Goyo Cárdenas: el enigma de un asesino serial y su camino inesperado hacia la redención

Especial

A lo largo de la historia, los crímenes y asesinatos han dejado un escalofriante rastro en el mundo. En México, los casos de asesinos seriales han capturado la atención y la imaginación del público, dejando una marca indeleble en la memoria colectiva. Uno de estos casos intrigantes es el de Gregorio "Goyo" Cárdenas, un asesino serial del Siglo XX que dejó una huella oscura y enigmática.

Goyo Cárdenas, también conocido como El Estrangulador de Tacuba, es un personaje cuya historia arroja luces y sombras sobre su vida. A pesar de ser recordado como un asesino serial, su historia está llena de peculiaridades y misterios que han dejado perplejos a investigadores y al público por igual.

Durante los años 1942 y 1943, Goyo Cárdenas conmocionó a México al cometer una serie de asesinatos brutales. Sus víctimas eran mujeres menores de edad, incluyendo a compañeras de estudio y prostitutas. La forma en que operaba era siniestra: primero tenía relaciones sexuales con sus víctimas y luego las estrangulaba, enterrando sus cuerpos en el jardín de su casa. Uno de los detalles más perturbadores fue el hecho de que violó a su última víctima, Graciela Arias, después de su muerte.

El caso de Goyo Cárdenas fue explorado por el padre de la criminología mexicana, Alfonso Quiroz Cuarón, quien señaló que una encefalitis que sufrió en su infancia pudo haber contribuido a su conducta homicida. A pesar de sus acciones siniestras, Goyo Cárdenas demostró tener un coeficiente intelectual alto y era considerado un estudiante destacado. Incluso recibió una beca de Petróleos Mexicanos (Pemex) debido a su rendimiento académico sobresaliente.

El destino de Goyo Cárdenas tomó un giro inesperado cuando su madre lo internó en un hospital psiquiátrico, donde finalmente confesó sus crímenes. Sin embargo, lo que sigue a continuación en su historia es aún más intrigante. Durante su tiempo en prisión, Cárdenas se convirtió en un personaje singular, asistiendo a clases de psiquiatría, estableciendo relaciones y, en un acto sin precedentes, siendo perdonado y aclamado por el propio presidente Luis Echeverría en el Congreso de la Unión.

Después de su liberación, Goyo Cárdenas continuó su búsqueda de conocimiento y superación. Ingresó a la Escuela Nacional de Estudios Profesionales (ENEP) Aragón de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde estudió Derecho y presentó una tesis sobre la inimputabilidad por ausencia o disminución de capacidad mental.

La historia de Goyo Cárdenas es un recordatorio de cómo la mente humana puede albergar tanto la oscuridad como la luz. Su camino desde ser un asesino serial hasta ser reconocido y perdonado por la sociedad plantea interrogantes fascinantes sobre la naturaleza humana y la posibilidad de rehabilitación. Su caso nos lleva a cuestionar cómo una persona puede transformarse de un perpetrador de crímenes violentos a un estudiante destacado y a un defensor de la educación y el conocimiento.

En el mundo de los asesinos seriales, Goyo Cárdenas se destaca no solo por sus crímenes atroces, sino por su complejidad y las incógnitas que rodean su vida. Su historia nos recuerda que la psicología humana es un terreno vasto y enigmático, capaz de sorprendernos con giros inesperados y desafiar nuestras percepciones sobre el bien y el mal.