Demolición de sede de la UNRWA en Jerusalén Este reaviva tensión entre Israel y la ONU

Jerusalén

Redacción.- Fuerzas israelíes demolieron este 20 de enero de 2026 un complejo perteneciente a la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina (UNRWA) en el barrio de Sheikh Jarrah, en Jerusalén Este, de acuerdo con reportes oficiales de la propia organización.

El operativo comenzó durante la madrugada e incluyó el ingreso de buldóceres y maquinaria pesada, que derribaron las edificaciones del recinto. Según la UNRWA, agentes de seguridad expulsaron previamente a los guardias privados, además de confiscarles equipos de comunicación antes de iniciar la demolición.

Aunque el personal internacional no operaba físicamente en el lugar desde hacía casi un año por razones de seguridad, la agencia señaló que la propiedad seguía bajo su control legal y protegida por el marco jurídico internacional aplicable a las Naciones Unidas.

“Este recinto es inviolable e inmune a cualquier otra forma de interferencia”
— António Guterres, secretario general de la ONU

Postura de Israel y justificación legal

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel justificó la acción con base en una legislación aprobada recientemente por el Knéset, que prohíbe las actividades de la UNRWA en territorios que Israel considera bajo su soberanía, incluida Jerusalén Este.

Según las autoridades israelíes, el complejo ya no cumplía funciones operativas, por lo que —argumentaron— no contaba con inmunidad diplomática. Israel también reiteró señalamientos previos sobre presuntos vínculos de empleados de la agencia con grupos armados como Hamás.

No obstante, investigaciones independientes, entre ellas una revisión encabezada por la exministra francesa Catherine Colonna, así como pronunciamientos de la Corte Internacional de Justicia (CIJ), han indicado que no se han presentado pruebas concluyentes que respalden dichas acusaciones.

Reacciones internacionales y pronunciamiento de la ONU

Tras la demolición, el secretario general de la ONU, António Guterres, exigió el cese inmediato de las acciones, así como la restitución y restauración del complejo, al considerar que la medida contraviene las obligaciones de Israel bajo la Carta de las Naciones Unidas.

Otros actores internacionales también fijaron postura:

Philippe Lazzarini, comisionado general de la UNRWA, advirtió que la acción afecta directamente la protección internacional de los refugiados palestinos.

La Autoridad Palestina calificó la demolición como una escalada contra los mecanismos humanitarios.

Jordania y Arabia Saudita señalaron una posible violación al derecho internacional.

En contraste, el ministro israelí de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, visitó el sitio tras el operativo y describió la demolición como un hecho relevante para la administración de Jerusalén.

“Lo que ocurre hoy con la UNRWA puede ocurrir mañana con cualquier otra organización internacional”
— Jonathan Fowler, portavoz de la UNRWA

Impacto en la labor humanitaria de la UNRWA

La UNRWA brinda asistencia a más de 2.5 millones de refugiados palestinos en Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este, además de otros tres millones en países vecinos como Jordania, Líbano y Siria.

Si bien la agencia mantiene operaciones activas en otras zonas, la pérdida de su infraestructura en Jerusalén Este y la reciente revocación de su inmunidad parlamentaria representan desafíos logísticos y legales para su misión humanitaria en la región.

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