Delinea Rubio ruta hacia una 'Venezuela democrática', descarta acción militar de EU

Marco Rubio, secretario de Estado de Estados Unidos

Washington.- Tras los eventos ocurridos el pasado 3 de enero en Caracas, que resultaron en el derrocamiento y captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, la Administración de Donald Trump ha delineado una hoja de ruta clara para el futuro del país sudamericano. 

El secretario de Estado, Marco Rubio, fue el encargado de presentar ante el Senado los pilares de esta política, cuyo fin último es establecer una "Venezuela amigable, estable, próspera y democrática".

Fase 1: Estabilización inmediata y el mecanismo petrolero

La prioridad de Washington tras la salida de Maduro ha sido evitar el caos interno, previniendo escenarios de guerra civil o un éxodo masivo de ciudadanos. Para ello, se han establecido canales de comunicación con el gobierno interino liderado por Delcy Rodríguez.

Uno de los puntos más innovadores de esta etapa es el manejo de los recursos energéticos. Estados Unidos ha implementado un mecanismo que permite a Venezuela vender petróleo sancionado a precios de mercado, pero bajo una estricta supervisión estadounidense.

Según explicó Rubio, "este mecanismo a corto plazo estabiliza el país y asegura que los ingresos del petróleo sancionado beneficien al pueblo venezolano, no al sistema anterior". Los fondos obtenidos se destinan actualmente a financiar el aparato gubernamental y la fuerza policial para garantizar el orden público.

Fase 2: Recuperación económica y apertura política

La visión a largo plazo de la Administración Trump contempla la normalización de la industria petrolera, aprovechando que el país posee las mayores reservas del mundo. El secretario Rubio destacó la importancia de promover "ventas sin corrupción y sin favoritismos", celebrando que el Parlamento venezolano haya eliminado restricciones para facilitar la entrada de empresas privadas al sector de hidrocarburos.

Sin embargo, la recuperación económica debe caminar de la mano con la apertura política. Rubio enfatizó tres puntos críticos:

Elecciones libres y justas: El objetivo es llegar a una fase donde todos los sectores sociales estén representados.

  • Acceso a medios: No habrá procesos justos si la oposición no puede participar plenamente ni acceder a los medios de comunicación.
  • Presos políticos: Actualmente existen cerca de 2,000 prisioneros políticos; aunque las liberaciones han comenzado, Rubio reconoció que el proceso es más lento de lo esperado,.

El rol de María Corina Machado en la transición

Un elemento central en el tablero político es la figura de María Corina Machado, líder opositora y Premio Nobel de la Paz. Rubio afirmó que Machado "puede formar parte" del proceso de cambio en el país.

Aunque el control institucional y de armas reside actualmente en el gobierno de Delcy Rodríguez —a quien Trump ha calificado como una "persona fantástica"—, la intención de Estados Unidos es generar las condiciones para que líderes como Machado se integren plenamente. 

“Lo que intentamos desencadenar aquí es un proceso de estabilización, recuperación y transición hacia una situación en la que María Corina y otras personas puedan formar parte", destacó Rubio.

Seguridad y el uso de la fuerza

A pesar de que Rubio envió un documento al Comité de Relaciones Exteriores del Senado mencionando el posible "uso de la fuerza" en caso de falta de cooperación por parte del gobierno interino, el secretario aclaró que no se busca una confrontación militar.

"Les puedo asegurar con total certeza que no estamos preparando, ni tenemos la intención ni esperamos tener que tomar ninguna acción militar en Venezuela en ningún momento", subrayó ante la Cámara Alta. 

No obstante, recordó que el presidente Trump mantiene todas las opciones abiertas para proteger los intereses nacionales, citando como ejemplo la posible neutralización de amenazas externas, como fábricas de drones iraníes en la región.

Finalmente, Washington defiende la legalidad de la operación del 3 de enero, calificándola no como un acto de guerra, sino como una operación judicial para capturar a individuos buscados por la justicia estadounidense bajo cargos de narcotráfico.
 

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