“Si el sexo es un fenómeno tan natural, ¿cómo es que hay tantos libros sobre cómo hacerlo?”. Bette Midler.

Por Carlos Meraz

En la película 10 La mujer perfecta (1979), la actriz Bo Derek aseguraba que no existía experiencia más orgásmica que hacer el amor bajo la rítmica y tempo invariables con una orquestación in crescendo de la envolvente melodía del Bolero, creada en 1928 por el compositor francés Maurice Ravel.

Así como hay parejas para quienes los mejores sonidos son los propios del acto, hay otras que han descubierto su propia música seductora para acompañar la relación sexual, ya sea por una sugerente letra o simplemente por una cautivadora melodía.

Existen infinidad de composiciones de rock y pop contemporáneas que se destacan, por su explícita incitación sexual o por ser subliminales piezas amatorias, idóneas para ser invitadas a ese acto tan privado.

En una suerte de top 10 del kamasutra musical, aquí va un listado para antes, durante y después del acto sexual, en un subjetivo conteo que —como siempre suele suceder en todos— ni son todas las que están ni están todas los que son.

En décimo puesto, l Touch Myself (1990), de Divinyls, una oda onanista que recuerda aquella frase de Woody Allen: “La masturbación es hacer el amor con alguien a quien verdaderamente quieres”; en noveno, Tonight’s The Night (1976), de Rod Stewart, una invitación sexual que incluso fue censurada por la BBC; en el octavo, I Want Your Sex (1987), de George Michael, considerada en su momento como una apología a la promiscuidad en plena era del sida; en el séptimo, Still Got The Blues (1990), de Gary Moore, la power ballad por antonomasia del músico norirlandés y quizá el mejor tema para la práctica del pole dance en clubes de desnudistas y en el sexto lugar, Give It To Me (1981), de Rick James, el superfreak del funk adicto al sexo.

El quinto sitio corresponde a It’s Ecstasy When You Lay Down Next To Me (1977), de Barry White, pues no hay mejor voz para el apareamiento que la del barítono texano, puro viagra auditivo, y en el cuarto Justify My Love (1990), de Madonna, una canción susurrante que transpira feromonas, algo que se puede constatar al ver su no menos polémico videoclip, pues como dijera Woody: “El sexo sólo es sucio si se hace bien”.

El tercer puesto es para Sexual Healing (1982), de Marvin Gaye, la cura sexual del ídolo de Motown según el estudio, Science Behind The Song encargado por Spotify, es de las más solicitadas en el dormitorio; el segundo lo merece Love To Love You (1975), de Donna Summer, un tema disco tan recurrente en la sinfonía de cuerpos en la alcoba e igual de sexy que la lencería, y el primero le pertenece a Je T’Aime… Moi Non Plus (1968), de Serge Gainsbourg, donde los orgásmicos gemidos primero de Brigitte Bardot y luego de Jane Birkin, en su versión de 1969, son un invitación erótica a despojarse de la ropa. Todo un himno a la libertad sexual de la chanson française sin necesidad de preguntar: “Voulez-vous coucher avec moi?”.

Lo que hay que leer.

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José Carlos Meraz Díaz


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