Por Ricardo Ortiz Esquivel

14 de noviembre de 2018

 

El gobierno de México se ha visto envuelto en una grave crisis migratoria y humanitaria desde la llegada de las caravanas migrantes a territorio nacional, provocando esfuerzos de apoyos humanitarios y seguridad por parte del Gobierno Federal, administraciones estatales y locales. Las ciudades que han sido refugio y ruta para llegar a la frontera con EU se han tenido que preparar para el recibimiento, logística, resguardo y seguridad de dichos grupos migrantes; todo esto ha provocado que se gasten millones de pesos que los contribuyentes pagan al gobierno y no se les ha “consultado” si están de acuerdo que todos los apoyos se les de a los centroamericanos que van pasando por las ciudades o pueblos mexicanos. 

La sociedad mexicana ha tenido paciencia y mostró en las dos primeras caravanas el afecto al migrante( la moral mexicana), aún cuando los migrantes centroamericanos quisieron entrar con violencia a nuestro país. Los gobiernos han sobreprotegido y brindado la máxima ayuda que pueden, esto es debido al gran factor internacional y lo famoso que se ha dado el tema en la ONU y en otras ONGs. Tanto darles al parecer les afecto y ya exigen más de lo que se les puede dar, esto hizo que en gran parte, el mexicano empezará a ver con distintos ojos el concepto del migrante promedio. Ahora quieren que se apoye a los afectados de Nayarit y a las comunidades indígenas que más carecen de recursos. Nos puede parecer curioso y decir que nunca se ha apoyado al mismo mexicano, pero es una necesidad que se debe hacer: ayudar primero a los nuestros y después al externo.

 

Recientemente, aparecieron artículos e investigaciones de varios periódicos nacionales hablando sobre la grave crisis que están viviendo los indígenas tzotziles de la comunidad de Chavajeval, en el municipio de El Bosque(para los altos de Chiapas). Confirman que son más de mil 700 personas que fueron desplazadas de manera forzada el pasado 7 de noviembre, los cuales viven en una situación de emergencia por falta de víveres y cobijas para enfrentar el frío de la temporada. 

¿Dónde está el “gober”(así le dicen sus seguidores) Manuel Velasco en momentos de emergencia y de ayuda a los pobladores indígenas en Chiapas? ¿ solo hay apoyo para los migrantes centroamericanos o quería verse como un buen samaritano el gobernador chiapaneco? Se ha visto muy conciliador y benévolo con su compadre AMLO, diciendo para todo SI y siguiendo ordenes de su futuro presidente. Al parecer, El Tren Maya y las consultas ciudadanas serán un gran benefactor para Chiapas, pero si queremos tren, debemos tener a una comunidad de pueblos indígenas apoyada y respaldada por sus autoridades. 

 

Según fuentes del Fraybe( Centro de Derechos Humanos de Fray Bartolomé), se sabe que el desplazamiento de la comunidad chiapaneca sucedió mientras se realizaba una asamblea comunitaria. Las personas escucharon disparos y decidieron huir por temor a ser heridos. Varias personas han buscado refugio en la cabecera municipal, otras comunidades y en la montaña.

Se reporta que dos semanas antes en Chavajeval, hubo una emboscada en donde murieron dos hombres, lo que provocó que tuvieran que salir de su comunidad muchas personas y refugiarse en otras, dejando el sitio como un pueblo fantasma. El rumor ha llegado a tal magnitud, que hasta sacerdotes han tenido que inspeccionar el pueblo semidesierto.

El desplazamiento forzado se suma a otros que están ocurriendo en Chiapas, producto de ataques armados que los campesinos no pueden repeler. No hay claridad de quienes son, se está investigando pero todavía no hay nada. Los rumores hablan sobre grupos paramilitares que disputan territorios cafetaleros con las comunidades tzotiles, trayendo incertidumbre en la zona sin una sola respuesta o apoyo del Gobierno Estatal.

 

Los sacerdotes y los Centros Fray han llamado a las autoridades a intervenir para que cesen los ataques paramilitares, autodefensas y el crimen organizado contra los pueblos indígenas, y lo único que provocan es el abandono de sus pueblos y todas las pertenencias que tienen ellos mismos. 

Los desplazamientos han sido dispersos hacia distintas comunidades de los municipios de Chalchihuitán, Simojovel y San Cristóbal de Las Casas. La mayoría son mujeres embarazadas y niños, los cuales no tienen abrigo, techo, medicamentos o comida.

La región de Chiapas ha sido una zona controversial ya desde hace muchos años, pues se sabe que a lo largo del tiempo se han formado grupos paramilitares, un ejemplo es: El EZLN. Recordemos la historia y remontémonos a el 1 de enero de 1994, entra en vigor el NAFTA y llega la modernidad del libre comercio a Norteamérica, pero trae consigo uno de los conflictos más terribles que han existido entre gobierno y grupos armados: el conflicto armado entre Zapatistas y el Ejercito Nacional.

 

La situación que viven las comunidades chiapanecas no debería ser un tema que deba preocupar solo al estado de Chiapas y a sus autoridades, pero también debe ser una prioridad para el Gobierno Federal. ¿Dónde está el derecho de estado? ¿utilizamos a la Policía Federal y al ejercito para apoyar a la caravana de migrantes, cuando ellos mismos no agradecen lo que se está haciendo por su bienestar? ¿somos nosotros los que tenemos la “responsabilidad” de resolver los problemas de los países centroamericanos y querer quedar bien con la ONU, CNDH y otras organizaciones? 

 

El gobierno no ayuda a los que debería ayudar, es una lastima, pero es en el México que vivimos.

 

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Ricardo Ortiz Esquivel

Opiniones de política internacional y mexicana.