Ciudad de México.- El gobierno de Argentina, liderado por la gestión del presidente Javier Milei, endureció su postura frente a la Organización Mundial de la Salud (OMS), acusando al organismo de instrumentalizar un evento sanitario para interferir en las decisiones políticas del país.
Esta reacción surge luego de que la entidad internacional instara a las autoridades de la nación sudamericana y estadounidenses a dar marcha atrás en su desvinculación oficial, la cual se hizo efectiva para los latinos el pasado marzo.
La chispa que reactivó el conflicto fue el reciente reporte de casos de hantavirus detectados en el crucero MV Hondius, embarcación que partió desde el puerto de Ushuaia a principios de abril.
Ante las sugerencias del director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, sobre la importancia de la "universalidad" para enfrentar amenazas que no respetan fronteras, el Ministerio de Salud argentino respondió con un comunicado tajante, asegurando que el país posee la capacidad técnica y política suficiente para proteger a su población de forma independiente.
NO ESTAMOS SUPEDITADOS, SENTENCIAN
Las autoridades sanitarias locales enfatizaron que la cooperación con otras naciones no está supeditada a la permanencia en el organismo global.
De hecho, señalaron que mantienen un monitoreo epidemiológico activo y colaboran técnicamente con la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en la región, pero sin aceptar "subordinación política" alguna.
Argentina sostiene que la evidencia técnica debe prevalecer sobre los intereses políticos que, según el Gobierno, la OMS intenta imponer aprovechando situaciones extraordinarias.
El trasfondo de esta ruptura radica en las "profundas diferencias" respecto a cómo se gestionó la pandemia de Covid-19.
Desde el Ejecutivo argentino se recordó que los organismos financiados públicamente, que en su momento respaldaron medidas calificadas por la autoridad actual como "ruinosas", deberían rendir cuentas por sus fallos antes de intentar dictar condiciones a un Estado soberano.
Con esta firme postura, Argentina reafirma que su camino fuera de la OMS es irreversible, siguiendo los pasos que también tomó Estados Unidos a inicios de este año.
IMCM
