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El país cuenta con más de 50 millones de gamers en la actualidad y empresas como TV Azteca o Telcel han visto el negocio en la industria de los eSports.

Los eSports han llegado a México para quedarse. Así lo confirman los diferentes estudios que hablan de un auge difícilmente comparable con otros sectores o industrias, por lo que la gran inversión por la cadena TV Azteca por retransmitir eventos de deportes electrónicos no obedece a una casualidad, como tampoco el interés repentino de cada vez más marcas por colocar su logo en estos torneos. Hoy, la nación cuenta con más 56 millones de gamers de los cuales hasta 7 han competido alguna vez a nivel profesional.

La sociedad está encaminada a convertirse en tecnológica también en el ámbito deportivo. México se ha dejado cautivar por los eSports para ser ya considerada como una potencia, al contar con más de 56 millones de gamers. Se dice pronto. Son, por tanto, cada vez más los que prefieren el mando a la pelota y los que sueñan con ser la próxima estrella del Fortnite antes que seguir los pasos de Carlos Vela o cualquier otro icono del fútbol mexicano. México, de hecho, ha reconocido los eSports como deportes ejecutándose su profesionalización institucionalmente hablando, lo cual se trata de un gran paso. Y es que son alrededor de 7 millones de mexicanos los que han competido al menos en una ocasión en algún torneo para profesionales.

Existen varios factores para explicar el cambio de tendencia, sin ninguna duda el económico es uno de ellos. En el presente, un jugador de eSports es capaz de generar unos ingresos mensuales de 30.000 pesos mexicanos, según ha corroborado un estudio realizado por el Instituto Mexicano para la Competitividad. Se trata, por tanto, de una cantidad muy superior al sueldo medio del país, si se tiene en cuenta que un mexicano gana de promedio 11.459 pesos anuales. Esto, en gran medida, se debe al aumento en el valor de los premios de los torneos más prestigiosos, que han alcanzado cotas inimaginables hace dos décadas cuando surgieron en Asia los primeros profesionales del sector. Para hacerse una idea, el videojuego Fortnite reparte el más alto de todos y alcanza los 3 millones de dólares. Es decir, el ganador de este obtiene por el título más que el de Wimbledon, ya que Novak Djokovic ingresó 2,9 por sumar este año su quinta corona sobre el pasto londinense. Y Fortnite no es una excepción, porque en otros juegos se empiezan a manejar también cifras millonarias.

Tal es el impacto que las escuelas de formación están viviendo uno de sus mejores momentos. Ayudar a un jugador a dar el salto de aficionado a profesional, más que una moda pasajera, puede resultar una inversión lucrativa. En estas instituciones se trabajan todos los aspectos y cualidades de un jugador, en especial el mental, ya que hablamos de una profesión que requiere de mucha concentración, de una mente analítica y de la capacidad de desarrollar estrategias, como en cualquier otra actividad de entretenimiento, ante los múltiples guiones que puede seguir una partida.

Inversión de TV Azteca y otras empresas

Especial

Ante esta tendencia del sector, se entiende la firme apuesta de TV Azteca por cubrir estos eventos de manera ininterrumpida con un canal 24 horas al estilo de Big Brother. Detrás de este dial hay, por cierto, un desembolso superior a los cinco millones de dólares estadounidenses, tras alcanzar un acuerdo con la productora norteamericana de eSports, Black Ridge Acquisition Corp. Y este es solo uno de los muchos ejemplos sobre las grandes empresas que han visto este filón económico. El efecto llamada ha atraído a otras como Telcel en forma de patrocinio. La operadora de telefonía es ahora uno de los partners comerciales del equipo Isurus Gaming de League of Legends. Su nombre puede leerse con claridad en la manga derecha del nuevo uniforme del combinado argentino. De esta forma, ha pasado a ser el primer equipo de eSports en ser patrocinado por una empresa mexicana.

Por tanto, el fenómeno de los eSports ha conquistado México. Así lo revela el número de jugadores, la preferencia de estos sobre los deportes tradicionales por razones económicas y de otra índole, y la fuerte apuesta de las empresas punteras por formar parte del negocio de una u otra manera.

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