen enemigos más variados, jefes con patrones más exigentes y situaciones que obligan a utilizar todas las herramientas disponibles. Es un reto, sí. Pero es un reto que busca que aprendas; quizás mueras muchas veces, pero creme, cuando aniquilas a un enemigo que de mando más de 20 veces al más allá, la satisfacción es, la gloria misma.
Salud, recursos y una segunda oportunidad
En cada combate quedas vulnerable a que te drenen vida, por lo que deberás administrar ciertos recursos para recuperar salud.Con la cruceta podrás acceder rápidamente a diferentes objetos. Entre ellos está la bolsa Hozuki, que permite recuperar vitalidad y cuya capacidad puede aumentar conforme avanzas en la aventura.
También existen otros recursos que pueden ayudarte temporalmente a mantenerte con vida, algo que resulta importante para administrar correctamente los objetos de curación.
En el juego también habrá elementos que te permitan tener una segunda oportunidad durante el combate, como el espejo de resucitación.Todos estos elementos dan la posibilidad de planear una estrategia que se adapte a tu estilo de juego.'Onimusha: Way of the Sword' pone mucho foco en la acción y, precisamente por eso, sus combates poco a poco se vuelven más retadores.
Mejorar para sobrevivir
El juego posee un sistema de mejoras que ayuda a que la salud y el poder de ataque tengan una mejor optimización.Puedes mejorar el equipo, ya sea la ropa, la espada o el brazalete. Para hacerlo deberás reunir materiales que vas obteniendo a lo largo del mapa y que permiten mejorar diferentes atributos.Al mejorar la ropa aumentas la vitalidad; al mejorar la espada aumentas el ataque y al mejorar el brazalete consigues que el poder oni sea mayor.
Las habilidades básicas también se pueden mejorar mediante un árbol de habilidades que poco a poco desbloquea nuevas técnicas.Aquí encontramos acciones como desviar ataques en el momento preciso o aprovechar a enemigos desprevenidos para realizar determinados movimientos.
No hay una reinvención respecto a otros títulos de acción. Son sistemas que ya hemos visto en otros juegos, pero la manera en que esta entrega los integra es acertada y no le pide nada a otros sistemas de progresión.Estas mejoras pueden realizarse en los distintos espejos espirituales que hay a lo largo de las zonas del juego.
En ellos podrás viajar, mejorar tus atributos, acceder al almacén, gestionar los objetos que quieras llevar y realizar otras acciones relacionadas con la preparación del personaje.También podrás cambiar tu apariencia, practicar los combates y guardar manualmente.
El juego cuenta, además, con autoguardado, indicado mediante un logotipo que aparece en pantalla.Otra opción importante es el cambio de dificultad. Si en algún momento consideras que el viaje se vuelve demasiado sencillo o demasiado retador, podrás modificarla para encontrar el punto que mejor se adapte a tu experiencia.
Kioto es otro protagonista
Conforme avanzas en la historia se van desbloqueando nuevas posibilidades de exploración. El juego no presenta un mundo abierto tradicional, sino una estructura principalmente lineal que poco a poco abre áreas y permite regresar a determinados lugares para completar encargos, encontrar objetos y descubrir nuevos caminos. Esta decisión me parece acertada.
El mapa tiene suficiente amplitud para generar una sensación de aventura, pero no cae en la necesidad de convertirse en un enorme mundo abierto lleno de actividades.
La mayor parte de la aventura se desarrolla en Kioto, una ciudad que funciona como escenario principal de la invasión de los genma. El objetivo general consiste en ir recuperando zonas, sellar las grietas por donde aparecen los demonios y completar las diferentes misiones que se presentan durante el viaje.
Las grietas son una de las actividades principales. Se trata de puntos que permiten la aparición de hordas de enemigos y que Musashi deberá sellar para recuperar el control de la ciudad. A lo largo de la aventura también encontrarás cofres, materiales y misiones secundarias. Además de sellar estás grietas, también deberán eliminar algunos árboles que llenan de miasma ciertos espacios de la ciudad, haciendo que una neblina color rojo domine ciertas áreas de juego. Al final de eliminar cada una de estos árboles malditos, combatirás contra un subjefe.
Algunas consisten en ayudar a los habitantes de Kioto, mientras que otras presentan objetivos más particulares. Con respecto a los habitantes, verás que en algunas situaciones incluso se verán sometidos por los enemigos, implorando por su vida y en otras circunstancias hasta estarán en los techos de algunas casas queriendo escapar de la tragedia. Estas situaciones evidencian que el mundo de ‘Onimusha’ está vivo, y no solo es un espacio que se sienta sin alma.
Estas misiones no resultan complicadas ni tediosas. Al contrario, funcionan como un descanso respecto a la tensión de la campaña principal y aportan variedad a la experiencia.
Respecto a las áreas del juego, hay bosques, zonas subterráneas, fortalezas, templos y ciudades en llamas. Cada escenario queda muy bien acompañado por esa atmósfera desolada y de pesadilla que, desde el primer momento de empuñar la espada, el juego consigue transmitir. La ciudad está plagada de cierta arquitectura maldita que tiene rostros viscerales en su diseño, poco a poco se eliminen las grietas la ciudad irá teniendo un aspecto menos tétrico.
Los enemigos
Uno de los puntos que más destacan es la cantidad de enemigos que pueden aparecer en pantalla .Los básicos incluyen guerreros humanos armados con espadas, arcos y escudos, mientras que los genma ofrecen diseños mucho más extraños y terroríficos.
Hay criaturas que parecen salir directamente de una pesadilla, con rostros deformados, cuerpos imposibles y ataques sobrenaturales. El diseño artístico funciona porque deambula entre lo feudal, lo místico y lo terrorífico.
Lo que sí debo mencionar es que existe cierta sensación de repetición en algunos diseños de enemigos. Llega un punto en donde puedes sentir que determinadas criaturas vuelven a aparecer con demasiada frecuencia; algunos subjefes se repiten, y también no hay mucha variedad en los enemigos básicos a diferencia de otros títulos que ofrecen una mayor diversidad.
A pesar del arduo reto que supone enfrentarlas, sí existe la sensación de que el juego podría haber presentado una variedad todavía más amplia. Es aquí cuando entramos a los jefes.Y estos son, probablemente, el atractivo principal del título.
Desde el descomunal Daidara hasta enemigos como Byakue, cada uno posee un diseño imponente y un estilo de batalla que busca diferenciarlo del anterior. Daidara, por ejemplo, es un enorme genma cuya fuerza y apetito incluso interfieren con la manera en que el jugador administra las almas durante el combate.
Otros enemigos son más lentos pero mucho más fuertes; otros son ágiles y obligan a utilizar el parry para encontrar una oportunidad de ataque. Cada jefe tiene un estilo particular, lo que les entrega una identidad distintiva. Algunos lanzan truenos, otros usan el viento para atraert a ellos; cada estilo de combate es único, haciendo que cada combate se sienta un reto que, es encantador por lo innovador de cada uno.
El diseño artístico de cada uno también deslumbra. Son demonios en toda la extensión de la palabra: criaturas deformes, feroces y visualmente perturbadoras que ayudan a reforzar la idea de que estamos en un Japón histórico que ha sido invadido por fuerzas provenientes de otro mundo.
A medida que avanzas, cada jefe se vuelve más retador y comienza a poner a prueba si realmente has aprendido a dominar el sistema de combate.Algunos utilizan ataques directos; otros atacan a distancia e incluso hay quienes cuentan con mecánicas que obligan a prestar atención a su resistencia y a la administración de las almas.El reto poco a poco genera que debas utilizar la espada de manera más precisa.
Nintendo Switch 2: ¿cómo funciona?
Es importante mencionar que esta opinión corresponde a la versión de Nintendo Switch 2.De entrada, hay que decir que Capcom ha conseguido llevar una experiencia técnicamente ambiciosa a la nueva consola de Nintendo sin sacrificar la esencia del juego.
La versión puede jugarse tanto en modo portátil como en televisión. En modo TV, 'Onimusha: Way of the Sword' apunta a una resolución de 1920 x 1080, mientras que en modo portátil utiliza 1600 x 900; en ambos casos se emplean técnicas de reescalado. El objetivo de rendimiento es de 30 fps y existe una opción de frecuencia variable que puede moverse entre 30 y 40 fps.
Esto es importante porque no estamos hablando de una versión que pretenda competir directamente con los 60 fps de PlayStation 5, Xbox Series X o una PC potente. La apuesta de Switch 2 es diferente: mantener una experiencia consistente y trasladar el juego a una consola que puede utilizarse tanto en casa como de manera portátil.
Durante mis sesiones, el rendimiento no resulta decepcionante .El juego luce bien y sorprende que una cantidad importante de elementos, enemigos y personajes puedan aparecer en pantalla al mismo tiempo. Aunque eso sí, he de mencionar que hay en algunos espacios donde hay ciertos elementos como (arbustos, cajas, edificios) que comienzan a aparecer conforme te acercas a ellos; esto de entrada no está mal, pues permite que el juego fluya de mejor manera. Aunque eso sí, he de decir que hubo una ocasión donde el campo de batalla tenía más de 5 enemigos, ejecute un ataque que derivó en una tremenda explosión y sentí un pequeño bajón en la tasa de cuadros. Estas experiencias son importantes señalarlas para que te des una idea de como corre el juego pero, en general, la versión de Switch 2 no decepciona, sino al contrario, asombra y te sumerge por completo en este caótico mundo
La versión portátil mantiene una calidad visual bastante respetable y, aunque existe una diferencia perceptible respecto a las versiones de mayor potencia, no llega al punto de arruinar la experiencia.
Además, la posibilidad de jugarlo en portátil tiene un valor importante para un juego de estas características.Poder llevar una aventura de acción de este tamaño a cualquier lugar es uno de los puntos que más benefician a esta versión.
A esto se suman los controles por movimiento de los Joy-Con 2, una característica exclusiva de esta versión. Los ataques pueden realizarse mediante movimientos horizontales o verticales del Joy-Con derecho y el arco puede utilizar el giroscopio para apuntar. También existe una acción de fuerza oni que puede ejecutarse moviendo ambos Joy-Con.
Personalmente, no considero que estos controles sean indispensables para disfrutar del juego, pero sí son una adición interesante que demuestra que Capcom no se limitó a trasladar el título a Switch 2.
Un espectáculo visual
Respecto a cómo luce el juego, hay que decir que las cinemáticas son un deleite visual.Son vibrantes, frenéticas y, hasta cierto punto, sorpresivas, como si de una película de samuráis se tratase.El trabajo visual de Capcom se nota especialmente en los escenarios, en los enemigos y en los efectos que acompañan cada golpe.
El juego utiliza el RE Engine, tecnología que Capcom ha utilizado en buena parte de sus producciones modernas, y aquí se aprovecha para construir una versión de Kioto que mezcla elementos históricos con fantasía oscura.La ciudad no es simplemente un fondo.Se siente habitada.
Hay personajes que se desplazan, enemigos que aparecen en diferentes zonas, estructuras que pueden utilizarse y espacios que se van desbloqueando conforme avanza la historia.En algunos momentos, la cantidad de elementos en pantalla resulta sorprendente.
Eso sí, existe una diferencia evidente entre las cinemáticas y el gameplay. Las primeras tienen un nivel de detalle superior, mientras que durante el juego se pueden notar algunas texturas y elementos que no alcanzan el mismo nivel.
Aun así, la experiencia general es bastante sólida.
'Onimusha: Way of the Sword' presenta un estilo visual muy acertado y demuestra que Capcom sigue siendo uno de los estudios que mejor sabe construir mundos vibrantes y técnicamente limpios.
Una espera de casi 20 años
Fue en diciembre de 2024, durante The Game Awards, cuando Capcom hizo oficial que una de sus sagas más memorables regresaría con una nueva entrega.
El anuncio emocionó a los fanáticos de la franquicia porque, después de casi 20 años, 'Onimusha' volvería a empuñar la espada.El tiempo transcurrió rápido y, después de varios avances, demos y presentaciones, la nueva entrega está a punto de llegar.
Originalmente, Capcom había anunciado el lanzamiento para el 25 de septiembre de 2026, pero en julio la compañía adelantó la fecha al 4 de septiembre.
Esto significa que, al momento de escribir este análisis, el juego todavía no ha llegado oficialmente a las tiendas.
Y quizás la pregunta más importante sea si, después de tantos años, la saga ha conseguido renovarse de manera adecuada. Si mantiene la esencia de los títulos que conquistaron a los jugadores hace más de 20 años.Mi respuesta, después de probar esta versión, es que sí.
No porque 'Way of the Sword' intente copiar aquello que hizo famosa a la saga, sino porque entiende qué era lo importante. La espada; el choque; el momento exacto. La sensación de que un enemigo puede acabar contigo si atacas sin pensar.
Conclusiones
'Onimusha: Way of the Sword' es el regreso triunfal de una de las sagas más queridas de Capcom.La franquicia retoma elementos de los juegos de acción modernos como punto de referencia, pero los hace suyos y los lleva a un juego retador, gratificante e inmersivo, donde en cada movimiento la vida y la muerte se juegan entre sí.
El cuidado visual, acompañado de un sistema de progresión y de un combate que exige precisión, hace que el título se sienta con la profundidad adecuada para consagrarse como una experiencia de acción que no deja indiferente. No es un Soulslike.Tampoco es un roguelike. Y, afortunadamente, no intenta convertirse en algo que no es. Es 'Onimusha'.
Un juego que toma lo que hizo especial a la franquicia hace más de 20 años, lo mezcla con nuevas mecánicas, lo lleva al RE Engine y presenta una versión moderna de un combate que sigue teniendo la misma esencia: observar, esperar y cortar.
Después de casi dos décadas de espera, Capcom parece haber entendido que para recuperar una saga no era necesario repetir el pasado.Era necesario recordar por qué funcionaba.Y en 'Onimusha: Way of the Sword', cada vez que consigues ejecutar un Issen en el momento exacto, esa sensación vuelve.La espada se siente, el enemigo cae, y por unos segundos, realmente parece que eres tú quien está empuñándola.
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