México y Bolivia buscan normalizar su relación tras crisis por asilo de Evo

EFE

MÉXICO.- Los presidentes de México y Bolivia, Andrés Manuel López Obrador y Luis Arce, se reúnen esta semana en territorio mexicano para restaurar al más alto nivel las relaciones entre los países tras la ruptura vivida en 2019 tras el asilo de Evo Morales en México.

Arce será el invitado especial el próximo jueves en la conmemoración del aniversario de La Mala Pelea, una batalla entre indígenas y conquistadores españoles en el actual Champotón, suroriental estado de Campeche.

La visita de Arce se realiza por el 190 aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre México y Bolivia, y es la primera visita del mandatario al exterior desde que asumió la Presidencia, en noviembre de 2020.

Tras el argentino Alberto Fernández, Arce es el segundo mandatario extranjero que participa en la maratón de eventos diseñada por López Obrador para conmemorar los 500 años de la conquista española y los 200 años de la independencia mexicana.

UNA RELACIÓN MARCADA POR MORALES

Pero López Obrador y Arce no solo hablarán de los siglos XVI y el XIX, sino también reconducirán la reciente historia entre México y Bolivia, enturbiada durante la crisis política que se desató en el país suramericano en 2019.

El 12 de noviembre de ese año, tras un largo periplo aéreo, Evo Morales y otros colaboradores de su Gobierno aterrizaron en México asilados por el Gobierno de López Obrador.

Morales, quien decía temer por su vida, acababa de dejar el poder por las presiones del Ejército tras un cuestionado informe de la Organización de Estados Americanos (OEA) que lo acusaba de fraude electoral.

El asilo del expresidente boliviano, gestionado personalmente por el canciller mexicano, Marcelo Ebrard, no sentó nada bien al Gobierno interino de Jeanine Áñez, que asumió el poder tras la salida de Morales.

La tensión llegó hasta el punto que México denunció un "asedio policial" en su Embajada en La Paz, donde habían sido asilados nueve funcionarios del Gobierno de Morales, y Áñez acabó expulsando del país a la embajadora mexicana, Teresa Mercado.

López Obrador, generalmente poco interesado por la política exterior, defendió entonces el asilo de Morales alegando los "principios de política exterior" de México, país que en el pasado refugió a Trotsky y a miles de exiliados españoles y suramericanos.

Un mes después de su llegada, Morales se mudó a Argentina para estar más cerca de Bolivia, aunque Gustavo Montiel, experto en relaciones internacionales del Tecnológico de Monterrey, opinó para Efe que se debió a la "presión de Estados Unidos", que no lo quería en México.

"Obviamente para México es más importante la opinión de Estados Unidos", dijo el experto.

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NORMALIZACIÓN DE LA RELACIÓN

México y Bolivia comenzaron a normalizar sus relaciones en octubre del año pasado tras la contundente victoria electoral de Luis Arce, candidato presidencial del Movimiento al Socialismo (MAS), partido de Evo Morales, y con su visita a México se acabará de consolidar esta normalización.

El presidente mexicano publicó tras la victoria de Arce un inusual vídeo en redes sociales para felicitar al boliviano, a quien calificó como "artífice" del crecimiento económico más grande de Latinoamérica cuando este fue ministro de Economía de Evo Morales entre 2006 y 2017.

Como presidente desde el pasado noviembre, Arce facilitó el retorno a Bolivia de Morales, quien entonces estaba asilado en Argentina, y permitió la salida de los exministros de la Embajada mexicana.

Además, autorizó el regreso de la embajadora mexicana expulsada por Áñez, a quien le dio la bienvenida con la "firme voluntad de fortalecer lazos".

Recientemente, México volvió a levantar la voz en defensa del Gobierno del MAS ante la OEA al exigir al organismo que evite injerencias en Bolivia tras el arresto de Áñez, acusada ahora de terrorismo.

¿MÉXICO MIRA AL SUR?

La victoria de López Obrador en 2018 fue vista como una esperanza para la izquierda y el actual presidente argentino insistió al mexicano durante su reciente reunión en la necesidad de construir un "eje" progresista en América Latina.

No obstante, el pragmatismo de López Obrador hacia Estados Unidos ha hecho cuestionarse a muchos el hecho de que México esté realmente mirando hacia el sur.

"Se habla de que podría tener un liderazgo de la izquierda en América Latina pero para ello tendría que tener más presencia en el continente. En cambio no ha ido a esos países ni ha participado en espacios de decisión regional", puntualizó Montiel.

Para el experto, con la invitación de líderes como Fernández o ahora Arce, López Obrador solo "busca mostrarse de izquierda dentro de México"