La muerte de Juan Ramón Sáenz… ¿un caso para ‘La mano peluda’?

Foto: Cuartoscuro especial

En los años 90 y parte de los 2000 en la radio nacional existió un programa que aterrorizó los hogares de los mexicanos y se convirtió en un espacio en el cual los radioescuchas podían compartir sus anécdotas sobre sucesos paranormales y todo aquello que es desconocido.


 “La mano peluda”, conducida por el locutor Juan Ramón Sáenz, atrajo el morbo y curiosidad de miles de personas que se interesaban en el fenómeno de lo oculto y lo sobrenatural quienes acompañados por la voz Juan Ramón se sentían libres de expresar sus relatos o vivencias, desde personas que contaban haber presenciado la aparición de fantasmas, ver brujas que volaban en los cielos en forma de esferas de fuego, jugar a la Ouija y ser víctimas de posesiones, hasta ser parte de una secta satánica.

La Mano Peluda, ¿una maldición persigue a sus conductores? - México  Desconocido


En 2002, el programa de radio seguía su rutina diaria escuchando los relatos de los radioescuchas y con Juan Ramón atento a las historias que se contaban, hasta que un sujeto de nombre, Josué Velázquez, llamó al programa para contar su terrible anécdota.


Josué aseguraba ser parte de una secta satánica y estaba decidido a revelar los actos inhumanos que había hecho y de los que fue testigo.
Según cuenta Josué, desde muy joven se interesó sobre los temas que tenían que ver con pactos con el diablo y tratos con fuerzas sobrenaturales con el fin de conseguir dinero, ya que relata que su familia era pobre y él quería poder ayudar a su madre y a sus hermanos.


“Llevo más de cinco años intentando pactar con un demonio, me encontré un libro de brujería en donde me decía la forma de pactar con un demonio llamado “lucifuge rofocale” mi objetivo principal en un principio era tener dinero”, dijo.


Contó que para poder hacer pacto con este ser, le pedía un tributo el cual era la vida de uno de sus familiares el cual tendría que profanarlos con cortes específicos y después de esto se le entregaría un anillo con el cual conseguiría lo que pidiera. 


“Pensé en mi abuela, me dije ella ya está grande, ya vivió… y a mi abuela la maté”, confesó.
De acuerdo a lo que relató, las marcas del homicidio desaparecieron después de terminar el ritual y un ser apareció y le entregó el anillo de Salomón el cual hasta la fecha en la que relataba su vivencia en la radio no podía quitárselo.


En principio Juan Ramón escuchaba escéptico el relato del joven, pero conforme trascurría el tiempo comenzó a poner más atención y escuchar detenidamente lo que Josué narraba. Según contó el locutor tiempo después, mientras Josué seguía con su relato la cabina de radio comenzó a enfriarse de manera inexplicable y un frío extraño podía sentirse debajo de la mesa.


A medida que Josué relataba sus vivencias con el satanismo, unas voces extrañas se hacían presentes en la llamada telefónica y Josué explicó que se trataba de unos demonios que lo torturaban y lo molestaban porque no les gustaba que estuviera confesando sus vivencias. 
Después de recibir el anillo, Josué cuenta que todo comenzó a salirle como quería, se graduó de la escuela superior del Instituto Politécnico Nacional, tuvo una empresa y consiguió el dinero que siempre había querido, pero con el tiempo dejaría de disfrutarlo. 


“Todos los días recibo mucho dinero, pero debo de gastármelo, y no puedo regalarlo quizá parezca absurdo, pero hay días en los que compro cosas más caras de su precio original”, dijo.
“Una vez ayudé a un joven y le di dinero, al otro día los seres que siempre me siguen me torturaron porque no puedo hacer eso”, reveló.


La llamada comenzó a ser más inquietante cuando en un momento Josué comenzó a llorar y, entre sollozos, decir que los seres que estaban con él lo estaban atacando hasta que la llamada se cortó y, en un momento de incertidumbre, Juan Ramón comenzó a preguntar a los telefonistas si había sido un error de ellos o fue Josué quien había colgado, cuando se intentó recuperar la llamada el teléfono ya no fue contestado y por un tiempo no se pudo saber nada sobre el joven satanista.


Fue en la semana siguiente cuando pudieron contactar de nueva cuenta con Josué, quien estuvo dispuesto a seguir platicando su experiencia en el programa de radio y, con la ayuda del pastor Roberto Guazo, poder ser ayudado para salir del pacto que había hecho. 
El pastor le pedía a Josué que repitiera unas palabras y que leyera algunos versículos de la Biblia junto con él, acto seguido los seres volvieron a molestar a Josué e incluso uno de ellos traía consigo lo que parecía una cruz con una punta, la cual Josué entre lágrimas expuso que cuando viera esa cruz era porque iba a morir
La llamada continuó y con la ayuda del pastor Josué pudo calmarse y terminar el programa de radio con relativa tranquilidad, sin saber que este no era el final si no el principio de una serie de eventos catastróficos para todas las personas que lo rodeaban.


¿QUE PASÓ DESPUÉS DE LA LLAMADA?


Al día siguiente de la llamada de Josué al programa de radio, miles de mexicanos que escucharon el relato dijeron a haber sido víctimas de sucesos paranormales en sus casas, caída de platos, luces que se apagaron, incluso algunos reportaron que la luz se iba de sus casas durante el momento de la narración del satanista. Pero quien tuvo un peor desenlace fue el pastor Roberto Guazo, quien después de haber estado presente en la llamada con Josué e intentar ayudarlo, falleció. Como si fuera una cruel jugada del destino o una simple coincidencia, la primera persona en querer salvar al satanista fallecía, pero lo sorprendente es que no sería la última.


Nueve años después del suceso que aterrorizó a la radio, el programa “EXTRANORMAL” decidió volver a juntar a Josué y a Juan Ramón para hacer una entrevista al satanista y que contarán su versión después de casi una década de lo ocurrido.
Josué le comentó a Juan Ramón que estaba dispuesto a aparecer en televisión nacional, pero con una serie de condiciones.


1.- Que su rostro no apareciera.
2.- Que fuera en un lugar rodeado de agua.
3.- Que siempre estuviera Juan Ramón Sáenz con él.


Juan Ramón explicó que la intención del satanista era salirse de la secta y romper con su pacto de una vez por todas, lo que no sabían era que posiblemente sus vidas corrían peligro.
Durante la entrevista Josué reveló un artefacto que tenía huesos piel y varias cuencas que, según él, lo protegía de los ataques de varios seres que lo querían muerto, y varias veces la entrevista tuvo que ser detenida por los movimientos abruptos que hacían que perdiera el control de su cuerpo.


Tanto Juan Ramón como el entrevistador veían cautivos los diferentes ademanes que Josué hacía con las manos y de lo extraño que era que la entrevista se hiciera en medio del agua.


El domingo 29 de mayo del 2011 fue el día destinado para que la entrevista viera la luz, pero desafortunadamente un suceso que envolvería este caso de misticismo o de grandes coincidencias, sucedió. El locutor de radio Juan Ramón Sáenz fallecería víctima de un agudo cuadro de peritonitis, haciendo de esta su última investigación de lo paranormal.


Pero por si fueran pocas coincidencias en este caso, el entrevistador del programa tendría un accidente en su auto en el que tuvo que ser internado y el camarógrafo encargado de registrar las imágenes del reencuentro de Juan Ramón con Josué tuvo que ser hospitalizado de emergencia por un fuerte dolor abdominal.


Hay quienes piensan que lo sucedido con todas las personas que rodearon a Josué son meras coincidencias, pero cuando comenzamos a querer atar cabos y recordamos las exigencias de Josué para poder llevar acabo la entrevista, podría parecer más un ritual en el que el ahora exsatanista ofrecía al alma de Juan Ramón a cambio de salida y romper con el pacto que lo ataba.