Por Gerson Gómez Salas

"El último en morir", de Xavier Velasco

He aquí una retorcida historia de amor. Nuestro prospecto de héroe ha de ganarse su papel en ella con las reglas que impuso desde niño. No hay para él asunto más serio que este juego, cuya materia prima son las cicatrices. Necesita vivir la vida al límite, hacer de cada día una película y saltar al vacío sin la ayuda de un doble. Los novelistas, piensa, son siempre lo que cuentan.

Esta novela tiene que ver con el romance, la cárcel, las drogas, la alta velocidad y el trabajo de tiempo completo de ser escritor y no morir en el intento: "Somos aventureros y nos toca morder toneladas de polvo". Porque si la aventura secreta del narrador termina cuando escapa de la escena, esta vez contará la historia de la historia. Toneladas de polvo antes de aterrizar en la última línea.

"Las vencedoras", de Laetitia Colombani  

A los cuarenta años, Solène lo ha sacrificado todo por su carrera como abogada: sus sueños, sus amigos y sus amores, hasta que un día se derrumba y se sume en una profunda depresión. Para ayudarla a recuperarse, su médico le aconseja que haga tareas de voluntariado. Poco convencida, Solène encuentra por internet un anuncio que despierta su curiosidad y decide interesarse por él.

Enviada a un hogar para mujeres con grave riesgo de exclusión social, tiene problemas para relacionarse con las residentes, que se muestran distantes y esquivas; pero poco a poco irá ganando su confianza y descubrirá hasta qué punto desea estar tan viva como ellas. Un siglo antes, Blanche Peyron libra un combate. Comandante del Ejército de Salvación en Francia, abriga el sueño de ofrecer un techo a todas las excluidas de la sociedad. Con ese fin, en 1925 comienza a recaudar los fondos necesarios para comprar un hotel monumental, y un año después el Palacio de la Mujer abre sus puertas.

"Tejer la oscuridad", de Emiliano Monge    

Todo, tal y como lo conocíamos, ha cambiado. El calor es agobiante, se ha agrietado el cielo y la geografía es otra. La humanidad, además, se ha duplicado. Entonces se desata una guerra global entre fuerzas igualadas cuya clave parecerían ser las niñas y niños de los orfanatorios. En una de esas instituciones comienza la más arriesgada y madura de las novelas de Emiliano Monge.

Tejer la oscuridad es una distopía que reinventa nuestros mitos y desentraña nuestra idea de individuo y colectividad, mientras nos cuenta la liberación de un grupo de muchachos, así como la diáspora que emprenderán acompañados de su descendencia, atravesando un mundo desolado, huyendo de perseguidores incansables y buscando el sitio que les fuera prometido, donde podrán rendir culto a sus dioses, enhebrar un nuevo lenguaje y habitar la oscuridad. Cruzada por un sinfín de voces, Tejer la oscuridad presenta la eterna lucha entre el nosotros y el yo, deja que resuene en sus páginas el eco de libros antiguos y de diversas formas de escritura olvidadas y permite al lector imaginar otra forma de entender el tiempo, el espacio, la materia, el amor y la amistad.

"Hernán Cortés Encuentro y conquista", de Juan Miguel Zunzunegui

"Toda nuestra historia se integra en Hernán Cortés. Odiarlo no nos ha servido y no ha resuelto nada. Amarlo no es necesario. Aceptarlo e integrarlo en nuestro pasado, como el ser humano que es, con aciertos y fracasos, luces y sombras, es fundamental. No es ángel o demonio. Es simplemente Hernán Cortés, el hombre sin el cual no seríamos lo que somos".

Juan Miguel Zunzunegui aborda la figura de Hernán Cortés y el acontecimiento de la conquista desde una perspectiva crítica y polémica: rechaza la idea maniquea de los buenos y los malos; desmonta el mito de un Hernán Cortés saqueador, asesino y destructor, frente a un Cortés culto, amante del mestizaje y del sincretismo; sitúa el evento de la conquista en un contexto mundial, que mucho tiene que ver con la historia de Europa y Oriente; y rastrea los lazos y las coincidencias entre las culturas religiosas indígena y cristiana, en un apasionante relato místico sobre México.

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Gerson Gómez

Crónicas gonzo desde la ciudad aromática a barbarie, a cabrito, carne asada y a cerveza.

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